La comunidad de Nopala, en el municipio de Huauchinango, es uno de los escasos lugares que aún mantienen vivas ciertas prácticas ancestrales.
Un ejemplo de ello es la celebración del Año Nuevo Azteca, una ceremonia que se realiza durante varias décadas en una pirámide que alberga los restos del Rey Nopaltsin.
Esta celebración de año del azteca se realiza en marzo con ciertas variables en cuanto al día.
De acuerdo con los cronistas de la época y escritos antiguos, los aztecas medían el tiempo con la Piedra del Sol, con la cual se dividía un año en 18 meses de 20 días, mientras que para completar los 365 días se agregaba un mes corto de 5 días.
Actualmente, algunos grupos que practican la tradición mexica y algunas comunidades nahuas celebran el inicio de un nuevo ciclo el 12 de marzo.
Cada celebración de Año Nuevo, por así decirlo, es más grande que la anterior, hasta que se alcanzaban los 52 años que marcaban el cierre de un ciclo en la Piedra del Sol y se hacía la gran ceremonia del Fuego Nuevo, la cual se llevará a cabo en tres años, es decir en el 2026.
Durante la ceremonia se realiza el “atado de carrizo" que simboliza el fin de un ciclo y el inicio de otro.
Después se lleva a cabo un ritual de purificación y se ofrece una ofrenda a la pirámide del Rey Nopaltsin, que consta en la colocación de cervezas, chocolate, veladoras, pan, entre otros.
En esta comunidad también se lleva a cabo la conmemoración de la caída de Tenochtitlán, un acontecimiento que marcó el fin del imperio Azteca y el inicio de la conquista española en ese país.
El nombre de Nopala viene del náhuatl que significa "Lugar de los nopales”.
Esta comunidad se localiza a 11 kilómetros del Pueblo Mágico de Huauchinango y a 3 horas de la ciudad de Puebla.
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