El pasado 23 de agosto de 2022 en el Estado de Querétaro, México fue declarado culpable un hombre que mató a los perros rescatistas Athos y Tango. Esta noticia fue un rayito de esperanza ante los vacíos en la legislación, sin embargo, estamos lejos de tener un sistema de justicia que considere a la vida en todas sus dimensiones, así como de una sociedad que respete y cuide a sus mascotas.
Hasta hace pocos años mi forma de relacionarme con perros dio un giro inesperado. Encontramos a “perry”, perrita mestiza, que no sabemos si fue abandonada o se perdió. Lo que sí sabemos es que buscamos a sus dueños por meses y finalmente, formó parte de nuestra familia. La convivencia diaria me ha llevado a comprender su lenguaje, pero también sus emociones, sí, sus emociones. Mi primer instructor fue la serie “El encantador de perros” como para miles de personas en Latinoamérica. Con dicha serie empezó un boom de la “objetivación del perro” como artículo de estatus digno de “adquirir” y “domesticar”.
Lamentablemente, en Cuautlancingo, el perro de raza también está siendo abandonado y ahora los podemos ubicar como perro callejero en las diferentes colonias del municipio. Es decir, no solo tenemos mestizos, sino perros “caros” que fueron abandonados por sus familias.
¿Por qué los seres humanos abandonan a los perros?, podríamos responder con diversos motivos que van desde la falta de recursos, de tiempo para el cuidado, mal comportamiento del perro, entre otros… sin embargo, en su libro Abejas tensas y cangrejos conmocionados: ¿son conscientes los animales? Michael Tye plantea la posibilidad de que los animales sienten, no solo por las reacciones de sus terminaciones nerviosas, sino que la experiencia de vida o de dolor, pueden representarle sufrimiento a nivel de su propia conciencia. Este planteamiento obedece a algunos resultados revolucionarios en el área de la neurociencia y han sido objeto de análisis por la filosofía actual. Estos resultados sugieren que el maltrato a perros no solo consiste en infringirles dolor físico, sino que el olvido, abandono e indiferencia igualmente les lastimas y los violenta. ¿Qué tanta falta de empatía puede existir en una persona para tirarlo en un barranco, o en bolsas para el camión de la basura o en las vialidades de alta velocidad para que sean atropellados? ¿Estamos hablando de crueldad? Me hace pensar que la vida tan rápida en la que vivimos, el poco tiempo para nosotros mismos, el regreso a una “normalidad” caótica y desenfrenada, igualmente nos reconectó, como sociedad, con nuestra esencia “deshumanizada”.
Pero no todo son malas noticias. Existen grupos de personas preocupadas por el bienestar animal. Debido a que resultan insuficientes las estrategias estatales y municipales, en Cuautlancingo hay vecinos organizados para alimentar y resguardar a perros en situación de abandono. El problema es tan insostenible que cada uno coopera económicamente, con tiempo o prestando su casa en lo que un nuevo can encuentra un hogar adoptivo. La labor es satisfactoria, aunque complicada. La petición sigue siendo que el Estado de Puebla y el municipio de Cuautlancingo asuman su responsabilidad de impulsar programas integrales para el problema. Es decir, se necesitan campañas de esterilización y resguardo para perros de la calle. Campañas de adopción, programas de educación ambiental para niños y familias que lleven a la reflexión y que fomenten la empatía hacia el sufrimiento animal, además de proponer la tenencia responsable de mascotas.
En una sociedad donde la vida es percibida como un objeto o una mercancía, resultan fundamentales las intervenciones sociales que nos recuerden que todos somos seres vivos sintientes, y que una marca de ropa, el coche o la raza de tu perro no te definen. Cuando el vacío existencial es tan profundo y la construcción de la identidad está tan lastimada, ayudar a un perro callejero puede sanar el alma. Gracias al colectivo Canes Sierra Blanca, de Cuautlancingo, por su gran labor.