El sonido de los teléfonos celulares rompió la rutina de este sábado en Puebla. A las 12:00 horas del 19 de septiembre, los poblanos recibieron un mensaje de alerta en sus equipos celulares como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026, un ejercicio que puso a prueba la reacción de familias, trabajadores, comercios e instituciones ante un posible terremoto.
Por unos minutos, la actividad cotidiana cambió. En viviendas, oficinas y establecimientos, la alerta llevó a recordar qué hacer ante un movimiento telúrico: conservar la calma, ubicar las rutas de evacuación y dirigirse a los puntos de reunión previamente establecidos.
El ejercicio tuvo como escenario hipotético un sismo de magnitud 7.7, con epicentro a 15 kilómetros al sur-suroeste de Tehuacán, Puebla, y una profundidad de 67 kilómetros, siendo perceptible en el estado de manera “fuerte”.
Uno de los elementos centrales del Segundo Simulacro Nacional 2026 fue nuevamente el alertamiento mediante telefonía móvil. El sistema utiliza tecnología Cell Broadcast, por lo que para recibir el mensaje no se requiere internet, saldo ni descargar una aplicación.
La prueba buscó comprobar el funcionamiento de este mecanismo de comunicación masiva y complementar los sistemas de alerta existentes.
Al recibir la alerta, familias y trabajadores comenzaron a aplicar los procedimientos previstos para una emergencia. En los inmuebles participantes, las personas dejaron sus actividades para trasladarse hacia las zonas consideradas seguras.
En el Centro Histórico de la ciudad de Puebla, poblanos, turistas y visitantes salieron de los establecimientos ubicados en Los Portales para congregarse en el Zócalo como parte del Segundo Simulacro Nacional 2026.
En Casa Aguayo, ubicada en la calle 14 Oriente del Barrio El Alto, estuvo el gobernador Alejandro Armenta junto con las brigadas interinstitucionales de Protección Civil, las cuales implementaron los protocolos de evacuación por riesgo sísmico. También se coordinó el desplazamiento del personal hacia los puntos de reunión, mientras se revisó el estado físico de los inmuebles y las instalaciones eléctricas.
El ejercicio inició a las 12:00 horas y concluyó cinco minutos después. El tiempo de evacuación del inmueble fue de un minuto.
🫨 Desde Casa Aguayo, el gobernador Alejandro Armenta @armentapuebla_ encabeza el Segundo Simulacro Nacional 2026, el cual simula un movimiento de 7.7 grados con epicentro en #Tehuacán. https://t.co/XtkLaQONoY— El Universal Puebla (@UniversalPuebla) September 19, 2026
Para este ejercicio se registraron 6 mil 604 inmuebles federales, 5 mil 793 edificios estatales, 2 mil 724 inmuebles municipales y 16 mil 713 edificios particulares en todo el estado, con una participación estimada de 1 millón 538 mil 572 personas.
El ejercicio también permitió recordar que la prevención comienza antes de que ocurra un sismo: conocer las salidas, establecer responsabilidades y tener identificado un punto de reunión puede hacer una diferencia durante una emergencia.
También se informó que en los 217 municipios del estado de Puebla se llevó a cabo este simulacro de manera simultánea, concluyendo “sin novedad”.
Para los poblanos, el simulacro representó más que una alerta en el celular. La jornada permitió revisar qué tan claros están los protocolos en cada inmueble y si las personas identifican los lugares seguros en caso de una emergencia real.
En la ciudad de Puebla, las instancias de Protección Civil llamaron a participar activamente y utilizar el ejercicio para detectar fallas en los planes de emergencia.
La evacuación, los puntos de reunión y la comunicación entre brigadas fueron algunos de los aspectos puestos a prueba durante la actividad. La intención fue identificar áreas de oportunidad antes de que ocurra un fenómeno natural que no dé tiempo para improvisar.
El simulacro ocurrió precisamente el 19 de septiembre, una fecha marcada en la memoria de México por los terremotos de 1985 y 2017.
Para Puebla, la jornada dejó nuevamente una enseñanza: un sismo puede ocurrir en cualquier momento y la preparación no debe depender de la improvisación. El objetivo del ejercicio fue fortalecer la cultura de prevención, evaluar protocolos y mejorar la capacidad de respuesta de autoridades y ciudadanía.