Luego del cierre definitivo de la planta de Stanley Black & Decker en Puebla, el gobierno estatal anunció una estrategia para apoyar la recolocación laboral de 498 trabajadores operativos que quedaron sin empleo. El secretario de Desarrollo Económico y Trabajo (Sedetra), Víctor Gabriel Chedraui, informó que la medida se realizará en coordinación con cámaras empresariales, sindicatos y empresas instaladas en Puebla y Tlaxcala.
El funcionario explicó que el cierre de la firma estadounidense responde a una reestructuración global de la compañía y no a condiciones económicas locales. Además, señaló que alrededor de 100 empleados administrativos continúan en proceso de liquidación.
Víctor Gabriel Chedraui indicó que se trabaja en un diagnóstico de los perfiles laborales de los extrabajadores para vincularlos con vacantes en sectores que demandan mano de obra especializada, como la industria automotriz y metalmecánica.
De acuerdo con el titular de Sedetra, entre los trabajadores afectados hay mecánicos, prensistas, soldadores, montacarguistas y almacenistas, perfiles que cuentan con experiencia y capacitación que podrían facilitar su incorporación a otras empresas. Para ello, se prevé la colaboración de organismos como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), el Clúster Metalmecánico, la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) y la Cadena de Proveedores de la Industria en México (Capim).
Las autoridades estatales aseguraron que la empresa cumplió con las obligaciones establecidas por la Ley Federal del Trabajo. Según el reporte oficial, los trabajadores recibieron prestaciones como aguinaldo proporcional, prima vacacional, indemnización, antigüedad, fondo de ahorro, vales de despensa, bonos y otros beneficios laborales correspondientes.
El secretario de Desarrollo Económico destacó que el gobierno estatal mantiene vigilancia sobre el proceso para garantizar que los derechos de los empleados sean respetados durante la transición derivada del cierre de operaciones.
La planta de Stanley Black & Decker, ubicada sobre la autopista México-Puebla, operó durante casi seis décadas en la entidad. Sin embargo, la compañía decidió cesar actividades como parte de un proceso de reorganización internacional que también afecta operaciones en otros países.
El cierre provocó incertidumbre entre cientos de familias poblanas y representa uno de los movimientos industriales más relevantes en la entidad durante este año. No obstante, las autoridades confían en que la experiencia y especialización de los trabajadores facilitarán su incorporación a nuevas oportunidades laborales en la región.