Hace cinco años Jacquelín Torres de Venezuela viajaba con frecuencia a México como parte de un negocio de venta de ropa en Cuba y cuando la economía se complicó en su país, no pensó que terminaría viviendo el “sueño poblano”.

Hoy ha logrado regularizar sus documentos, trabaja en un despecho legal de la Angelópolis y tiene planes para poderse reencontrar en tierras mexicanas con su madre e hija.

En entrevista con El Universal Puebla relata que si bien había tenido la oportunidad de estar en Estados Unidos, se decidió por México. Aunque Puebla no estuvo en sus planes originales, aquí tuvo el apoyo de amigos y sobre todo, oportunidades de desarrollo.

“Me he topado con gente muy buena, con buenos amigos, he llegado a buenos lugares, mi experiencia es diferente, por eso yo decido hacer mi vida aquí en México”, comentó.

Sin embargo, para ella el proceso fue complicado, pues durante dos años estuvo en espera de una resolución, primero de la visa por razones humanitarias y después de la residencia permanente en México.

Aunque extraña Venezuela, reconoce que Puebla puede ser una tierra de oportunidades para quienes vienen de fuera y se organizan para hacer de la ciudad su lugar de residencia.

Su historia se asemeja a las de otras personas del extranjero que poco a poco se han hecho parte de la ciudad y zona metropolitana de Puebla y que se dedican a la venta de alimentos y productos de Venezuela, Colombia, Cuba o Haití.

La Secretaria de Trabajo estatal señaló que los migrantes se consideran en los planes de la dependencia a través de bolsas de trabajo y proyectos que ya incluyen cooperativas con ciudadanos centroamericanos.

En el Cabildo de Puebla ha habido propuestas para impulsar a la capital como un santuario migrante como Los Ángeles o Nueva York en Estados Unidos.

Las cifras lo justifican, pues según datos del gobierno mexicano, tan solo en 2022 en Puebla se tramitaron mil 533 tarjetas de residentes temporales, otras mil 207 para residentes permanentes y 777 tarjetas de visitantes por razones humanitarias.

Para Claudia Espinoza, abogada especializada en los trámites migratorios, la cifra de quienes eligen hacer vida en el estado todavía no es alta, pero sí se llega a observar hasta en dos de cada 10 casos.

“Ya somos destino ¿no? México, Puebla, los alrededores ya es destino para muchos hermanos migrantes, para muchos migrantes extranjeros, ahorita México ya es una opción más para quedarse a radicar. ¿Qué cantidad? Todavía es poca”, explicó.

En la práctica, señala, la mayoría de los migrantes que por algún motivo atraviesan por Puebla y regularizan sus documentos de refugio con el Estado mexicano, lo hacen teniendo como meta Estados Unidos.

Migrantes que llegan al país han encontrado oportunidades en Puebla | Agencia Es Imagen para El Universal Puebla
Migrantes que llegan al país han encontrado oportunidades en Puebla | Agencia Es Imagen para El Universal Puebla

El país vecino cuenta con programas de asilo por motivos relacionados con la crisis humanitaria en los diferentes países del continente que, para otorgar citas en sus juzgados, solicita permanencias legales en México mientras agendan una fecha.

Según la abogada, en los procesos legales de refugio es importante que los migrantes tengan confianza y busquen regularizarse con el Estado mexicano en los primeros 30 días de estadía, para dar continuidad a los trámites de manera formal.

Para la especialista, Puebla es un destino del territorio mexicano en donde los migrantes encuentran menos persecución, pues hay sitios como la frontera sur e incluso la Ciudad de México que suponen riesgos.

Sin embargo, advierte que la discriminación es latente y eso la llevó a crear la fundación No Soy Delincuente, Soy Migrante que según estima, ha dado algún tipo de apoyo a unas tres mil personas de origen extranjero.




Algunas de ellas permanecen algunos días en Puebla y encuentran en la fundación dónde dormir y comer mientras siguen el trámite legal, otras más pasan sólo algunas horas en la ciudad y tiene la oportunidad de descansar o tomar un baño.

Desde su perspectiva, los estigmas hacia migrantes se observan en las dificultades que ha tenido la fundación, pues antes de instalarse en La Paz encontró negativas de rentas en otras colonias como Reforma Agua Azul o Las Hadas.

Ya instalados ahí se han encontrado con vecinos que han cuestionado las actividades, pero también con poblanos de buen corazón como la dueña de su actual sede que les dio la casa en comodato.

“Me vienen a buscar y me dicen, ‘Licenciada, ¿por qué están estas personas ahí?’ o ‘Licenciada, ¿quiénes son esas personas? Tenemos miedo’, cuando vaya, no se trata de miedo, como dice la fundación, cómo se llama, no soy delincuente, soy migrante” dijo.

Aún con las trabas de la sociedad han logrado dar oportunidades a migrantes como Yesenia González y su familia, originarios de Cuba, que desde finales de octubre esperaban el trámite en Estados Unidos y han pasado dificultades.

Antes de llegar a Puebla, relata, viajaron a Uruguay, luego por avión a Nicaragua, por tierra hasta Tapachula, Chiapas y de ahí a la Ciudad de México en donde pensaban quedarse con unos amigos cubanos, a quienes Migración sacó y ya no pudieron.

“Teníamos miedo de que nos pudieran agarrar, se comenta mucho de los carteles de migración, las deportaciones, decidimos venir hacia acá que es un lugar seguro, llevamos sólo una semana aquí, pero hemos sentido como si estuviéramos en casa”, comentó.

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