El 2022 continuará siendo difícil para las artes escénicas mexicanas, pero la pandemia ha permitido la reflexión y el estudio para sentar las bases de un futuro más prometedor para músicos, cantantes y productores, aseguró César Moreno Zayas, editor del libro Ópera de México que ya está disponible en .

El libro, editado por Moreno Záyas, lingüista y semiólogo mexicano, con doctorado en la Universidad de Nottingham, y con la coordinación de Enid Negrete, doctora en Arte Escénicas por la Universidad de Barcelona, recoge los artículos emanados del Primer Diplomado en Ópera Mexicana, realizado en 2020 y 2021 por la Fundación Arte Contra Violencia y la Escuela Superior de Música Fausto de Andrés y Aguirre, con sede en Cholula.

Se trata de una publicación independiente, de más de 300 páginas, en la que participan investigadores y especialistas de universidades nacionales, de Estados Unidos y Europa, así como estudiosos participantes en dicho diplomado.

El libro tendrá dos presentaciones este mes. La primera será el 4 de febrero, a las 18:00 horas, de manera híbrida: en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en la Ciudad de México, con aforo limitado y a través de su Facebook .

Después, el 17 de febrero a las 12:00 horas, habrá otro lanzamiento virtual en el Facebook de la Universidad Veracruzana.

En los últimos 30 años hay una grandísima producción de nuevas óperas. Tenemos foros como la UNAM donde no sólo se han rescatado obras del siglo XIX y XX, pero también ha habido estenos de los últimos tiempos. También poco a poco Bellas Artes se ha ido abriendo a las óperas propiamente de México", señaló el investigador en entrevista con EL UNIVERSAL PUEBLA.

"Una parte del diplomado fue preparar a cantantes para que conocieran el repertorio mexicano y se le diera difusión a esas partituras que a veces no se sabe ni donde están o como conseguirlas", afirmó.

En el prólogo, Jorge Aguirre, director de la ESMUFAA, considera indudable que la ópera mexicana es un acervo poco valorado, poco estudiado y difundido aun por instituciones educativas dedicadas a la enseñanza profesional de la música y por medios de comunicación, por tanto, un acervo desconocido y poco explorado incluso por el gremio musical de nuestro país.

Los autores del compendio incluyen a académicos como Gabriel Pareyón, Luis de Pablo Hammeken, Magda Rey, Alberto Pérez-Amador Adam, entre otros.

A partir de la primera generación del diplomado de Ópera Mexicana, éste se convertirá en un foro permanente de investigación y diálogo para la promoción de las artes escénicas.

Los contenidos

Dedicada al ámbito cultural precolombino y virreinal, la primera parte del libro presenta una visión novedosa del nacimiento de la ópera en la Nueva España.

“La secuencia de artículos compendia una buena muestra del legado operístico nacional, comenzando por un panorama general sobre el origen no europeo de la ópera, su presencia en culturas orientales de la antigüedad que con sus necesidades expresivas y rituales dan testimonio de ello”, explica Aguirre en el libro.

Los artículos en torno a los antecedentes del género en el territorio mesoamericano ofrecen una revisión de las artes prehispánicas y de la escena vocal originaria, así como su relación con el inicio del proceso de colonización y aculturación musical operística.

Otro tema son los tesoros musicales del virreinato, con énfasis en el ecléctico siglo XVIII: los libretos en castellano escritos por Lope de Vega y Calderón de la Barca, que en la época del rey Felipe IV se representaron en los teatros de la Nueva España; La Parténope y El Rodrigo, primeras óperas escritas por un autor novohispano: Manuel de Sumaya.

Asimismo, este apartado se adentra en la identidad indio-americana en el dramma per música; ofrece un panorama del teatro musical americano en los siglos XVII y XVIII y un acercamiento a la actividad operística en la Ciudad de México durante el XVIII.

“Emmanuel Pool hace un recuento del repertorio operístico barroco tanto en México como en otras partes de Latinoamérica, lo que permite dimensionar el desarrollo de la ópera y su distribución”, detalla Moreno Zayas en la introducción.

Además, Pool, musicólogo y contratenor mexicano, repara en una problemática actual: la dificultad en la búsqueda de repertorio inédito de ópera mexicana.

La segunda parte del libro aborda el siglo XIX: la producción operística en el país y el lugar que ocupó la ópera mexicana en el panorama internacional, así como la importancia que tuvo durante el llamado Segundo Imperio, a mediados de la centuria.

“El siglo XIX marca el inicio del México independiente y también de un gran apoyo a la producción operística. Es en este período que compositores mexicanos y artistas comienzan a destacar, pero también es un proceso donde la ópera como fenómeno social juega un rol importante en la vida política de México”, explica Moreno Zayas.

El apartado abarca la influencia de las sociedades filarmónicas del siglo XIX, organismos creados para promover la educación musical, la imprenta y la creación de orquestas sinfónicas, que –escribe Aguirre- cifraron su principal interés en las temporadas de ópera que se presentarían en teatros legendarios como el Gran Teatro Nacional de México.

“Este recinto presentaría primero óperas europeas para después generar iniciativas y conformar compañías de ópera mexicana”, detalla.

También se desglosan temas como el papel de la ópera en la civilización de México y explora una rareza: el repertorio operístico de calle de la época.

Abocada a los siglos XX Y XXI, la tercera parte de la publicación aborda el nacionalismo y la modernidad, las técnicas extendidas, la nueva ópera mexicana que conjuga problemáticas sociales, instrumentaciones autóctonas y otras formaciones instrumentales.

Se analiza el desarrollo de la Ópera Nacional e Internacional en el Palacio de Bellas Artes desde sus inicios.

El apartado igualmente da lugar a la anécdota histórica: repasa la llegada de Enrico Caruso al país bajo la presidencia de Adolfo de la Huerta; cantante, maestro de ópera y artífice de la visita.

También se detiene en la vida y obra de Salvador Moreno, y en Julia Alonso: la primera mujer mexicana en dirigir orquesta.

Igualmente, explora el “artivismo” desplegado en este siglo en el territorio operístico, centrándose en temas apremiantes como el feminicidio y la inmigración ilegal.

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