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Antigua Penitenciaría de Puebla, un lugar donde aún se escuchan lamentos

Este sitio histórico está lleno de leyendas urbanas

San Javier es conocido por sus impresionantes historias | Foto: Twitter PueblaEsMexico
22/06/2023 |12:04
Erika Rodríguez
RedactorVer perfil

Una de las construcciones más antiguas de Puebla es la penitenciaría de San Javier, un lugar de mitos e historias que seguramente no conocías.

A tan solo unas cuantas cuadras del zócalo y frente al famoso Paseo Bravo, se encuentra este recinto, el cual data del siglo XVII y fue una de últimas construcciones que hicieron los jesuitas en la ciudad.

Este edificio albergó al Colegio de San Francisco Javier en 1755; sin embargo, años más tarde la Compañía de Jesús fue expulsada de la Nueva España, dejando el inmueble abandonado.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH), tras su abandono, a su respaldo se construyó un panteón apara las víctimas de cólera durante 1812 y 1813.

A lo largo de los años, este inmueble histórico se utilizó como cuartel y hospital militar, hasta 1840 que comenzó la construcción de un penal.

El plano para este proyecto final estuvo a cargo de José Manzo, bajo la dirección de Eduardo Tamariz y avanzó su construcción hasta 1849, cuando la intervención francesa interrumpió las obras.

De hecho, durante  1862 y 1863  el recinto se convirtió en una fortaleza, la cual recibe el nombre de Fuerte de Iturbide.

Los rastros de la guerra y un sismo lo dejaron casi destruido hasta que en 1879 comenzaron las labores de reconstrucción para por fin terminar la obra, la cual incluía celdas para mujeres, hombres, bóvedas, escaleras, oficinas y pabellones.

Una vez concluida, el presidente Porfirio Díaz fue el encargado de inaugurarla en 1821 y durante varios años se convirtió en una de las prisiones más modernas de Latinoamérica.

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En sus instalaciones había un laboratorio criminalístico y un museo craneológico.

Hasta 1984 la penitenciaría cerró sus puertas hasta que un año más tarde pasó a manos del gobierno estatal.

Los fantasmas de la Antigua Penitenciaría

Cuenta la leyenda que una vez en marcha la prisión, Porfirio Díaz decidió utilizarla como lugar de experimentos médicos y científicos, usando a los presos aún vivos como experimentos.

Se dice que hasta la fecha en los pasillos se escuchan lamentos de los prisioneros y uno que otro suceso paranormal.