Parecen lugares sacados de otro continente, pero son tres castillos en Puebla con vibras europeas que te harán sentir en un cuento, gracias a su arquitectura, su historia y los entornos naturales que los rodean. Desde construcciones en medio de lagos hasta conventos con apariencia medieval, el estado ofrece opciones ideales para una escapada diferente.
Uno de los más emblemáticos es el Castillo de Gillow, ubicado dentro de la Ex Hacienda de Chautla. Esta construcción de estilo inglés, rodeada por un lago, destaca por sus ladrillos rojos y torres blancas que evocan la campiña europea.
El castillo tiene orígenes en el siglo XVIII y, antes de convertirse en atractivo turístico, funcionó como biblioteca y, en uno de sus niveles, como arsenal. Actualmente, solo se puede recorrer la planta baja, donde se exhiben objetos históricos. Además, el lugar permite realizar actividades como paseos en lancha, senderismo y camping, lo que lo convierte en un destino completo.
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En el Pueblo Mágico de Huejotzingo se encuentra el Ex Convento de San Miguel Arcángel, una construcción del siglo XVI que a primera vista parece un castillo europeo.
Este recinto, considerado uno de los primeros conventos franciscanos de la Nueva España, fue construido entre 1525 y 1570. Su estilo plateresco con influencias mudéjares, su gran atrio y su aspecto fortificado lo convierten en un ejemplo de los llamados “conventos-fortaleza”.
En su interior alberga el Museo de la Evangelización, donde se pueden conocer objetos históricos y espacios que muestran cómo era la vida en la época colonial. Además, Huejotzingo complementa la visita con su gastronomía y tradición en la producción de sidra artesanal.
En el municipio de Tepeyahualco se ubica la Hacienda San Roque, una construcción histórica que por su estructura y elementos arquitectónicos es conocida como un “castillo” poblano.
Aunque sus orígenes se remontan al siglo XVI, la hacienda comenzó a edificarse formalmente en 1847 y fue un importante centro agrícola y ganadero. Su casa principal presenta un estilo francés, con muros de piedra, sótanos y espacios que reflejan la vida de la época.
Uno de sus elementos más llamativos es el Pozo de San Roque o La Noria, una estructura de aspecto medieval construida con materiales volcánicos. Con más de 200 años de uso, este sistema hidráulico destaca por su tamaño y por la escalinata que permite descender a su interior, convirtiéndose en uno de los puntos más impresionantes del lugar.
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A pocas horas del estado, en Orizaba, se encuentra Casavegas, un complejo turístico inspirado en el Medievo que recrea un castillo con espectáculos y actividades temáticas.
El lugar ofrece experiencias como torneos de caballería, shows con personajes medievales y espacios interactivos, además de actividades como tirolesa y tiro con arco. Su ambientación y costo accesible lo convierten en una alternativa ideal para complementar un viaje desde Puebla.
Con estos destinos, Puebla y sus alrededores demuestran que no es necesario viajar a Europa para conocer castillos y escenarios de cuento, ya que el estado ofrece opciones llenas de historia, arquitectura y paisajes que sorprenden a cualquier visitante.