En la temporada de invierno y las vacaciones de Navidad y Año Nuevo hay quienes buscan el calor de los destinos de playa, pero también otros que gustan de llegar a sitios donde el frío y la neblina son una constante.

En el estado de Puebla existen distintas opciones para pasar un fin de semana o unas largas vacaciones envueltas por la belleza natural y la arquitectura que prevalece en algunos de sus 217 municipios.

La entidad también cuenta con 12 localidades con la denominación de Pueblo Mágico y en esta ocasión te recomendamos tres encantadores pueblitos donde podrás disfrutar solo o acompañado de unas inolvidables visitas durante el invierno.

Chignahuapan

Por todos es conocido que este municipio, ubicado a la entrada de la Sierra Norte de Puebla, se distingue por vivir en la eterna Navidad, toda vez que es el principal productor de esfera de vidrio a nivel nacional, junto con otros artículos de madera propios de la temporada decembrina.

Llegar a esta localidad es muy práctico conduciendo por la autopista y para hospedarte cuenta con una variada oferta que va desde cabañas rodeadas de vegetación propia de la zona serrana, hoteles con todas las comunidades y distintas tarifas, haciendas con servicio de hospedaje, así como hoteles ubicados en la zona de aguas termales.

A tu llegada puedes iniciar con un recorrido en la zona centro de Chignahuapan donde puedes admirar el quiosco estilo Mudéjar, conocer la Parroquia dedicada a Santiago Apóstol, el Palacio Municipal, la laguna y la estatua dedicada Gaspar Henaine “Capulina”, quien era oriundo de este municipio.

Hacer una parada en el mercado municipal y comer tacos de barbacoa o un calientito consomé de carnero con la familia Trejo, es imperdible; lo mismo ocurre en la panadería La Condesa, donde no puedes dejar de probar el pan de higo que ahí se elabora.

Una vez que hayas “recargado la pila” puedes seguir tu recorrido visitando la Basílica de la Virgen de la Inmaculada Concepción donde conocerás la imponente imagen de más de 15 metros en una sola pieza de madera y cuya fiesta es cada 8 de diciembre.

En el mismo centro puedes recorrer un sinfín de locales y tiendas que ofertan distintos tamaños de esferas navideñas que no sólo sirven para adornar el árbol o el nacimiento, también se ocupan para regalar en eventos sociales, fechas especiales, aniversarios de empresas u otros.

Sin embargo, la mejor visita será en alguna de las reconocidas marcas de Chignahuapan o talleres familiares, para que conozcan todo el proceso que se lleva a cabo para elaborar una esfera.

Lo malo es que diciembre, ya es temporada baja de producción para los artesanos, porque prácticamente se dedican sólo a comercializar lo que hicieron con meses de anticipación.

Zacatlán

Se localiza a 10 minutos de distancia de Chignahuapan, de manera que si planeas una visita de fin de semana, podrás conocer ambas localidades en un mismo viaje.

Zacatlán de las Manzanas, como también se le conoce por su alta producción de esta fruta, tiene las mismas características climatológicas que Chignahuapan, una temperatura que oscila entre los 12 y 15 grados promedio y neblina baja, lo que obliga a mantener las botas, chamarra o abrigo, gorro y guantes durante todo el día.

La aventura en esta localidad la puedes comenzar con un buen desayuno a base de aromático café, pan relleno de queso, tlayoyos rellenos de alberjón bañados en salsa verde o una salsa de huevo y teniendo como vista panorámica la barranca de Los Jilgueros.

También es muy común en esta zona la barbacoa, el mole poblano y otros guisos que puedes aderezar con salsas artesanales de chiltépin, chile morita y habanero ahumado.

Después del desayuno te puedes acercar al centro para conocer el exconvento franciscano, la parroquia, el reloj floral que por muchos es conocido en postales e imágenes de promoción d Zacatlán, así como su palacio municipal y las fábricas de relojes y de sidras, vinos y cremas de frutas de la región, principalmente manzanas y moras azules.

No olvides tomarte la fotografía desde su hermoso mirador de cristal que tiene una vista hacia la barranca de Los Jilgueros.

Desde ahí puedes iniciar tu recorrido para conocer los vitromurales que engloban historias prehispánicas y mucho de la historia de este Pueblo Mágico.

Minutos más adelante de Zacatlán, en una de sus juntas auxiliares, podrás disfrutar del Valle de Piedras Encimadas, un lugar ideal para el ecoturismo donde se pueden admirar formaciones de rocas caprichosas, de 60 millones de años.

De igual manera ofrece cascadas, paseos en cuatrimotos, tirolesas, cabañas, paseo a caballo para conocer la belleza de la Sierra Norte de Puebla, donde también hay hospedaje tanto en cabaña, hostales, casa de huéspedes, hoteles y alojamiento que se puede reservar por medio de plataformas.

Atlixco

A unos 30 minutos de la ciudad de Puebla se encuentra Atlixco, un hermoso Pueblo Mágico que en diciembre atrae a miles de visitantes por uno de sus muchos programas diseñados para consentir a sus pobladores y visitantes, que es la Villa Iluminada.

Durante más de 40 días, casi a finales de noviembre y principios de enero, las calles de Atlixco brillan sin falta al caer la noche. Diminutas luces suspendidas entre los edificios alumbran a quien pasa.

El espectáculo comienza en la avenida Hidalgo, pasa por el zócalo y el callejón Constitución, y continúa un par de vías más hasta el Parque Revolución, un recorrido lleno de luces navideñas, figuras que representan pequeñas aldeas, árboles de Navidad, cajas de regalos y otros símbolos de la temporada.



Todo se embellece con flores de nochebuena que se producen en este municipio, donde los visitantes también pueden adquirir éstas y otras plantas y flores de distintos tamaños y colores en su visita a los viveros Cabrera.

En tu parada por Atlixco puedes caminar por la avenida Hidalgo que se distingue por estar poblada de casonas de colores y en sus balcones siempre se asoman flores. Faroles y grandes macetas acompañan al paseante mientras la vía se va empinando de a poco.

Vale la pena detenerse en Casa Amantolli, una tienda de artesanías poblanas. Pregunta por las curiosas mojigangas, pues son los muñecos que suelen acompañar fiestas y desfiles en el pueblo, solo que aquí se encuentran en diminuto.

Para tomarte la foto del recuerdo lo puedes hacer en su zócalo, en sus escalinatas, en los murales que lucen al interior del Palacio Municipal, desde una banca del parque disfrutando de una nieve, ya que en este municipio se preparan deliciosas nieves, paletas y helados de frutas naturales.

Sin duda, una de las paradas obligadas para conocer este año es el mirador de cristal que recién se inauguró en agosto y que resulta todo un atractivo al subir al Cerro de San Miguel, desde donde podrás ver Atlixco desde las alturas.

Ahí se siente más cerca que en ninguna otra parte el volcán Popocatépetl. Al amanecer está rodeado de neblina que poco a poco se dispersa y a veces queda sólo su fumarola en medio de un cielo rosa.

En la parte más elevada del cerro se encuentra la Capilla de San Miguel Arcángel, un modesto edificio del siglo XVI que cada 29 de septiembre recibe a cientos de peregrinos.

Subir y bajar las escalinatas que te conducen a este mirador te abrirá el apetito, por eso te recomendamos entrar al mercado municipal Benito Juárez donde encontrarás decenas de puestos de venta de cecina que sirven con abundantes platos con ensalada de nopales, cebollitas asadas y aguacate, uno de los frutos que con ahínco se cultiva en los alrededores.

Pregunta por la barbacoa, el consomé atlixquense y los mixiotes de carnero que irán acompañados de tortillas calientitas hechas a mano.

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