Este jueves 27 de julio, en Puebla hubo una manifestación de animalistas para exigir que la justicia se aplique contra un adolescente que cometió actos de zoofilia.
La víctima fue Muñeca, una perrita mestiza de Atlixco que estaba embarazada al momento de la agresión.
Los hechos ocurrieron el 15 de junio pasado, cuando Alicia Ramírez, la persona responsable del can, identificó a su vecino de 12 años en cámaras de seguridad al momento de los hechos.
Su preocupación inicial fue la salud de la perrita, pues por la edad preveían que tuviera complicaciones para tener a sus cachorros y se encontraba en revisión médica.
Desde los primeros momentos exigir justicia fue complicado, pues de inicio pidió a los padres del menor que se hicieran responsables de los gastos médicos, pero lo tomaron como una burla.
Cuando solicitó la intervención de la justicia se encontró con un ministerio público que se negó a reconocerlo como una violación, pues no era una mujer y que desde un inicio mostró desconocimiento sobre la justicia en materia animal.
De acuerdo con la persona responsable de Muñeca, incluso se argumentó que se trataba de actitudes que formaban parte en la etapa de la adolescencia del agresor.
En la Fiscalía General del Estado (FGE) se reconoció que, por tratarse de un menor de edad, sería atendido con una intervención psicológica.
Sin embargo, para Alicia Ramírez y animalistas que la respaldan esto no es suficiente y han exigido el proceso penal contra el menor de 12 años.
Este día se esperaba que en la Casa de Justicia de la Adolescente se hiciera la imputación para continuar la judicialización, pero el señalado como responsable no llegó y se tendrá que establecer una nueva fecha.
A decir de la abogada del caso, María Esther Martínez, exigir justicia sí ha sido complejo, pero confían en que se pueda concretar una responsabilidad y sentencia.
Aunado a la agresión documentada contra Muñeca, Alicia Ramírez denunció que en días posteriores otra perrita de su casa, de nombre Celis, mostró rasgos de agresión sexual que fueron confirmados por un veterinario, por lo que no se descarta que el menor haya cometido dos actos de zoofilia.
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