Claudia Montesinos Ramírez, vicepresidenta de la Asociación Mexicana de Pediatría, dio a conocer que datos crudos demuestran que México ocupa el cuarto lugar en América Latina en cuanto a consumo de tabaco y alcohol entre menores de edad.

En entrevista con mencionó que se ha identificado que desde los 10 años de edad se inician las y los niños en el consumo de alcohol y alrededor de la etapa de los 12 años en el consumo del tabaco, es decir, infantes que están entre quinto y sexto grado de primaria.

Además, el primer contacto que tienen los infantes con estas sustancias es por imitación, porque vio que alguien lo consumió y lo repitió; de manera que el primer sitio donde aprenden los niños y adolescentes a consumir tabaco y alcohol es en su propia casa.

La segunda razón es porque alguien lo invitó al consumo de estas sustancias y al querer pertenecer a un grupo o ser aceptado, lo hacen.

La especialista en pediatría destacó que entre más temprano se empiece en el consumo de sustancias, mayores son los efectos que van a tener a corto, mediano y largo plazo.

El consumo de tabaco sigue siendo de las principales causas de mortalidad en México, con consecuencias como cáncer de lengua, de boca, de cuerdas vocales, de esófago, de pulmón, enfisema pulmonar, entre otros padecimientos.

En consumo de alcohol provoca cirrosis hepática, la cual puede derivar en una insuficiencia hepática y a la vez a la muerte, aún en etapas tempranas; así como cáncer de estómago y cáncer de hígado, entre otras, aún siendo niños porque entre menos esté desarrollado un órgano es más fácil que pueda sufrir los daños crónicos de alguna sustancia.

“La información también revela que iniciar de manera temprana el consumo de estas sustancias son la principal causa de llegar a las salas de urgencia por intoxicación etílica entre las niñas, niños y adolescentes. Son datos crudos para nosotros como médicos, pero también como sociedad”, expresó.

Durante el año existen picos de mayor consumo, tales como en junio o julio con motivo de las ceremonias de graduación o que terminan su grado escolar, así como en las celebraciones decembrinas como Navidad y Año Nuevo.

“Por eso es importante fortalecer el vínculo con la familia, porque si bien es cierto que existe este consumo, que ellos no se vean orientados a consumirlo también; que no se vean obligados a recibir un cigarro o una copa de alcohol, al contrario, darles las herramientas para que ellos puedan decir No Gracias”, insistió.

La también intégrate del Consejo de la Comunicación, dio a conocer que ante esta realidad es que se puso en marcha la campaña denominada “No está chido”, que tiene como objetivo social disminuir el consumo de alcohol y tabaco y su prevención entre las niñas, niños y adolescentes, porque no está chido que los menores consuman alcohol, tabaco u otras sustancias.

De igual manera es para que la familia se dé cuenta de que sí existe el consumo de sustancias adictivas en menores de edad y que esto puede prevenirse, aunado a que no se puede tomar como algo normal o habitual el que los adultos puedan consumir estas sustancias, olvidando que son un ejemplo para los pequeños en casa.



La campaña está basada en cuatro pilares fundamentales, tales como la comunicación y el fortalecimiento en el ámbito familiar, posteriormente en las escuelas, seguido por toda la comunidad.

El segundo pilar se basa en fomentar todas las actividades culturales y artísticas entre las niñas, niños y adolescentes, como una manera de prevención de las adicciones.

La tercera columna consiste en fomentar la actividad física y el deporte, como parte clave y esencial en la prevención, porque es importante mantener ocupados a los jóvenes en actividades que fortalezcan su salud física y mental.

Como cuarto pilar está el conocimiento. Como parte de la Asociación Mexicana de Pediatría, trabajan tópicos cruciales para que las niñas, niños y adolescentes puedan tener mayor conocimiento de los riesgos por el consumo de tabaco y alcohol a temprana edad.

Al mismo tiempo les proporcionan todas las herramientas para que ellos se sientan seguros de poder decir NO, no quiero consumir, no te acepto un cigarro, no te acepto una copa de alcohol.

Por ello, en la sexta etapa de la campaña de difusión se quiere mostrar que las y los hermanos mayores son influenciadores positivos y un modelo a seguir para los menores de edad. Que se fortalezca la convivencia con los hermanos, ya que eso favorece el desarrollo de habilidades sociales y fomentar el aprendizaje de valores como el respeto, empatía, generosidad, colaboración y responsabilidad.

Montesinos Ramírez invitó a las niñas, niños y adolescentes, así como a los padres de familia, maestros, personas de salud y sociedad en general a conocer la página .

En este portal podrán conocer vivencias de otros niños que comparten para que otros iguales no entren en contacto con estas sustancias, así como cápsulas informativas de las consecuencias de consumirlas, información para personal de la salud y guías para los padres de familia.

Google News