Este fin de semana, Puebla ha vivido una de esas épocas del año como de postal en la que floricultores cortan el cempasúchil para comercializarlo y hacerlo llegar a los altares de muertos mexicanos.
Aunque en cada familia y municipio se cuentan historias distintas de tradición, en conjunto se abona a una industria en la que el estado acapara el 54 por ciento de la producción.
Al menos así lo reflejan datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural que hasta 2022 estimaban que Puebla estaba a la cabeza en términos de hectáreas cultivadas.
En septiembre del año pasado, al inicio de la temporada de cosecha, la dependencia informó que en los campos poblanos se destinaban un total de 557 hectáreas a estas flores.
En la lista sigue Tlaxcala con solo 118, después Hidalgo con 111, San Luis Potosí con 79, el estado de Guerrero con 69, Oaxaca con 43, Morelos con 32, Durango con 18 y Sonora que se coló con sólo dos hectáreas.
Según la dependencia, en el caso de Puebla, la actividad se concentra en 45 municipios y Atlixco ha acaparado la producción, por lo que en ese ayuntamiento han surgido festivales dedicados a esta flor de temporada.
Al Pueblo Mágico, le siguen Palmar de Bravo, Tianguismanalco, Santa Isabel Cholula, Huejotzingo, San Jerónimo Tecuanipan , Huaquechula, San Pedro Cholula y Quecholac.
Destaca que varios de los municipios se ubican en las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl o bien, en la zona del Triángulo Rojo, donde también se cosechan hortalizas.