Sí vendrá. El santo padre, León XIV, visitará México casi, con toda seguridad, durante el próximo 2027. Era lógico que así fuera, habida cuenta de que nuestro país es, junto con Brasil, el que más files aporta a la iglesia católica en todo el continente americano. Tal vez sea esta la conclusión más esperanzadora de la reciente visita, en fechas recientes, del secretario de estado de El Vaticano, Pietro Parolin, a nuestro país.
El cardenal italiano, en su encuentro con la presidenta Dra. Claudia Sheinbaum, afirmó que está muy próxima la visita del papa a nuestro país. Es un momento importante en lo se refiere a las relaciones diplomáticas de México con el estado de El Vaticano. Todo un paso adelante el que da la máxima autoridad de la diplomacia vaticana al establecer, en su prioritaria hoja de ruta, la visita a uno de los pocos países que aún es progresista, de izquierda pues, en el continente americano.
Hábilmente León XIV decide evitar a Brasil, el otro gigante económico de América Latina y con una grey católica que se cuenta por decenas de millones de fieles. El país sudamericano enfrenta unas elecciones presidenciales, en octubre próximo, que decidirán si el gigante amazónico continúa en la senda de la izquierda de Lula Da Silva, o vuelve a apostar por un giro a la derecha -priorizando la seguridad y la inversión económica extranjera- de la familia Bolsonaro, esta vez con Flavio, hijo del ex presidente condenado, Jair.
El primer paso para su inicial gira por nuestro continente es muy significativo. Según informó Parolin, el sumo pontífice recorrerá, del 6 al 17 de noviembre próximos, los países de Uruguay, Argentina y Perú. Izquierda, derecha y derecha. Significativa la presencia, en esta primera gira, de Uruguay, presidido por el izquierdista Yamandú Orsi. Un guiño a los sectores católicos más proclives al trabajo social y de campo, heredados del fallecido papa Francisco.
Una suerte de homenaje también al gurú de la izquierda latinoamericana, el ya desaparecido Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay y mentor de Orsi.
En el equilibrio de la balanza, dos gigantes de Sudamérica presididos por gobernantes de derecha. Javier Milei en Argentina y Keiko Fujimori, recientemente elegida presidenta en Perú. Y ese equilibrio es el que empieza a caracterizar estos dos primeros años del pontificado del estadounidense León XIV. Respaldado por los movimientos neocon y patriotas cuya agenda social brilla por su ausencia y cuya destrucción de las agendas woke -Agenda 2030, derechos LGTBIQ+ etc…- es palpable, el antiguo cardenal Robert Prevost -hoy León XIV- hace esfuerzos por no perder de vista la herencia de apoyo a migrantes y sectores vulnerables, herencia del anterior papa argentino.
Nuestro turno, el momento de México, será a finales de 2027 o tal vez, incluso, a inicios de 2028, una vez hayamos dejado atrás nuestro proceso electoral federal que apenas inicia en unos meses.
Y en este dibujo de estrategia fina, nadie mejor que el cardenal Pietro Parolin para trazar, con habilidad cartesiana, la carambola a tres bandas de la gira sudamericana de León XIV. Eso sí, al otrora papable en el cónclave que eligió al papa estadounidense, le faltó tiempo, en su visita a nuestro país, para declarar que “el fiel, el cristiano, el católico mexicano debería ser un cristiano coherente”. Sin duda un aviso a navegantes que, tal vez, explique muy bien porqué ninguno de los 2 últimos papas -los primeros de nuestro continente americano- ha sido mexicano siendo, como somos, el país donde se vive con más fuerza y fe el catolicismo.