Una de las maravillas naturales de América del Norte son las Cataratas del Niágara, las cuales se encuentran entre los países de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, muy pocas personas saben que en México existen cascadas muy similares a estas y con una belleza incomparable.
La Cascada de Tixhiñú, se encuentra en el pueblo mágico de Aculco en el Estado de México. Estas cascadas tienen una altura aproximada de 15 metros, se forman de la corriente del río Ñadó que se entrelaza con una barranca de enormes columnas basálticas.
De acuerdo con la Secretaría de Cultura y Turismo de Aculco, la mejor época para visitarlas es durante el verano, pues gracias a las lluvias, el cauce es más potente y se llega a formar una poza de agua fría en la que puedes refrescarte.
La cascada es conocida como la mini Niágara, ya que su forma y caída de agua es muy similar a la que se encuentra en América del Norte.
Asimismo, los amantes de los deportes extremos pueden realizar rappel, recorridos en bici de montaña, senderismo o campismo.
Muy cerca de la zona se encuentra la cascada La Concepción, que al igual que la de Tixhiñú proviene de la Presa Ñadó y tiene una caída de 25 metros. Esta cascada ofrece a los turistas una magnífica vista, ya que se puede observar de un mirador ubicado al otro lado de la caída.
La cascada está a tan solo 250 kilómetros de la ciudad de Puebla. Si quieres llegar en automóvil debes tomar la autopista Arco Norte hacia el Estado de México. Pasando la caseta de Tepoztlán sal en la desviación de Aculco.
Una vez llegando a este pueblo mágico debes de saber que las cascadas se encuentran a 20 minutos.
Para llegar a estas hermosas caídas de agua deberás hacer un recorrido a pie por la naturaleza, incluso es necesario atravesar un río.
Aculco quiere decir “lugar donde tuerce el agua”, fue formado por los otomíes y conquistado por los mexicas en el siglo XIV.
Se ubica a 2,400 m de altitud y posee un agradable clima de montaña fresco y en ocasiones subhúmedo.
Fue denominado pueblo mágico desde 2015 y cuenta con varios atractivos turísticos como: La Hacienda Arroyo Zarco, la Peña y Presa de Ñadó, la Parroquia y Ex Convento de San Jerónimo, el Puente Colorado y el Santuario del Señor de Nenthé, el cual proviene del otomí que significa “junto al agua” o “junto al río”.