Catedráticos UDLAP

¿Por qué es peligroso compartir medicamentos?

Escrito por: Dra. Erika Palacios Rosas, Profesora de tiempo completo del Departamento de Ciencias de la Salud

01/06/2026 |11:51
El Universal Puebla
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En nuestra sociedad es muy común escuchar frases como “Yo tenía lo mismo que tú, te doy una de mis pastillas” o “Por ahí me sobraron unas, tómatelas”. Pero, lo que al parecer es un gesto de empatía puede convertirse en un grave riesgo para nuestra salud.

Cada medicamento se prescribe para un paciente en particular, de acuerdo con su edad, peso, diagnóstico, función hepática, renal, y considerando si toma otros medicamentos o padece otra enfermedad, por lo tanto, lo que ayuda a una persona puede dañar o ser ineficaz para otra. Además, las dosis son personalizadas, en algunos casos una simple tableta puede causar intoxicación, alergias o efectos secundarios graves.

Asimismo, aunque una persona presente síntomas parecidos, no siempre se trata de la misma enfermedad, por lo que lo que le sirvió a alguien solo puede complicar o retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

Imaginemos un escenario habitual: tienes un dolor de cabeza muy intenso y acudes con un amigo, quien te ofrece un analgésico que le recetaron cuando se recuperaba de una cirugía. A las pocas horas, descubres que desaparece el dolor, pero comienzas con vómitos, y mareos, el malestar es tan fuerte que llegas al hospital y descubren que tenías una úlcera en el estómago, y que el medicamento que te automedicaste agravó la lesión, por lo que comenzó a sangrar, poniendo en riesgo tu salud. Así podemos ver, como un acto de ayuda termina complicándose en un escenario grave que pudo evitarse.

Esta situación, más común de lo que parece, puede llegar a agravarse más si la paciente está embarazada. Durante el embarazo la automedicación puede representar un riesgo mayor, lo que en una paciente fuera de esta etapa puede ser un fármaco inofensivo, para la embarazada y su bebé puede traducirse en malformaciones, problemas de crecimiento o complicaciones en el parto.

Un ejemplo claro de ello es el caso de una mujer embarazada quién se automedicó con estreptomicina, un antibiótico del grupo de los aminoglucósidos, para tratar una infección urinaria. Este medicamento está prohibido en el embarazo, ya que puede dañar el oído del feto. Así, desafortunadamente la mujer controló la infección, pero el bebé nació con sordera irreversible.

Así como este, existen muchos casos donde la automedicación, aunque parece una práctica inofensiva, tiene graves consecuencias. Por ello, es importante recordar que lo que es seguro para una persona puede ser dañino para otra. Y si bien, a veces recomendamos o compartimos medicamentos con el afán de ayudar, es mejor recomendar que se consulte al médico. La verdadera ayuda está en promover el uso responsable y seguro de los medicamentos.

En la Universidad de las Américas Puebla, realizamos investigación sobre farmacoepidemiología, estudiando la detección, evaluación, y prevención de los efectos adversos de los medicamentos, y promoviendo una prescripción y uso racional de estos.