En semanas pasadas, OXFAM México presentó el informe Oligarquía o democracia: nueve propuestas contra la acumulación extrema del poder en México, en el que se exponen datos sumamente preocupantes sobre la desigualdad económica en el país y en el mundo. Esta situación erosiona y socava los esfuerzos que se realizan para construir democracia, justicia, cuidado del medio ambiente, empleabilidad y cohesión social, entre muchos otros objetivos fundamentales para el desarrollo de las sociedades.
Entre los datos que presenta el informe destaca que en México 22 personas hiperconcentran riquezas de cientos de miles de millones de dólares. Estos milmillonarios se encuentran dentro del 1% de la población que concentra el 35% del ingreso total del país. Mientras tanto, en las últimas casi tres décadas (1996–2025) la economía mexicana ni siquiera duplicó su tamaño, pero la riqueza de los milmillonarios aumentó más de cuatro veces. Como bien señala OXFAM: “Esta concentración no es producto del mérito individual, sino de un modelo económico injusto que depende del trabajo de millones de personas y de los recursos de todo el territorio nacional, pero distribuye sus beneficios entre muy pocos. Los milmillonarios se enriquecen a costa del tiempo, la precariedad y la incertidumbre de millones de personas.”
El modelo que propicia esta situación no es nuevo. Diversos estudios y organismos internacionales han advertido desde hace décadas sobre esta tendencia. Por ejemplo, el World Inequality Report en sus ediciones de 2018 y 2022 señala que las reformas neoliberales de la década de 1980 incrementaron la desigualdad. De manera similar, el World Development Report 2006: Equity and Development advertía que la desigualdad limita el crecimiento económico y la movilidad social.
En la misma línea, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su Informe sobre desarrollo humano 2019: Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI, advierte que la desigualdad económica limita las oportunidades educativas, empeora las condiciones de salud y reduce la esperanza de vida de los sectores con menores ingresos. Además, debilita la democracia y las instituciones, reduce el crecimiento económico, reproduce desigualdades entre generaciones, genera conflictos sociales, debilita la cohesión social y reduce las posibilidades de desarrollo humano, especialmente entre las personas más pobres.
Por otro lado, el reconocido economista Yanis Varoufakis, en su libro Tecnofeudalismo: el sigiloso sucesor del capitalismo, parte de un diagnóstico de la situación actual que coincide en gran medida con el que describe OXFAM. Además, advierte que la desigualdad podría incrementarse aún más debido a los acelerados cambios tecnológicos que han configurado nuevos feudos digitales dominados por las grandes empresas tecnológicas concentradas en muy pocas manos. En este escenario, los dueños de estas plataformas incrementan su riqueza mediante la extracción de rentas derivadas del control de los datos y de la infraestructura digital, desplazando las dinámicas del clásico modelo capitalista de mercado.
Ante ello, Varoufakis propone democratizar las plataformas digitales: éstas no deberían funcionar como propiedades privadas; los datos de los usuarios no deberían ser propiedad de las empresas; se debe limitar el poder de las grandes compañías tecnológicas y democratizar las empresas. En síntesis, plantea democratizar la economía digital para construir un sistema económico más democrático.
Por su parte, OXFAM plantea nueve propuestas para recuperar el control de la economía mexicana, organizadas en tres grandes ejes: 1) transformar el modelo de extrema acumulación mediante cambios en las instituciones públicas; 2) corregir, mediante la participación social en las decisiones de política pública, las omisiones y perjuicios que el sistema económico ha generado; y 3) redistribuir, exigiendo al Estado políticas fiscales progresivas, infraestructura social y políticas de protección social que influyan en los ingresos, la riqueza, el uso del tiempo y el acceso a bienes y servicios públicos.
Así, transformar, reparar y redistribuir constituyen los tres grandes desafíos que integran nueve propuestas urgentes y necesarias para poner freno al actual modelo económico, que reproduce y agudiza la desigualdad.
El escenario actual y las previsiones del futuro no resultan alentadoras. El modelo de economía de mercado muestra niveles de hiperconcentración de riqueza nunca antes vistos, no solo en México sino en el mundo. Si las tendencias actuales continúan, y particularmente si se consolida el modelo descrito por Varoufakis basado en la extracción de rentas digitales, la desigualdad podría profundizarse aún más. En este contexto, las propuestas planteadas por OXFAM adquieren especial relevancia, pues apuntan a recuperar la capacidad del Estado y de la sociedad para regular la economía, redistribuir la riqueza y fortalecer las bases democráticas del desarrollo.























