En 1985, todo México quería un lomito francés rescatista.
El sismo de ese año fue un parteaguas para la creación de los binomios caninos en el país.
Y es que Francia envió ayuda, pero los cuerpos de rescate no venían solos, los acompañaban ejemplares perrunos.
Los perros que en ese lado del mundo ya eran adiestrados para búsqueda y rescate fueron vitales no solo para salvar cientos de vidas, sino también para localizar cuerpos atrapados entre los escombros.
Las autoridades federales vieron el potencial de dichos cachorros y no se quisieron quedar atrás.
Desde ese entonces empezaron a entrenar perros rescatistas.
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Las autoridades querían estar listas para futuros desastres no solo naturales, sino de cualquier tipo.
La Secretaría de Marina y el Ejército mexicano fueron las primeras corporaciones que incorporaron a sus filas a los ahora llamados lomitos héroes.
Además, crearon cuadrillas de perros “topo” en brigadas de rescate que posteriormente replicaron instituciones, como la Cruz Roja Mexicana.
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Entrenamiento de los binomios caninos
La extinta Policía Federal fue la que profesionalizó el adiestramiento de los perros de búsqueda y rescate.
La corporación se dedicaba a reclutar a ejemplares cuando cumplían entre los 18 meses y los tres años.
En sus entrenamientos, potencializaban y desarrollaban al máximo sus cualidades caninas, principalmente el olfato.
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Lo anterior debido a que, además de búsqueda de personas, la extinta Policía Federal los entrenaba para la detección de explosivos, armas y enervantes.
Actualmente, este entrenamiento lo replican diversas corporaciones de seguridad del país.
En Puebla, la Cruz Roja y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Puebla cuentan con binomios caninos.
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El adiestramiento de los ejemplares lo acompañan con cuidados especiales, como cepillados, revisión médica cada mes, incluidos masajes para aliviar tensión muscular y alimentos.
¿Qué pasa cuándo un lomito rescatista se jubila?
La Federación Canófila Mexicana se encarga de encontrarles hogar.
Es decir, cualquier ciudadano puede ser candidato para adoptarlo.
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El objetivo es que el lomito viva bien y en buenas condiciones por el resto de su vida.
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