Los trabajos que nadie quiere hacer pero que son necesarios sostienen servicios básicos, la salud pública y la justicia, aunque suelen ser mal pagados, peligrosos o socialmente invisibilizados. En México y el mundo, miles de personas realizan estas labores en condiciones adversas, con poco reconocimiento y altos riesgos físicos y emocionales, pese a que su trabajo es clave para el funcionamiento de las ciudades y las instituciones.

Desde panteones y hospitales hasta drenajes y rascacielos, estos oficios son indispensables para la vida cotidiana. A continuación, un recuento de cinco trabajos esenciales que pocos eligen, pero de los que la sociedad no puede prescindir.

¿Qué trabajos son indispensables aunque casi nadie quiera hacerlos?

Diversos estudios laborales y reportes periodísticos coinciden en que los empleos con mayor desgaste físico, exposición a riesgos sanitarios o estigmatización social suelen ser los menos valorados. Sin embargo, su ausencia tendría consecuencias graves en salud, seguridad y servicios urbanos.

- Sepulturero

El sepulturero es responsable de entierros, exhumaciones y del mantenimiento de cementerios. Su labor implica esfuerzo físico constante y una carga emocional considerable, al trabajar de forma permanente con la muerte y el duelo de las familias. A pesar de su importancia para la salud pública y el orden sanitario, suele ser un empleo poco reconocido y con salarios bajos.

- Médico forense

El médico forense cumple un papel clave en la procuración de justicia al determinar causas de muerte y aportar evidencia científica en investigaciones judiciales. No obstante, las condiciones laborales pueden ser críticas.

Por ejemplo, en el de la Ciudad de México, trabajadores han denunciado falta de material, infraestructura deficiente y sobrecarga de trabajo, lo que ha provocado la acumulación de cadáveres sin identificar o mal almacenados. De acuerdo con peritos y médicos forenses, estas problemáticas se han agravado en los últimos cinco años.

El personal señala que realiza necropsias con equipo de protección insuficiente, lo que representa un riesgo al trabajar con cuerpos que pueden portar enfermedades infectocontagiosas. Además, reportan fallas en sistemas de extracción de aire y cámaras de refrigeración que no funcionan adecuadamente.

A esto se suman denuncias de acoso laboral, desorganización interna y exigencias de destitución de funcionarios señalados por presuntas conductas indebidas. Aunque las autoridades han negado la falta de insumos, el personal insiste en que la crisis persiste.

Buzo de aguas negras

El buzo de aguas negras se introduce en drenajes, alcantarillas o presas para desazolvar, reparar tuberías o recuperar objetos. Es considerado uno de los trabajos más riesgosos por la exposición a bacterias, químicos y gases tóxicos, además del peligro de accidentes. A pesar de ello, suele carecer de protección adecuada y reconocimiento social.

Recolector de basura

El recolector de basura garantiza la limpieza urbana y previene riesgos sanitarios. Su trabajo implica contacto directo con residuos peligrosos, largas jornadas y esfuerzo físico constante. Aunque es esencial para evitar enfermedades y contaminación, frecuentemente recibe salarios bajos y enfrenta condiciones laborales precarias.

Limpiador de cristales en edificios

El limpiador de cristales en edificios trabaja suspendido a decenas de metros de altura en rascacielos y torres corporativas. El riesgo de caídas o fallas en el equipo es permanente y, aunque su labor es fundamental para la seguridad y mantenimiento de los inmuebles, no siempre está bien remunerada.

¿Por qué estos trabajos siguen siendo poco valorados?

Especialistas en temas laborales coinciden en que muchos de estos oficios son mal pagados porque históricamente han sido normalizados como “trabajos duros”, pese a su alto impacto social. La falta de visibilidad y reconocimiento contrasta con su importancia para la salud, la justicia y el funcionamiento de las ciudades.

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