Durante la época virreinal, Puebla llegó a ser la segunda ciudad más importante de la Nueva España, gracias a su ubicación estratégica entre la Ciudad de México y el puerto de Veracruz.
Durante este periodo, el auge de la ciudad vino acompañado por un crecimiento arquitectónico y cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos.
Aunque gran parte de este esplendor colonial está a simple vista, como las majestuosas iglesias, plazas y calles empedradas, también existen tesoros ocultos que fueron descubiertos en pleno siglo XX y de los que aquí te informamos.
Un documento elaborado en hojas de oro
En año de 2021, el Archivo General municipal dio a conocer el hallazgo de tres documentos históricos que datan de 1822 y corresponden a jura de lealtad a Agustín de Iturbide.
Este documento revela que Puebla se resistió a retirar su fidelidad al rey de España, tras la Independencia de México en 1821, siendo una las últimas ciudades que juraron lealtad al nuevo emperador mexicano Agustín de Iturbide.
Estos impresos permanecieron por varias décadas ocultas en un expediente al interior de la misma instancia. Sin embargo, uno de los documentos, laminado en oro y fechado el 5 de diciembre de 1822, tiene una pérdida de material metálico, probablemente a causa de un hongo ocasionado por la humedad.
Los tesoros ocultos de la catedral
La Sala de Gobelinos, ubicada al interior de la Catedral de Puebla, es una de las pocas salas elegidas para guardar los tesoros de la Catedral, puesto que nadie tiene acceso a ella, a excepción de autoridades eclesiásticas específicas.
Al interior de esta sala hay óleos de artistas de renombre de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX, como De Villalpando, Juan Rodríguez Juárez y Luis de Berruecos; además de piezas de bronce, esculturas de madera con representaciones de santos y santas de distintas advocaciones y objetos de valor utilizados durante las festividades de la Santísima Virgen, la Purísima Concepción que datan de 1780.
De igual manera, se conservan cálices de distintas épocas, tapetes, piezas en arte en lámina de bronce y documentos confidenciales en su archivo.
La casa del perro
Ubicada en la esquina de la calle 3 Sur y avenida 9 Poniente, en el Barrio de Santa Inés, esta edificación es famosa por tener en su techo una estatuilla de un perro fabricado en barro.
Los vecinos dicen que este adorno fue colocado durante el Siglo XVIII por el dueño del inmueble, ya que gracias a un perro que apareció de la nada había encontrado un tesoro al interior de la casa.
Sin embargo, otras personas aseguran que es el guardián de un tesoro que aún permanece oculto.
El tesoro oculto del tercer patio del Carolino
Una de las leyendas del Carolino, sede de Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), dice que hay un tesoro escondido en algún lugar del tercer patio del edificio.
Cuenta la leyenda que luego de que fueran expulsados los jesuitas de la Nueva España en 1767, enterraron bustos de los doce apóstoles labrados en oro puro y con una dimensión de 75 centímetros, así otro de San Ignacio de Loyola que tenía incrustada una cruz de brillantes.
Se dice que el tesoro quedó en el tercer patio y el único testigo fue un ayudante que prometió no revelar el secreto.
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