En diciembre de 2018 y enero de 2019, Puebla y otras ciudades de México vivieron una crisis por el desabasto y el aumento en el precio de la gasolina, por lo que se impulsó la opción del gas natural.
Las semanas más críticas se vivieron cuando el gobierno federal tomó medidas en el traslado de gasolina y diésel a centros de abasto de todo el país para frenar el huachicol.
En el caso de Puebla, incluso con la participación de las autoridades estatales, se anunció la apertura de centros de conversión de vehículos a gas natural y la llegada de varios proveedores.
Sin embargo, a casi cinco años de distancia se observa que varias empresas dejaron de prestar el servicio en la zona metropolitana.
Ese es el caso de la empresa Gas Natural Vehicular Puebla que no reporta actividad desde 2020 o GNVTEC desde 2021.
Por otro lado, empresas que aún subsisten en el país e impulsan el proyecto, como Enco GNV, reconocen que en Puebla sólo tienen dos centros de abasto para que los autos puedan cargar gas en la ciudad.
A nivel nacional, la Asociación Mexicana de Gas Natural Vehicular contabilizó en 2021 sólo 81 estaciones de diferentes proveedores y en 2022, proyectaban otras 38 en 14 de las 32 entidades federativas.
Por otro lado, en agosto de 2022 la asociación destacó que seguía siendo una opción favorable para la economía, pues el litro estaba en un rango de entre 10 y 14 pesos en otros estados y en 11 pesos en Puebla.
La opción de conversión a gas vehicular no ha sido la única que ha tenido cierres en la ciudad a pesar de los intentos de promover otras alternativas.
En la zona metropolitana también se buscó impulsar la conversión a etanol y se abrieron algunas sucursales ahora cerradas y en el olvido.
Un ejemplo es la empresa EtanoMax que por algún tiempo operó en el Bulevar Héroes 5 de Mayo a la altura de Los Lavaderos y ya no existe.
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