Oscar Tendero

Bolsonaro 2.0

Claves del Mundo

08/10/2026 |14:13
Oscar Tendero
Colaborador del El Universal PueblaVer perfil

Contundente. Vaya, por momentos, demasiado contundente. La distancia, en las elecciones a la presidencia de Brasil, que le ha impuesto el candidato derechista Flavio Bolsonaro al candidato de izquierdas, Lula Da Silva -presidente, actualmente, de Brasil- ha sido clara, no aplastante, pero sí muy nítida.

Bolsonaro se alzó, en la primera vuelta de las elecciones que se llevaron a cabo el pasado fin de semana, con un 47.03% de los votos emitidos, contra un 45.16% cosechado por el líder del Partido de los Trabajadores. Traducido en votos, 56 millones vs casi 54 millones. Una diferencia importante. Muy lejos quedaron el resto de candidatos, siendo el más destacado el también derechista, Augusto Cury, logrando un 2.89% de los votos y casi 3 millones y medio de sufragios.

Los brasileños tendrán la última palabra de hacia dónde quieren que vaya su país, el próximo domingo 25 de octubre en la segunda vuelta de estos comicios.

¿Puede todavía darle la vuelta Lula Da Silva? Lo tiene complicado. Su opción reside en los 33 millones de compatriotas -un 21% del electorado- que se abstuvieron en la primera vuelta, el porcentaje de abstención más alto desde las elecciones de 1998.

Pero más allá de los números fríos, ¿Cuál ha sido el desempeño de Lula en este su segundo mandato? De la misma manera que en su primer ejercicio Lula quiso presentarse como alguien de izquierdas pero que el común de la ciudadanía pudiera digerir sin miedo, en esta ocasión, su inercia ejecutiva le ha llevado a implementar una agenda eminentemente social.

Lucha a favor de la preservación de la Amazonía -por tanto inversiones sólidas en contra del avance del cambio climático-, reivindicación de los derechos del colectivo LGTBIQ+, apoyo e inversión en sanidad y educación públicas. No obstante sus talones de Aquiles se han centrado en un crecimiento de la economía muy tibio, algunos casos de corrupción que han tocado a miembros de su gobierno y, sobre todo, una inseguridad perceptible y galopante.

Al igual que el resto de presidentes derechistas que han llegado al poder, en América Latina, durante este 2026, Flavio Bolsonaro ha basado su campaña en los ejes que le dan copiosos votos en el electorado más conservador. Reforzamiento de la impermeabilidad de las fronteras de Brasil, desarrollo de programas de seguridad más efectiva -en los que algunos derechos humanos brillan por su ausencia-, y un sólido abanico de opciones económicas para la atracción de inversión extranjera.

Según los resultados vistos en esta primera vuelta, a los brasileños nos les hace ruido el principal punto del programa electoral de Bolsonaro: sacar a su papá, el ex presidente Jair Bolsonaro, de la cárcel -vía amnistía- quien purga pena de 27 años por el intento de golpe de Estado, en contra de Lula Da Silva, en enero de 2023.

Tampoco le otorgaron mucha importancia a los vínculos de Bolsonaro hijo, en el caso de corrupción del Banco Master.

Lo cierto es que Brasil, al igual casi todos los países de nuestro continente, gira hacia los extremos, en efecto péndulo, y está muy cerca de abrazar la famosa Doctrina Donroe -por Donald Trump- en la que los tentáculos del país de las barras y las estrellas, en los procesos electorales, empiezan a ser muy obvias.

La última palabra la tiene los brasileños. Ellos decidirán, el próximo 25 de octubre, hacia donde va el gigante económico de América del Sur.