Puebla ya no tiene mar, pero algún día contó con dos faros que fueron tan potentes que iluminaban el valle de la ciudad y zona metropolitana como sucedería en cualquier puerto de postal.

Sus historias son recordadas por adultos mayores que cuentan hasta dónde llegaba a verse la luz pese a que se encontraban hasta la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe.

Según sus memorias, llegó a verse hasta la zona de lo que ahora es Granjas del Sur e incluso hay quien cuenta que la luz se podía ver desde la altura de Paso de Cortés.

Su existencia obedeció a que   en la primera mitad del siglo pasado, la ciudad estaba mucho menos poblada y con menos luminarias públicas y de electricidad en las viviendas.

Pero si aquí no había barcos a los cuales guiar para llegar seguros a un puerto ¿por qué tuvo Puebla esos dos faros?

La respuesta son los aviones. En nuestros días aterrizan en el Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán en Huejotzingo, pero antes llegaban a la primera terminal aérea de la ciudad que se ubicó en lo que hoy es el Parque Ecológico.

Algunas reseñas sobre su historia se pueden encontrar en el foro de aficionados en Facebook sobre Puebla Antigua.

Del primer faro se relata que existió desde 1929 y que fue obsequiado por el presidente Emilio Portes Gil para dar servicio a los aviones que en ese entonces aterrizaban en una pista que se encontraba en los terrenos del Rancho de Alseseca.

En 1931 se construyó en esa zona el aeropuerto que llevó el nombre del aviador Pablo L. Sidar, aunque también recibió el del General Ignacio Zaragoza.

Así, en 1947 se instaló un nuevo faro que en este caso tenía una lámpara giratoria de mil watts de potencia y que se colocó junto a uno de las cañones de la Batalla del 5 De Mayo.

Hacia la década de los cincuenta, la Zona Cívica vivió un deterioro que marcó parte de su historia en el Siglo XX y se perdieron varias estructuras.

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