La Biblioteca José María Lafragua de la BUAP, ubicada en el Edificio Carolino, cuenta con uno de los acervos bibliográficos más representativos e importantes del país, sus fondos y colecciones representan no sólo cultura, también una memoria que abre las puertas a la investigación y a la fascinación que produce el devenir histórico.
Entre las colecciones que alberga destacan manuscritos como un Breviario Romano (Breviarium Romanum), que ha sido posible fecharlo gracias a un calendario que se encuentra en este ejemplar, y que lo ubica en torno al año 1356, el cual es estudiado por especialistas como el doctor Leonardo Magionami de la Universidad de Siena, quien realizó un trabajo codicológico de ese manuscrito.
La directora de la Biblioteca Lafragua, Mercedes Isabel Salomón Salazar, refirió que este recinto resguarda dos códices coloniales, además de manuscritos muy importantes. Destacó la colección de 17 incunables (productos tipográficos creados entre 1450 y 1500, es decir, en los principios de la imprenta), una de las más grandes en Puebla, así como ocho impresos mexicanos del siglo XVI, con gran valor histórico para México.
“También tenemos ediciones prínceps, es decir, los primeros impresos de diferentes centurias, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, en los cuales se pueden apreciar la evolución de la tecnología gráfica, entre otros aspectos”.
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Para la maestra Salomón Salazar, la puesta en valor del acervo que resguarda la Biblioteca José María Lafragua depende también del interés de los investigadores y expertos en el libro antiguo, pues algunos ejemplares, aunque no son primera edición o incunables, se convierten en documentos importantes para su estudio por ser únicos en el mundo.
Indicó que, aunque las obras se manejan como bienes patrimoniales y el acceso es restringido, no es limitativo, pues se puede hacer una solicitud y registro previo: “si quieren leer un libro en particular o algún ejemplar vinculado a un tema de investigación se presenta una solicitud como institución, o bien, a título personal”.
Asimismo, la riqueza de esta biblioteca también se socializa a través de exposiciones bibliográficas montadas en las salas de este recinto, como una forma de acercar el libro antiguo al público a través de un eje curatorial. De igual forma, se realizan visitas guiadas, que pueden ser temáticas, además se organizan clases con fondo antiguo en colaboración con docentes; se imparten cursos y talleres, entre otras actividades que involucran distintos instrumentos tecnológicos de consulta como bases de datos, catálogos, guías y colecciones digitales para potenciar el impacto de este acervo.