En 2020, Greenpeace y varias organizaciones de la sociedad civil hicieron un llamado al presidente de la República para que detuviera los recortes a la Comisión Nacional Forestal, Conafor. Corría el mes de marzo y estaba en puerta una temporada de incendios forestales que dejarían impactos económicos, sociales y ambientales, y afectarían gravemente tanto la biodiversidad como la calidad del aire.

Con su supuesta política de austeridad republicana, que era en realidad un disfraz para derrochar dinero en obras faraónicas, así como en la compra de una amplia base electoral, López Obrador había decretado el desmantelamiento “de las capacidades técnicas, humanas, financieras y operativas” de la Conafor.

Había cancelado el programa de empleo temporal que dejó en el desempleo a brigadas enteras de cortafuegos que hacían labores preventivas en bosques y áreas protegidas, y que, llegado el caso, se movilizaban para atender incendios.

Se avecinaba un año de altas temperaturas, y de acumulación de material altamente combustible a consecuencia de las sequías. Las organizaciones exigían que el combate a los incendios forestales se clasificara como un asunto de Prioridad y Seguridad Nacional.

En el último año de Peña Nieto se habían asignado 5,361 millones de pesos a la Conafor. En el primer año de AMLO, el organismo sufrió un recorte brutal, de dos mil millones de pesos.

A lo largo de 2019, en un país que se había quedado sin brigadas cortafuegos, ocurrieron 7,410 incendios forestales que afectaron 633, mil 677.92 hectáreas, y ocasionaron la muerte de miles de mamíferos, aves y reptiles —sin contar el impacto catastrófico sufrido por la flora.

López Obrador no se detuvo. De 3 mil 567 millones asignados a la Conafor en 2019, le destinó a la Comisión 3 mil 204 millones en 2020, y 3 mil millones en 2021.

En esos dos años ocurrieron 13, 250 incendios que redujeron a cenizas un millón 39 mil 666.61 hectáreas. López Obrador declaró en junio de 2021, sin embargo, que “ahora se destinan más recursos que antes para apagar los incendios”.

Los recortes siguieron en 2022 y 2023. Solo en este último año se incendiaron un millón, 47 mil 492.52 hectáreas, según cifras oficiales.

De 5, 361 millones en el último año del sexenio anterior, en 2024 la Conafor recibió 2, 672 millones de pesos: un recorte de 50%.

En esas condiciones vino el infierno que hoy tiene en llamas a 18 estados de la república y en el que poblaciones abandonadas por el gobierno luchan a brazo partido contra el fuego, e incluso han tenido que ser evacuadas.

Los incendios pasaron de 26 a 52 en solo 72 horas. La Conafor informó que debía enfrentarlos con apenas 1,300 personas.

De visita por Oaxaca, López Obrador dijo que de los 26 incendios activos hasta entonces no había ninguno de riesgo.

“Ya se está en eso”, dijo.

Un día más tarde se contabilizaban ya 95 incendios activos en México, 14 de estos en áreas naturales.

Las imágenes del fuego, en muchos sitios fuera de control, que devora regiones de Veracruz, el Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán y Nuevo León, han causado conmoción.

En el Edomex, el fuego consume dramáticamente los bosques de Jilotzingo, Coatepec, Malinalco, Ixtapaluca, Luvianos, Villa del Carbón, Texcoco, Chalco y Jiquipilco.

En 24 horas seis incendios forestales, empujados por suradas o ráfagas de aire caliente, devastan las Altas Montañas y el Valle de Perote.

Para colmo, las peligrosas concentraciones de material particulado fino, PM2,5, despedido por los incendios, penetran fácilmente en las vías respiratorias y se alojan en los alvéolos y el torrente sanguíneo, provocando cortes de tejidos que, además de exacerbar padecimientos respiratorios y cardiovasculares, son capaces de llevar a las personas a la muerte.

Entre 2019 y 2024 López Obrador redujo en 50% el presupuesto de Conafor. En ese tiempo se dieron 34, 990 incendios que debieron ser atendidos con el personal y el presupuesto adecuado.

No fue así. Su Presidencia se despide con un país literalmente en llamas, con graves afectaciones a la biodiversidad, y con el brutal sacrificio de miles y miles de especies.

Son cifras. Otras cifras que irán a su cuenta.

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