La caída del exalcalde de Cuautempan prófugo, Gerardo Cortés, se confirmó la noche del 3 de febrero de 2026, cuando fue detenido en Tlaxcala por elementos de la Policía Ministerial de Investigación. El arresto se realizó en la colonia Mirasol, en el municipio de Tlaxcala de Xicohténcatl, y posteriormente fue puesto a disposición de las autoridades para su traslado y entrega a la Fiscalía de Puebla.
De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, el exfuncionario municipal fue asegurado y trasladado a las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tlaxcala, como parte del proceso de entrega-recepción a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla.
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Gerardo Cortés Caballero fue presidente municipal de Cuautempan, Puebla, cargo que ocupó tras ganar las elecciones del periodo 2021-2024 y posteriormente reelegirse para el trienio 2024-2027. En el municipio era conocido como “Junior” o “Jr.”, en referencia a su padre, Gerardo Cortés Betancourt, quien también gobernó Cuautempan en distintos periodos desde 2008.
Habitantes del municipio han señalado durante años un cacicazgo familiar, en el que el poder político y administrativo permaneció en manos de la familia Cortés Caballero.
Las autoridades investigan a Gerardo Cortés por presuntos cargos de delincuencia organizada, secuestro, narcomenudeo, portación ilegal de armas y el intento de homicidio de un reportero, según información ministerial y denuncias previas.
Una de las víctimas de secuestro, identificada como José N., declaró anteriormente a El Universal Puebla que presentó una denuncia formal en 2024 ante la FGE, señalando directamente al entonces alcalde como responsable de los hechos.
En mayo de 2025, la FGE de Puebla, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Marina y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, realizó cateos en inmuebles de Cuautempan y Ahuacatlán vinculados al entonces presidente municipal.
Durante estos operativos se logró el aseguramiento de droga, armas de fuego, cartuchos útiles y vehículos, presuntamente relacionados con Gerardo Cortés Caballero. A partir de estos hechos, las investigaciones se ampliaron a posibles delitos de enriquecimiento ilícito, nepotismo y uso de empresas fantasma.
Las indagatorias también apuntan a una estructura de gobierno familiar, en la que hermanas, esposa y sobrinos del exalcalde habrían sido beneficiados como proveedores del Ayuntamiento o funcionarios clave.
De acuerdo con testimonios recabados por este medio, empresas ligadas a familiares habrían suministrado desde materiales de construcción y ferretería, hasta papelería, muebles y electrodomésticos utilizados en programas y eventos oficiales del municipio.
Otra de las líneas de investigación se centra en el presunto uso de empresas fantasma para la facturación de obra pública, algunas de ellas con domicilios inexistentes o que corresponden a terrenos baldíos, casas abandonadas o tiendas de abarrotes.
Información obtenida mediante la Plataforma Nacional de Transparencia reveló contratos otorgados a supuestos empresarios que, en realidad, se desempeñaban como choferes o escoltas del alcalde, de acuerdo con los testimonios de habitantes del municipio.
Vecinos de Cuautempan han señalado que, pese a conocer las irregularidades, evitaron denunciar públicamente por temor a represalias. De acuerdo con testimonios, críticos del exalcalde habrían sido amenazados, golpeados o privados de la libertad, lo que generó un clima de silencio en la región.
La detención de Gerardo Cortés Caballero en Tlaxcala marca un nuevo capítulo en uno de los casos de presunta corrupción municipal más señalados en la Sierra Norte de Puebla, mientras las autoridades continúan con el proceso legal y las investigaciones en curso.