Oscar Tendero

El Escudo del Capitán América

10/03/2026 |17:15
Oscar Tendero
Colaborador del El Universal PueblaVer perfil

Es normal. Vaya, no le vamos a pedir al señor Trump, a estas alturas de su provecta vida -a tres meses de cumplir 80 años- que se ponga a desarrollar un ejercicio de agudeza intelectual. Como cualquier persona que haya vivido los últimos 20 años cerca de una pantalla de contenidos audiovisuales, Donald Trump habrá pasado varias tardes -en compañía de hijos y/o nietos- deleitándose con alguna película del universo Marvel.

Y, claro, en ese contexto, qué mejor nombre a su iniciativa del combate al narcotráfico, en nuestro continente, que El Escudo de las Américas. El escudo del Capitán América -no hace falta ser muy listo para saber quién protagoniza la saga-. Y el martillo de Thor reservado para aquellas naciones que no se quieren plegar a los designios del Tío Sam. Martillo de Medianoche para el ataque que Estados Unidos llevó a cabo contra Irán en junio 2025, y Furia Épica para el ataque, combinado con Israel, que segó la vida, el pasado 28 de febrero de 2026, del ayatolá Alí Jameneí-. Así los nombres del universo belicista de la administración Trump.

Por tanto, tras descabezar al régimen de Nicolás Maduro en enero del presente año y, una vez que se cobró la vida de dos enemigos -a su parecer- de la ideología norteamericana -El Mencho y Alí Jameneí-, Donald Trump ha decidido ejercer la famosa doctrina Monroe (América para los americanos) a lo largo y ancho de nuestro continente.

Y para ello, el pasado fin de semana, convocó y llevó a cabo una reunión con 12 mandatarios de América Latina, en Miami. Allí estaban sus habituales compañeros ideológicos como Javier Milei, de Argentina, Nayib Bukele, de El Salvador, José Antonio Kast -presidente electo de Chile-, Daniel Noboa, de Ecuador, y los presidentes de Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Guayana, Panamá, Honduras, Paraguay y Trinidad y Tobago. El mensaje fue muy claro: intervenir -con las agencias de inteligencia de Estados Unidos- en esos países y trabajar de la mano con las fuerzas de seguridad locales para erradicar los tentáculos del narcoterrorismo.

Para ello Donald Trump designó como líder de esta red a la otrora Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, recientemente removida de su cargo tras los excesos y asesinatos de miembros de la ICE en Minneapolis. Una persona de su absoluta confianza para llevar las riendas de esta suerte de concreción de la Doctrina Monroe -algunos la llaman ya, Doctrina “Donroe”-. Ante esta iniciativa de la administración Trump, la pregunta obvia es ¿Atacará también los tentáculos económicos y las redes de lavado de dinero de los carteles de delincuencia organizada o solo las repercusiones criminales del actuar de los mismos? Y más, ¿Qué pasará con la hipotética colaboración con aquellos países que no fueron invitados a la cumbre -México, Colombia, Brasil etc…- y que no son de las misma cuerda ideológica conservadora?

Por lo pronto el presidente Trump se dio prisa, en esos días, en señalar a nuestro país como el principal foco de generación de violencia por parte del crimen organizado. También le dio tiempo a sentenciar a Cuba, como régimen político en ocaso y abocado a la extinción.

Y, sin duda, lo que muchos nos preguntamos es que si este Escudo de las Américas respetará los derechos humanos de la ciudadanía de los países firmantes o sucederá como con los excesos del muy tristemente famoso Plan Cóndor de los años 70 del siglo pasado. Operación, liderada y financiada por la CIA, que acabó con la vida de miles de jóvenes disidentes políticos, en aquellos países del Cono Sur que luchaban contra el comunismo, en el contexto de la guerra fría.

Veremos si el presidente Trump priorizará el fin o los medios en su intento por erradicar la plaga del narcotráfico.