La fiebre por los ajolotes ha conquistado a México. A menos de un mes del Mundial 2026, la Ciudad de México se ha llenado de murales, puentes y espacios públicos decorados con la imagen de este anfibio emblemático de Xochimilco. Sin embargo, si quieres ver ajolotes auténticos en Puebla, existen diversos lugares donde puedes observar ejemplares reales, conocer su historia y descubrir por qué son considerados uno de los animales más sorprendentes y fascinantes del mundo.
El ajolote mexicano, también conocido como axolote o axólotl, es un anfibio único por su capacidad para regenerar extremidades, órganos internos e incluso partes del cerebro. Además, su relación con la cultura prehispánica y la mitología mexica lo ha convertido en uno de los mayores símbolos de la biodiversidad mexicana.
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El ajolote pertenece al género Ambystoma y México alberga 17 especies diferentes, de las cuales 16 son endémicas. A diferencia de otros anfibios, nunca completa su metamorfosis y conserva características juveniles durante toda su vida, como sus branquias externas y su permanencia en el agua.
Aunque el ajolote de Xochimilco es el más famoso, Puebla también cuenta con especies importantes como el ajolote del Altiplano (Ambystoma velasci) y el ajolote de Alchichica (Ambystoma taylori), este último exclusivo de la Laguna de Alchichica, en Tepeyahualco.
Especialistas señalan que estos animales dependen de ecosistemas acuáticos limpios y fríos para sobrevivir, por lo que actualmente enfrentan amenazas como la contaminación y la destrucción de humedales.
Uno de los lugares más especiales para conocer ajolotes auténticos en Puebla es el Museo Mexicano del Axolote, ubicado en el Pueblo Mágico de Chignahuapan.
Este recinto está dedicado completamente a la exhibición y conservación del ajolote mexicano. Además de observar ejemplares de cerca, los visitantes pueden participar en talleres, cursos y actividades enfocadas en la protección de esta especie.
El museo se localiza en la calle Castro 16, en el Centro de Chignahuapan, y abre de martes a domingo de 11:00 a 19:00 horas. La entrada general cuesta 50 pesos y estudiantes e INAPAM pagan 30 pesos.
El Acuario Michin Puebla también se ha convertido en uno de los espacios favoritos para quienes desean conocer más sobre este anfibio.
En este lugar se explica la leyenda mexica de Xólotl, dios del fuego y hermano de Quetzalcóatl, quien según la tradición huyó del sacrificio divino transformándose en distintas criaturas hasta convertirse en ajolote.
Además de su valor cultural, el acuario muestra las características biológicas que hacen único al ajolote, como su capacidad para respirar por la piel, las branquias y los pulmones, así como su impresionante regeneración celular.
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Al norte de la ciudad de Puebla se encuentra el Bosque del Ajolote, un parque ecológico inaugurado en 2023 en Santa María Xonacatepec.
El santuario alberga actualmente 24 ajolotes en cautiverio, entre ellos el ajolote mexicano y el ajolote del Altiplano. Recientemente lograron una reproducción exitosa con más de 200 huevos incubados y algunos ajolotes bebés ya pueden observarse durante las visitas guiadas.
Además del santuario, el parque cuenta con senderos, áreas verdes, pista de trote y espacios educativos sobre conservación ambiental y protección de humedales.
Aunque la entrada al bosque es gratuita, las visitas guiadas tienen costo y requieren reservación previa.
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La Laguna de Alchichica, ubicada en Tepeyahualco, es otro de los destinos imperdibles para quienes buscan conocer especies auténticas de ajolotes.
Este lago volcánico de agua turquesa alberga al ajolote de Alchichica (Ambystoma taylori), una especie endémica que solo existe en este ecosistema.
La laguna también destaca por sus estromatolitos, estructuras creadas por microorganismos durante miles de años y consideradas fundamentales para el equilibrio ecológico del lugar.
Aunque sus aguas cristalinas parecen ideales para nadar, esta actividad está prohibida para proteger tanto a las especies endémicas como a los frágiles ecosistemas que habitan en la zona.
Los ajolotes son considerados animales únicos en el planeta por sus capacidades biológicas extraordinarias. Una de las más sorprendentes es la neotenia, fenómeno que les permite conservar rasgos larvarios durante toda su vida y mantener siempre una apariencia juvenil.
También destacan por su capacidad regenerativa. Pueden recuperar patas, tejidos, partes del corazón, médula espinal e incluso hasta el 40 por ciento de su cerebro sin dejar cicatrices.
Otra de sus características más llamativas es la variedad de colores que presentan. Aunque muchas personas los identifican por el tono rosado de los ejemplares albinos, en estado silvestre suelen ser verdes, cafés o negros para camuflarse en su entorno.
El auge de la llamada “ajolotización” en la CDMX ha convertido a este anfibio en uno de los grandes protagonistas visuales rumbo al Mundial 2026. Murales, patrullas, puentes y transporte público han sido decorados con la figura del ajolote como símbolo de identidad mexicana.
Sin embargo, más allá de las ilustraciones y figuras virales, Puebla ofrece la oportunidad de conocer ejemplares reales y aprender sobre la importancia de conservar a una de las especies más fascinantes y amenazadas de México.