La incógnita sobre quién vivía en el cuarto oscuro descubierto en el colegio Carrusel Magone ha marcado el desarrollo de este caso en Puebla, luego de que padres de familia evidenciaran, mediante un video, un espacio dentro del plantel que presuntamente era utilizado como área de castigo y que también operaba como vivienda.
El colegio, ubicado en la colonia Independencia, en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, se encuentra bajo investigación tras las denuncias formales presentadas ante la Fiscalía General del Estado (FGE), que confirmó la apertura de al menos cuatro carpetas por posibles casos de abuso sexual contra menores.
Las indagatorias se iniciaron después de la difusión del material en redes sociales, lo que motivó a más familias a acudir ante las autoridades. Testimonios recabados apuntan a posibles hechos de índole sexual en este espacio, lo que ha generado preocupación e indignación en la comunidad escolar.
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De acuerdo con testimonios de padres de familia, incluso mencionados en video, el espacio señalado como “cuarto oscuro” estaba acondicionado como una vivienda dentro del plantel, donde presuntamente habitaba una mujer junto con sus hijos.
Según lo expuesto, esta situación se habría prolongado durante varios años sin que fuera informada a la comunidad escolar. El lugar contaba con camas, muebles, utensilios de cocina, refrigerador y otros artículos de uso cotidiano, además de accesos directos a áreas escolares como el patio y salones.
Padres señalaron que una maestra habría solicitado ocupar el espacio por motivos personales; sin embargo, acusaron que la institución negó reiteradamente la existencia del sitio, pese a que los alumnos ya lo mencionaban como un “cuarto secreto”.
“Una puerta que conduce a otra puerta, donde hay una casa en la que vive una señora con dos niños; aunque ya no son niños, sino adolescentes”, se escucha en el video del “cuarto oscuro” que circula en redes sociales.
Las imágenes difundidas muestran que el lugar no era un aula ni un espacio administrativo, sino una habitación habilitada como casa habitación. Entre los objetos observados se encuentran camas, ropa, muebles, electrodomésticos y utensilios, lo que confirmó que alguien residía en el sitio.
El acceso se realizaba desde el patio escolar, a través de una puerta cercana a zonas de uso común. Además, el cuarto estaba conectado por un pasillo sin iluminación hacia otras áreas del colegio, como el salón de música, lo que incrementó la preocupación por la cercanía con espacios utilizados por menores.
La FGE informó que mantiene al menos cuatro investigaciones en curso. Una de ellas ya incluye entrevistas multidisciplinarias a víctimas, así como la intervención del Sistema Estatal DIF para garantizar su protección y evitar la revictimización.
Además, el Ministerio Público ha brindado apoyo emocional a los menores involucrados, mientras se recaban más testimonios y evidencias para esclarecer los hechos y determinar posibles responsabilidades.
Por su parte, la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Puebla inició una investigación administrativa y ordenó la suspensión de clases presenciales, por lo que actualmente los alumnos continúan sus actividades en modalidad a distancia.
El caso ha generado movilizaciones y protestas por parte de madres y padres de familia, quienes exigen una investigación a fondo, sanciones para los responsables y garantías de seguridad para los estudiantes.
También denunciaron que, tras hacerse público el caso, directivos y docentes habrían abandonado el plantel, lo que incrementó la incertidumbre. Las familias demandan claridad sobre lo ocurrido y medidas que eviten que una situación similar vuelva a repetirse.
Las autoridades continúan con las diligencias mientras el caso del “cuarto oscuro” en el colegio Carrusel Magone se mantiene como uno de los temas más sensibles en Puebla en materia de seguridad escolar.