Opinión

De sopa y otras cosas

Catedráticos Ibero Puebla

Por: M.M. María Teresa Abirrached Fernández. La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Mafalda odiaba la sopa; Guille, su hermanito, la amaba; las fondas la incluyen en su menú del día, los adultos la consumen como un complemento al plato fuerte y todos sabemos qué es una sopa. La RAE la define como “un plato compuesto de un caldo y uno o más ingredientes sólidos cocidos en él”. Este alimento tradicional, conocido en todo el mundo. puede tener variantes: la sopa de pasta, de pollo, de verduras y -según la definición- cualquier sólido presentado en un caldo es una sopa, así como cualquier alimento en una tortilla es un taco.

Actualmente, como consumidores requerimos productos que se adapten a nuestro estilo de vida, en el que muchas veces no se tiene el tiempo de comer en casa; que sean de fácil preparación, precio bajo, y que se puedan comprar y consumir en cualquier lugar, como lo son las sopas instantáneas, que son un “preparado industrial cuyo contenido está deshidratado y envasado”.

Hasta aquí todo bien o más o menos. El consumo de productos industrializados es cada vez más común y es bien sabido que para envasar un alimento deben añadirse conservadores y que no todo lo que dicen las etiquetas es 100% cierto.

Cuando de alimentos preparados se trata, hay uno que se siempre está listo cuando tenemos un antojo: la sopa Maruchan. En su página oficial, dice que los mexicanos hemos descubierto la conveniencia, practicidad y delicioso sabor y por ello la hemos hecho parte de nuestra historia. Y no sólo eso, se ha convertido en un alimento clásico para el final de la quincena, cuando el presupuesto es bajo y el hambre arrecia.

El tema de esta sopa se volvió tendencia debido a que la Procuraduría Federal del Consumidor (IPROFECO) anunció que retiraría del mercado 12 sopas instantáneas por incumplir con la normatividad mexicana en materia de etiquetado. Dicen tener pollo y no es así, contener vegetales y sólo tienen 0.0085 gramos por envase. Son altas en grasa, sodio, carbohidratos y algunas contienen azúcares.

Después de este anuncio vino la hecatombe. Los usuarios de redes sociales reportaron estantes vacíos en tiendas de diferentes estados y cuando la PROFECO llegó a las tiendas para inmovilizar estos productos, ya se habían agotado.

¿De dónde vino el repentino amor de los mexicanos por las sopas Maruchan?

Se puede explicar en el comportamiento del consumidor. En el proceso de decisión de compra, las personas identifican una necesidad, buscan información, evalúan alternativas y compran el producto que les ofrece mayor valor. Este proceso aplica si la compra es racional, motivada por una necesidad real y con tiempo suficiente para comparar y tomar la decisión. Sin embargo, cuando se somete a los clientes a una presión externa, como el sentido de escasez, la influencia de la publicidad, la presión del vendedor o situaciones que detonan las emociones, entonces se deja de pensar y la compra se vuelve emocional, esto es, ya no evaluamos y actuamos por el sentido de urgencia.

El aviso de la PROFECO provocó no sólo memes, sino pánico y compras masivas impulsivas, así como el caso del papel higiénico al inicio de la pandemia. Este comportamiento demuestra que el consumidor no siempre elige los mejores productos o los que más le convienen porque muchas de las ocasiones compramos por la conveniencia o el gusto, aún sabiendo que el producto no es bueno en sí mismo, que puede ocasionar problemas o que no contiene nutrientes.

El enfoque de marketing para la sociedad establece que el éxito de una compañía reside en identificar una necesidad y satisfacerla mejor que la competencia. pero con productos buenos para él y generando un beneficio para la sociedad. Por ello, es responsabilidad de las empresas brindar productos de calidad a un precio justo para satisfacer los deseos de los consumidores, siempre informando de lo que están vendiendo. No prometas lo que no será es el título de una vieja canción y que debería ser una máxima en la comunicación del marketing. La ética de la mercadotecnia establece en su primer punto que no hay que hacer daño a sabiendas. Si sé que mi producto no contiene pollo ni vegetales, ¿Por qué lo afirmo en mi envase? Eso es engañoso y la razón por la que la PROFECO tomó la decisión de retirar del mercado estos productos.

Después nos dijeron que siempre no, que sólo eran las ramen de pollo y el alma regresó al cuerpo de muchos consumidores, porque es verdad lo que dice la marca, la sopa Maruchan tiene un rico sabor que satisface el hambre y el antojo. Es un gusto culposo, al menos para mí.

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