Opinión

En Michoacán, gritos de guerra: 2da. llamada, 2da…

Juan Pablo Becerra-Acosta M.

Y el que se oponga en Aguililla, se muere sin que nadie pueda evitarlo, porque ahí ya no hay ley, ya no hay Estado

Hipólito Mora, de 65 años, es el fundador de las autodefensas de La Ruana, en la Tierra Caliente de Michoacán. Su grupo de limoneros y campesinos fue el primero en la región en alzarse en armas contra el cártel de Los Caballeros Templarios. Eso ocurrió en febrero de 2013, hace casi ocho años y medio. Aunque es verdad que muchos pobladores se beneficiaban de la cocina de estupefacientes y el tráfico de drogas que se generaba en la zona, en su municipio, en Buenavista, estaban hartos de las extorsiones, el robo de tierras y de sus productos, los secuestros, las desapariciones, las ejecuciones y las violaciones de sus mujeres. Y por eso se rebelaron, como poco después lo hizo la gente de Tepalcatepec, de Coalcomán, de Aguililla, de Múgica (Nueva Italia), y en 2014 de varios municipios más.

Traté mucho con Hipólito en aquel tiempo, porque en esos años reporteé en el lugar una y otra vez. En 2018 volví para ver cómo estaba el área luego de cinco años, y claro, todo estaba igual o peor, porque ya se peleaban la zona el Cártel Jalisco Nueva Generación y un grupo local de narco-mercenarios denominado Los Viagra. En ese momento ambos bandos combatían con saña desmedida: tomaban como “trofeos de guerra” a mujeres del enemigo: las levantaban, las maltrataban, las desaparecían, las ejecutaban, como me denunció en una entrevista un alcalde provisional de Buenavista, y me confirmaron decenas de pobladores, incluido Hipólito.

Él siempre me inspiró respeto porque nunca dejó que se infiltraran narcos en su movimiento, como sí sucedió en la mayoría de las autodefensas, bajo el argumento de que eran criminales “arrepentidos” y que había que reintegrarlos y pacificar la zona. Esa gente, de oscura procedencia, fue legalizada indebidamente por el gobierno de Peña Nieto (los hicieron “policías rurales”), gracias a la ocurrencia de Alfredo Castillo, entonces virrey del estado (Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán era el pomposo nombre de su puesto en 2014). El gobernador oficial, el priista Fausto Vallejo, ya sabemos que no gobernaba y que tenía hasta un hijo acusado de nexos con La Tuta, aquel líder Templario.

Regreso a lo de la penetración del narco en las autodefensas, porque es antecedente de lo que hoy sucede en Aguililla. Recuerdo, por ejemplo, a Los H3, las disque autodefensas de un individuo de nombre Luis Antonio Torres, mejor conocido como Simón, El Americano, que solía operar en Buenavista y en la frontera con Jalisco: al inicio del movimiento iba todo humilde en una troquita de esas llamadas “Estaquita”, con un rifle calibre .22, y al paso del tiempo ya traía una caravana de hombres que se desplazaban en trocas de lujo. Él andaba en una Range Rover (bien barata, ajá) y toda su gente estaba armada con relucientes fusiles de asalto: eran financiados por el CJNG, que además ya se iba apoderando de la gente de Tepalcatepec, con la venia de otro infiltrado y líder local, Juan José Álvarez Farías,El Abuelo, que desde 2019 está peleado con los Jaliscos, con su líder, Nemesio Oseguera, El Mencho a quien le disputa su área. Simón El Americano fue asesinado en 2018 en Colima, a donde había emigrado.

Vuelvo a Hipólito. Él conoce bien el estado, pero sobre todo conoce a la perfección la Tierra Caliente. Acaba de ser candidato a gobernador por el PES (nadie es perfecto) y nunca me ha mentido como fuente de información: datos que me ha dado, datos que he cotejado y han sido ciertos. Lo entrevisto para esta columna y alerta de varias cosas:

-Hay más muertos de los que se reportan. Los grupos en disputa recogen de inmediato a sus caídos y ocultan los que no les pertenecen. Esto es por dos razones: para no mostrar debilidad y para no calentar en exceso la plaza y provocar una intervención federal.

-En Aguililla hay infiltrados entre la población que tiene legítimas demandas de paz y liberación.

Averigüé en Aguililla que son esos narcos los que han arremetido contra el Ejército y sus instalaciones, han orquestado los ataques al cuartel y el helipuerto. Los pobladores no pueden rechazarlos, no tiene cómo hacerlo: el municipio ya está tomado por el CJNG, aunque haya refriegas son sicarios de Cárteles Unidos (remanentes de Familia Michoacana, Templarios, Viagras y anexas). Y el que se oponga en Aguililla, se muere sin que nadie pueda evitarlo, porque ahí ya no hay ley, ya no hay Estado.

-Se viene una etapa mucho más violenta en la región: es la segunda llamada antes de un colosal desastre bélico, desde las zonas aguacateras hasta Aguililla, con la población en medio como rehén o bajas colaterales.

Están advertidos en Palacio Nacional…

BAJO FONDO

Aquí la parte fundamental de la charla con Hipólito Mora:

-Veo que las cosas están muy feas en la zona aguacatera porque los aguacateros de Salvador Escalante, Ario de Rosales, Nuevo Urecho y Taretan se hartaron de las extorsiones… -le comento.

-Sí, es que no hay de otra, estamos solos, Juan Pablo. Nos obligan, nos obligan a tomar las armas…

-Los van a agredir, a los pobladores, ya sea el CJNG o Cárteles Unidos…

-No se tientan el corazón para nada ninguno de los dos bandos. No juegan, no saben de bromas. Son serios.

-Se va a poner bien feo, ¿o cómo la ve usted?

-Ya está. Ya está feo. Y se va a poner más. Te lo dice Hipólito Mora. Se va a prender feo esto. Es que no quiere hacer su trabajo ningún nivel de gobierno. No quieren, no quieren. Como que se están retando entre los dos: “Tú no haces nada, yo tampoco”. ¿Qué clase de autoridades tenemos? Mira, por ejemplo Buenavista se pasean (los criminales) día y noche por donde quieran y no hay quien diga algo, ninguna autoridad y traen de esos tanques monstruos.

-Oiga, y lo de Aguililla, que la gente ya había llegado a acuerdos con el gobierno federal y de inmediato llega gente rara y destroza el helipuerto militar, y antes habían lanzado un camión de basura contra el cuartel de la Sedena, y agredieron a los soldados, ¿cuándo se había visto eso? Eso no parece la población, Hipólito, eso parece que ya son infiltrados criminales para provocar, para boicotear, para que se vaya el Ejército, ¿no?

-Algunos te puedo garantizar que sí. Nunca se había visto. Es que están actuando como cuando se andan pelando dos personas: un cobarde le mete un trancazo a otro y ve que no le responde y por lo mismo, por lo cobarde que es, lo sigue golpeando. Se aprovecha. Se aprovecha (reitera). Una persona valiente no lo hace así nomas. Así está pasando ahorita: hacen los cárteles lo que les da su gana aquí en Michoacán porque ellos saben que no hay quien los va a detener, saben que tienen las puertas abiertas. ¿A qué le pueden tener miedo?

-A nada, ya vio cómo atacaron el cuartel y cómo destrozaron el helipuerto. Es una declaración de guerra…
-Es una provocación. ¿Y sabes qué? Los responsables son los que están en el gobierno, los meros chingones. Ya no culpo tanto a los cárteles que son criminales, sino al gobierno…

En ese momento la llamada empieza a sonar raro, se traba, hace ruido, se escucha como que corre un casete viejo, una cinta cuando graba, se distorsionan las frases, y se corta el telefonazo. Bromeamos al retomar la comunicación, simulamos que hablamos con escuchas, les decimos de todo entre risas, e Hipólito espeta a los supuestos espías: “Ya ves, no quieren que te diga toda la verdad. Saludos, que estén bien. Ahí agarren dinero, todo el dinero, dejen que los pinches narcos nos den en la madre a nosotros, a los ciudadanos.”

-Me decía que ya no culpa tanto a a los criminales por lo que está sucediendo, porque son criminales y hacen lo que hacen, sino que… -retomo las ideas que expresaba Hipólito, quien es partidario de una intervención enérgica del Estado.

-Sí, a los que están al frente: ¿por qué no les dan órdenes a las Fuerzas Armadas, “Órale, hagan su chamba”. Y se arregla el problema. ¡Que no quieren que haya muertos! Pues todos los días hay, montones aparecen por donde quiera, pero no quieren actuar, ninguna autoridad…

-Que no quiere el Presidente que haya masacres donde participen las Fuerzas Armadas, pero se van a venir masacres entre estos grupos, ¿no?, según me dicen allá, Hipólito…

-Ya tiene tiempo. Ya tiene tiempo, nada más que no todo se hace público. Hacen falta más periodistas acá, que vengan acá a jugársela también, porque casi todos los días pasan matanzas pero tratan de ocultar lo que está pasando.

-¿Tratan de ocultar los cadáveres?

-Sí. Tratan de que no se den cuenta pero todo está horrible por aca…

-¿Qué, los recogen, se los llevan rápido los grupos criminales, se llevan sus propios cadáveres antes que los vean autoridades y los contabilicen, o qué?

-Algunos. Algunos sí…

-Pinta feo, Hipólito. Como si fuera una obra de teatro, es la segunda llamada y ya va a empezar el desmadre, ¿no?

-Así mero. Y segunda llamada. Y a la tercera, ¡vámonos! Ya casi estamos en la tercera. Pero no, le falta más todavía, ¿eh? Les falta más, le falta más. Y va a ser mucho más lo que viene…

-¿Qué podemos hacer, Hipólito?

-Pues seguir gritando, cuando se pueda, pero de todas maneras ya no hacen efecto las demandas que hacemos porque parece que no tienen vergüenza ninguno de los tres niveles de gobierno…

EN EL FONDO

Tiene razón el Presidente en lo que dijo el jueves: si su gobierno y los gobiernos de la 4T no pacifican el país, no trascenderán históricamente, hagan lo que hagan en otros frentes. Y con Michoacán, ya están advertidos: se viene lo peor. Y su estrategia es temeraria, por no decir que es de una negligencia criminal: eso de que nada más vean de lejos las matazones y los sitios de guerra sin intervenir, como en Aguililla, donde la gente tiene carencias de alimentos y medicinas y, que a la vista de todos los funcionarios estatales y federales los habitantes yazcan bajo el yugo del CJNG, eso es inadmisible y queda para el registro de hechos… 

                    

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Twitter: @jpbecerraacosta

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