El reciente caso de Blanca Adriana, una mujer de 37 años que desapareció y murió tras someterse a un procedimiento estético en la clínica Detox, ubicada en Calzada Zavaleta, volvió a poner bajo la lupa a las clínicas estéticas que operan sin certificaciones ni personal especializado en Puebla, por lo que usuarios se cuestionan ¿cómo saber si una clínica estética está certificada?
En los últimos días, la desaparición de Blanca Adriana conmocionó a los poblanos después de haber acudido a dicho lugar para realizarse una liposucción con un costo de 14 mil pesos, pero el desenlace se dio días después, cuando fue localizada sin vida en un canal de desagüe en Tlaxcala.
Las investigaciones apuntan a que la supuesta doctora Diana Alejandra Palafox Romero no contaba con credenciales oficiales ni certificaciones médicas para realizar cirugías o tratamientos invasivos.
El hecho no es aislado. En Puebla se han documentado diversos casos de falsos médicos, consultorios improvisados y clínicas que ofrecen procedimientos estéticos sin permisos sanitarios, aprovechándose de personas que buscan precios bajos o promociones llamativas.
Ante ello, especialistas y autoridades sanitarias recomiendan verificar siempre la legalidad y certificación del lugar antes de someterse a cualquier tratamiento.
Toda clínica estética o consultorio médico debe tener un Aviso de Funcionamiento emitido por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). En caso de realizar cirugías, también debe tener Licencia Sanitaria.
Los usuarios pueden ingresar al sistema digital de Cofepris y buscar el nombre comercial o razón social de la clínica para verificar si el establecimiento se encuentra activo y autorizado para operar. Este paso permite detectar lugares clandestinos o negocios que funcionan sin regulación sanitaria.
En este sitio puedes consultar las clínicas que tienen licencia sanitaria vigente: https://www.gob.mx/cofepris/documentos/establecimientos-en-que-se-practiquen-actos-quirurgicos-y-u-obstetricos?state=published.
No cualquier persona puede aplicar procedimientos estéticos invasivos. Desde rellenos faciales hasta liposucciones o cirugías, estos tratamientos deben ser realizados por médicos especializados. Para verificarlo, se puede consultar el padrón del Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médicas y buscar al profesional en la especialidad de Cirugía Plástica y Reconstructiva o Medicina Estética en Puebla.
La certificación vigente es indispensable para garantizar que el médico cuenta con preparación profesional y actualización constante y la puedes hacer en esta liga: https://conacem.org.mx/buscador.
Otro paso fundamental es revisar la cédula profesional del médico en el portal oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el apartado Registro Nacional de Profesiones. Ahí se puede corroborar si realmente estudió Medicina y si cuenta con la especialidad correspondiente para evitar casos de usurpación profesional o charlatanería, prácticas que se han vuelto frecuentes en el sector estético: https://cedulaprofesional.sep.gob.mx/.
Las autoridades advierten que tener diplomados o maestrías en cirugía estética no autoriza a realizar procedimientos quirúrgicos especializados.
En diciembre de 2024, Cofepris actualizó la guía sanitaria denominada “Alta directiva para establecimientos de servicios de atención médica donde se practican procedimientos quirúrgicos con fines estéticos”.
El documento establece que las clínicas dedicadas a cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas deben tener licencia sanitaria, responsable médico certificado, servicios de sangre, ambulancias y convenios hospitalarios para atender emergencias.
También deben tener áreas quirúrgicas adecuadas conforme a las normas oficiales mexicanas NOM-016-SSA3-2012 y NOM-006-SSA3-2011, relacionadas con infraestructura médica y anestesiología. Además, el médico responsable debe tener cédula profesional y certificación vigente en cirugía plástica y reconstructiva.
Expertos recomiendan desconfiar de promociones excesivamente baratas o tratamientos milagro, ya que en muchos casos el bajo costo puede esconder la falta de preparación, instalaciones deficientes o prácticas ilegales que ponen en riesgo la vida de los pacientes.