La pregunta sobre si se puede nadar en la Laguna de Alchichica es una de las más frecuentes entre quienes visitan este destino natural en Puebla, pues sus aguas turquesa y su parecido con el mar invitan a meterse; sin embargo, este lugar también destaca por su valor ambiental y sus características únicas, por lo que a continuación resolvemos la duda.
Este cuerpo de agua no es una laguna común. Se trata de un ecosistema con condiciones muy particulares que lo convierten en uno de los más importantes del país, tanto por su biodiversidad como por su relevancia científica. Antes de considerar cualquier actividad recreativa, es importante entender por qué este sitio está protegido y qué implicaciones tiene visitarlo.
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La laguna de Alchichica se localiza en el municipio de Tepeyahualco, en la región de los Llanos de Puebla, cerca del límite con Veracruz. Forma parte del Área Natural Protegida Lagos de Tepeyahualco y Guadalupe Victoria, decretada en 2018, y también es considerada Bien de la Nación, por lo que está bajo jurisdicción federal.
Este lago cráter volcánico, de aproximadamente dos kilómetros de diámetro y más de 60 metros de profundidad, destaca por el intenso color azul de sus aguas y su alta salinidad, condiciones que lo hacen único en México.
No se recomienda ni está permitido nadar en la laguna de Alchichica debido a varias razones ambientales y físicas. Por un lado, sus aguas presentan altos niveles de salinidad y concentración de minerales como el magnesio, lo que dificulta la natación.
Además, en sus orillas y fondo existen estromatolitos —estructuras milenarias formadas por microorganismos— que son extremadamente frágiles y fundamentales para el equilibrio del ecosistema. Estos funcionan como barreras naturales, ayudan a la fotosíntesis, capturan carbono y sirven de refugio para diversas especies.
La laguna alberga también especies microendémicas, como el ajolote y el charal de Alchichica, protegidas por la norma ambiental mexicana. Cualquier alteración, como nadar o realizar actividades sin regulación, puede afectar gravemente este hábitat.
Por ello, autoridades como la Comisión Nacional del Agua y dependencias ambientales estatales han subrayado que cualquier actividad debe cumplir con normativas estrictas, priorizando la conservación del sitio.
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Además de su valor ecológico, la laguna de Alchichica está rodeada de mitos y leyendas que aumentan su atractivo. Una de las más conocidas es la creencia de que está conectada con el océano debido a la salinidad de sus aguas.
Habitantes de la región también relatan que en el fondo del cráter existe una caverna donde aparecen luces misteriosas o esferas brillantes que entran y salen del agua. Incluso hay testimonios sobre objetos voladores que se sumergen en la laguna tras emitir zumbidos intensos.
Otra leyenda popular habla de una sirena de cabello plateado que emerge durante las noches de luna llena y, con su canto, atrae a quienes la escuchan hacia las profundidades.
Aunque estos relatos no tienen sustento científico, forman parte de la tradición oral y del encanto que rodea a este destino natural.
La laguna de Alchichica no solo es un sitio impresionante por su belleza, sino también un ecosistema delicado que requiere protección. Por ello, más que nadar, la recomendación es admirar su paisaje, respetar las normas y contribuir a la conservación de uno de los entornos naturales más singulares de Puebla.