El tiempo que los poblanos pasan en el tráfico representa una pérdida para su economía y calidad de vida. La congestión vial en la zona metropolitana de Puebla-Tlaxcala afecta a quienes se trasladan diariamente en transporte público y automóvil particular, de acuerdo con el estudio Costo del Tráfico 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Dat’s Why, con el apoyo de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM).
El informe analiza 44 zonas metropolitanas del país y calcula el valor económico del tiempo adicional que las personas pierden debido a la congestión vehicular. Además del impacto en la movilidad, los traslados prolongados pueden convertirse en una fuente de tensión para quienes enfrentan diariamente las complicaciones del tránsito.
El estudio del IMCO señala que la zona metropolitana de Puebla-Tlaxcala registra un costo anual de 7 mil millones de pesos por la congestión vial, equivalente al 3.4 por ciento del total calculado para las 44 zonas metropolitanas analizadas.
En esta región, que comprende 28 municipios, un millón 215 mil 680 personas realizan traslados. Cada una pierde en promedio 155 horas al año debido al tráfico, lo que equivale a 6.5 días completos.
El costo anual por persona asciende a 7 mil 163 pesos, cifra que coloca a Puebla-Tlaxcala en el noveno lugar nacional en este indicador. En cuanto al índice de congestión, la zona metropolitana registra 1.60 y ocupa el lugar 13 entre las ciudades estudiadas.
El reporte también calcula una velocidad promedio de 43.3 kilómetros por hora en una red vial de mil 988 kilómetros. Dentro de la zona analizada, el municipio de Acuamanala de Miguel Hidalgo registra el índice de congestión más alto, con 4.59.
A nivel nacional, el costo de la congestión vial asciende a 203 mil 300 millones de pesos anuales. En promedio, cada persona pierde 111 horas al año por el tráfico, equivalentes a 4.6 días completos, con un costo económico de 5 mil 645 pesos.
Los congestionamientos, los retrasos y la sensación de no poder avanzar pueden provocar frustración durante los traslados. A esto se suma la preocupación por llegar tarde al trabajo, a una cita o a otras actividades cotidianas.
De acuerdo con información difundida por UHealth Collective, del Sistema de Salud de la Universidad de Miami, la congestión vehicular puede afectar el bienestar mental y favorecer la irritabilidad, incluso después de terminar el recorrido.
La publicación también señala que dos factores relacionados con la ira al volante son la percepción de perder el control de la situación y la dificultad para identificar las circunstancias o intenciones de otros conductores. Por ejemplo, una maniobra que se interpreta como una provocación puede tener otras explicaciones.
El estrés prolongado también puede influir en los hábitos cotidianos y el bienestar físico. La publicación advierte que el estrés crónico puede relacionarse con comportamientos que aumentan ciertos riesgos para la salud, como la falta de actividad física o una alimentación poco saludable.
El estudio Costo del Tráfico 2026 muestra que el impacto de la congestión es diferente según el medio de transporte.
En la zona metropolitana de Puebla-Tlaxcala, el 53 por ciento de las personas que se trasladan utiliza transporte público, mientras que el 47 por ciento viaja en vehículo privado.
Quienes usan transporte público pierden en promedio 172 horas al año debido al tráfico, con un costo calculado de 7 mil 944 pesos por persona. En el caso de quienes utilizan automóvil particular, la pérdida es de 136 horas anuales y el costo asciende a 6 mil 291 pesos.
La diferencia equivale a 36 horas adicionales de congestión y mil 653 pesos más al año para cada usuario del transporte público, de acuerdo con las estimaciones del informe.
En las 44 zonas metropolitanas estudiadas, la tendencia es similar: los usuarios del transporte público pierden 140 horas al año por la congestión, frente a 94 horas de quienes utilizan vehículos privados. Sus costos anuales promedio son de 7 mil 294 y 4 mil 811 pesos, respectivamente.
Aunque no siempre es posible evitar los congestionamientos, algunas medidas pueden ayudar a disminuir la tensión durante los traslados. UHealth Collective recomienda considerar alternativas como caminar, utilizar la bicicleta, compartir el vehículo o recurrir al transporte público cuando las condiciones lo permitan.
También sugiere planear los recorridos, salir con anticipación para reducir la presión por llegar a tiempo y aprovechar el trayecto para escuchar música, un pódcast o un audiolibro, siempre que no distraiga de la conducción.
Por su parte, el IMCO plantea impulsar políticas públicas que reduzcan la congestión y mejoren la eficiencia de los traslados. Entre sus propuestas están invertir más en transporte público, modernizar las unidades y orientar los presupuestos de movilidad a mejorar el servicio.
El instituto también propone evaluar programas piloto de cobro por congestión. El objetivo es reducir el tiempo perdido en los traslados y mejorar la productividad y la calidad de vida de quienes se desplazan diariamente.