Honey es un destino que sorprende desde el primer momento. Este paraíso poblano rodeado de hermosas cascadas cautiva a quienes buscan desconectarse de la rutina y adentrarse en un entorno donde el sonido del agua, los senderos boscosos y los paisajes montañosos dominan el escenario. Su mayor tesoro es un circuito natural con 10 cascadas, ocultas entre cerros y puentes colgantes, ideal para los amantes del ecoturismo y la aventura.
Entre veredas húmedas, árboles altos y miradores naturales, Honey se ha posicionado como uno de los sitios preferidos para quienes desean respirar aire puro, caminar entre la naturaleza y vivir una experiencia distinta lejos del bullicio urbano. Cada recorrido ofrece postales únicas y una conexión directa con el entorno.
Honey es un municipio ubicado en la Sierra Norte de Puebla, una región caracterizada por su abundante vegetación, clima templado-húmedo y paisajes serranos. Su entorno natural privilegiado lo convierte en uno de los destinos emergentes más atractivos del estado para el turismo de naturaleza.
El principal atractivo es el Centro Ecoturístico Cascadas Paraíso, donde los visitantes pueden recorrer un circuito de aproximadamente 10 kilómetros dentro de un bosque de pinos, oyameles y cedros. A lo largo del trayecto es posible encontrar:
El recorrido completo toma entre 3 y 4 horas, aunque existen rutas alternas para quienes prefieren trayectos más cortos.
Entre las más visitadas y fotografiadas se encuentran:
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El acceso al parque ecoturístico tiene un costo de 100 pesos por persona. Otros servicios incluyen:
También es posible acampar, aunque se recomienda llevar ropa abrigadora por las bajas temperaturas nocturnas.
Desde la ciudad de Puebla, el trayecto en auto es de aproximadamente 2 horas con 50 minutos a 3 horas, con una distancia cercana a los 180–190 kilómetros, dependiendo de la ruta.
Desde la Ciudad de México, el viaje dura alrededor de 2 horas con 45 minutos por autopistas de cuota.
En transporte público, se puede viajar primero a Tulancingo, después a Pahuatlán y finalmente tomar una combi hacia Rincón de Chila, punto de acceso al centro ecoturístico.
El nombre del municipio rinde homenaje a Richard Honey, un empresario británico que en el siglo XIX fundó una fábrica de pigmentos en la región. Originalmente conocido como Chila Honey, en 1993 el municipio adoptó oficialmente el nombre de Honey, siendo uno de los pocos en México con origen anglosajón.
Honey se localiza en una zona montañosa con clima templado y húmedo, donde son frecuentes la neblina y las lloviznas durante gran parte del año. En temporada de lluvias, las cascadas alcanzan su máximo esplendor, por lo que es una de las mejores épocas para visitarlo. Se recomienda llevar impermeable y calzado antiderrapante.
Honey es un destino económico, natural y lleno de aventura, ideal para el senderismo, la fotografía y el contacto directo con paisajes vírgenes. Con sus cascadas, puentes colgantes y tirolesa, este paraíso poblano se consolida como un imperdible del turismo en Puebla para quienes buscan experiencias auténticas en medio de la naturaleza.