Padres de familia exhibieron en un video lo que era conocido por los alumnos como el “cuarto oscuro” dentro del colegio Carrusel Magone, ubicado en la colonia Independencia, de la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, en la ciudad de Puebla.
En dicho espacio, a decir de los menores y sus papás, se castigaba y abusaba sexualmente de los alumnos, lo que generó enojo e indignación.
Carrusel Magone es un colegio privado de nivel preescolar y primaria, ubicado en la calle Camino Nacional 8511.
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Las imágenes del video grabado por los padres de familia, con una duración de poco más de dos minutos, muestran un espacio reducido pero completamente habilitado para ser habitado, lo que ha encendido las alarmas entre los padres de familia y tutores.
El lugar señalado por niñas y niños como un sitio de castigo y posibles abusos, no es un aula ni un área administrativa, sino una casa-habitación adjunta a las instalaciones de la escuela.
En ella, se observan dos camas: una matrimonial y otra individual, esta última con cobijas de caricaturas.
Alrededor de las camas hay anaqueles con ropa, sillas de plástico, una grabadora y un mueble que funciona como librero, escritorio, tocador y almacenamiento de artículos de higiene personal.
El cuarto con paredes azul por un lado y crema por el otro no solo servía como dormitorio. En el mismo lugar también hay un sillón rojo, un refrigerador, una estufa, un comedor de madera, una barra con utensilios, despensa y garrafones de agua. Es decir, una especie de vivienda improvisada dentro de un plantel educativo preescolar.
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El acceso al llamado “cuarto oscuro” se realiza a través de una puerta conectada directamente con el patio escolar, donde se encuentran juegos infantiles y una pequeña cancha utilizada por los alumnos de preescolar.
En el video se observa cómo madres de familia ingresan al sitio y recorren el lugar visiblemente consternadas.
A unos pasos, la habitación conecta mediante un pasillo completamente oscuro con otra puerta que conduce al salón de música, lo que incrementa la preocupación por la cercanía del espacio con áreas de uso común de los estudiantes.
El cuarto es alumbrado por un solo foco, pero el pasillo que conduce a él es completamente oscuro, lo que provocaba temor a los niños que eran encerrados ahí.
De acuerdo con testimonios, una maestra habría solicitado permiso para habitar temporalmente ese cuarto dentro de la escuela, argumentando que su casa se había incendiado.
Sin embargo, padres de familia señalan que esta situación se habría prolongado por al menos cuatro años, sin que se les informara en ningún momento.
La molestia creció cuando los propios menores comenzaron a hablar de la existencia de un “cuarto secreto” dentro de la escuela. Al cuestionar a la dirección del plantel, aseguran que siempre se negó la existencia de dicho espacio, lo que hoy incrementa la desconfianza e indignación.
“¿Cómo es posible que nuestros hijos nos advirtieran y nadie hiciera nada?”, cuestionan algunos padres, quienes ahora temen por la integridad de los menores.
Ante estos hechos, madres, padres y tutores exigen una investigación a fondo, sanciones para los responsables y garantías de seguridad para los estudiantes.
También demandan transparencia por parte de la institución educativa y acompañamiento de las autoridades para esclarecer lo ocurrido.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) del estado de Puebla informó que ya inició una investigación tras la denuncia pública, reconociendo la preocupación de las familias por la seguridad de sus hijos.
La dependencia señaló que el proceso se realiza conforme al marco legal, priorizando los derechos de la niñez. Mientras tanto, los estudiantes continuarán sus clases en la modalidad en línea.