Oscar Tendero

¿Por fin habrá paz?

Claves del Mundo

17/06/2026 |12:26
Oscar Tendero
Colaborador del El Universal PueblaVer perfil

Parece ser que sí, pero con Trump nunca se sabe. Nunca. Lo que parecía una paz firme y segura hace un par de días, se tornó en un documento “memorando de entendimiento” según las propias palabras del mandatario norteamericano. De hecho, Donald Trump afirmó que “si no me gusta, sino se comportan, volveremos a lanzar bombas justo en medio de sus cabezas”. Refiriéndose al régimen iraní, por supuesto.

Así las cosas, en una reunión bilateral que el presidente estadounidense mantuvo con el mediador, Abdelfatah al Sisi, presidente de Egipto. Este encuentro ha tenido lugar en Francia, de forma paralela a la reunión del G-7. Con celeridad Trump se apresuró a desmentir que esté preparando un fondo de inversión, para la reconstrucción de Irán, por 300 mil millones de dólares.

La firma definitiva de este acuerdo de paz debería de suceder este viernes, en Suiza, por parte de representantes de los gobiernos de Washington y de Teherán. Si nada se tuerce antes.

La cuestión es que los objetivos de esta intervención militar, por parte de las tropas de Estados Unidos e Israel, socavando la soberanía nacional de Irán desde el pasado 28 de febrero, no se han conseguido.

No se ha logrado, con fiabilidad, que el régimen de Teherán deje de investigar en el enriquecimiento de uranio para lograr la concreción de armas nucleares. De hecho, la salida del país asiático de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) no ayudará, en lo absoluto, a disminuir los deseos de la nación persa por colarse en la liga de los países poseedores de un arma nuclear.

El esfuerzo bélico de Israel y de Estados Unidos tampoco ha conseguido abortar el financiamiento clandestino, por parte de Irán, de las guerrillas yihadistas de Hezbollah, en el Líbano, y de Hamas en Gaza. Grupos terroristas que amargan, con relativa frecuencia, la paz del régimen israelí que preside Benjamin Netanyahu.

Si acaso lo único que han conseguido, desde el pasado 28 de febrero, ha sido asesinar al jefe de estado y líder de la teocracia iraní, el ayatolá Alí Hoseiní Jameneí. Sucesor del famoso Ruhollah Jomeini, quien lideró la revolución islámica en 1979. Pero ese magnicidio no consiguió, en modo alguno, que el régimen de los ayatolás se derrumbara y que se vislumbrara, de ninguna manera un atisbo de apertura democrática para Irán.

Lo único que realmente podría lograr Trump, con esta precaria paz, sería reaperturar el estrecho de Ormuz para la circulación de los navíos y cargueros que transportan el 10% de los hidrocarburos a nivel mundial. De nuevo, el universo esquizofrénico de Trump, la economía por encima de los derechos humanos y las libertades.

Pero incluso esto está en riesgo porque el gobierno que preside Netanyahu ha dado muestras de no estar satisfecho con la capacidad bélica de Hezbollah, por tanto ha seguido atacando el sur del Líbano con total impunidad.

Tiempos inciertos los que se avecinan, mientras millones de iraníes ansían un horizonte de paz. Ojalá suceda.