Oscar Tendero

León XIV vs Trump

08/04/2026 |11:24
Oscar Tendero
Colaborador del El Universal PueblaVer perfil

Nada fácil. No debe de ser nada sencillo estar en los zapatos del sumo pontífice e intentar lidiar con el señor que, desde hace año y medio, mantiene al mundo en una zozobra permanente. Y esa es la tarea que, desde que se sentó -hace casi un año- en la silla de San Pedro, le toca -entre otras muchas cuestiones, claro está- al papa León XIV. El reto de lidiar con Donald Trump.

En su más reciente homilía, el Domingo de Resurrección, el santo padre aprovechó el foco mediático -que obviamente la cabeza de la iglesia católica tiene en estas fechas sacras- para denunciar, alto y claro, que la paz no puede ser una “paz impuesta por la fuerza”. En clara alusión al conflicto desencadenado, desde el pasado 28 de febrero, por Estados Unidos e Israel contra Irán, León XIV exhortó a que, quienes tienen en su poder las armas, las abandonen. Reclamó que dicha paz se alcance “mediante el diálogo, no con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”.

Pero el mensaje fue más allá. Ante más de 50 mil fieles congregados en la plaza de San Pedro, el papa denunció “la idolatría del beneficio, que saquea los recursos de la tierra y los abusos que aplastan a los más débiles”. A estas alturas del pasado domingo, al presidente Trump ya le zumbaban, ostensiblemente, los oídos.

Y es en este punto donde algún lector se sorprenderá un poco. Es decir, cuando tras el fallecimiento del papa Francisco se llevó a cabo el cónclave que eligió al futuro santo padre, la iglesia católica tenía dos caminos. O avanzar en la línea del sumo pontífice jesuita que siempre abogó por los pobres y los más vulnerables, o regresar a posiciones más doctrinarias y conservadoras, como fueron los pontificados de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI. El cardenal Robert Francis Prevost, fue proclamado papa y, enseguida, la opinión pública se apresuró a afirmar que seguiría la estela progresista del papa argentino, sí, pero con una marcada y profunda huella conservadora.

Los especialistas en el Vaticano, aseveraron que su doble nacionalidad -estadounidense y peruana-lo acercaban a todo el pensamiento conservador MAGA, donde temas como el aborto, el divorcio, la eutanasia, los derechos del movimiento LGTBQ+, y la investigación con células madre -entre otros aspectos- son denostados.

Y, lo cierto, es que los primeros meses del pontificado de León XIV transcurrieron con relativa calma, en lo que respecta a sus pronunciamientos públicos. Si me apuran, Prevost mantuvo una equidistancia y un nivel de corrección sumamente aseados. Insípidos, incluso.

Pero ha tenido que ser la guerra -siempre la guerra- en un país de Oriente Próximo, una región del mundo donde nacieron las 3 grandes religiones monoteístas, la que ha supuesto el punto de inflexión en el posicionamiento pastoral del santo padre. Esa denuncia de la guerra, así como el señalamiento velado que ha hecho León XIV de que, después de los conflictos bélicos, Donald Trump siempre busca el lucro personal y la codicia, parecen estar alejando al papa de las posturas conservadoras del presidente de los Estados Unidos.

Y ahí está la pregunta que cabría plantearse de cara al futuro ¿Se vestirá el santo padre con la capa franciscana de su predecesor buscando la equidad y la justicia social -aunque esto le suponga un alejamiento notorio de su grey más conservadora-, o regresará al relativo confort del atrincheramiento doctrinal para defenderse de toda la ola progresista, woke y relativista?

Difícil, muy difícil papeleta, para quien es la cabeza de la religión más predominante de nuestro mundo.