El verano ya se aproxima y, junto con él, llega la temporada de lluvias, que convierte a Puebla en uno de los mejores escenarios naturales del país. En este contexto, los cuatro destinos más sorprendentes del estado para visitar esta temporada destacan por sus paisajes verdes, neblina constante y experiencias de ecoturismo únicas que atraen a viajeros nacionales y extranjeros.
El verano comenzará oficialmente el 21 de junio de 2026 a las 02:24 horas (tiempo del centro de México), de acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Este fenómeno astronómico ocurre durante el solsticio de junio, cuando el hemisferio norte recibe la mayor cantidad de luz solar del año.
La estación se extiende hasta finales de septiembre y, tras el solsticio, los días comienzan a acortarse gradualmente hasta la llegada del otoño. En México, este periodo coincide con una de las temporadas más lluviosas del año, lo que transforma el paisaje en estados como Puebla.
Durante julio de 2026, el estado registrará un clima cálido con temperaturas de entre 25 °C y 27 °C, además de lluvias frecuentes y cielos mayormente nublados. Estas condiciones favorecen escenarios verdes, neblina en zonas montañosas y caudales más intensos en ríos y cascadas.
Estos son los cuatro lugares más sorprendentes de Puebla para el verano:
Uno de los destinos más llamativos es el bosque de bambú de Teziutlán, ubicado en la comunidad de Ahuata, en San Juan Acateno. Este sitio destaca por sus altos bambúes que forman túneles naturales, envueltos en neblina constante que le da una atmósfera similar a paisajes asiáticos.
El recorrido forma parte de la llamada Ruta de la Niebla, donde los visitantes pueden caminar entre vegetación abundante, practicar actividades de relajación como yoga y disfrutar de la gastronomía local. El acceso tiene un costo aproximado de 80 pesos por persona, lo que lo convierte en una opción accesible para una escapada de fin de semana.
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En la Sierra Norte, Zacatlán de las Manzanas se transforma durante la temporada de lluvias en el “Silent Hill poblano”, un destino rodeado de neblina, bosques y miradores naturales. Sus paisajes han sido comparados con escenarios misteriosos debido a la constante presencia de bruma.
Entre sus principales atractivos destacan la Barranca de los Jilgueros, el Puente de Cristal, el Valle de Piedras Encimadas y el Reloj Floral Monumental. Además, su tradición sidrera y producción de manzana refuerzan su identidad cultural y turística.
En el Pueblo Mágico de Cuetzalan se encuentra la Poza Pata de Perro, una formación natural compuesta por cinco pozas interconectadas que vistas desde arriba parecen una huella canina. Este atractivo permite nadar en aguas cristalinas rodeadas de vegetación.
El sitio está ubicado en Ayotzinapan, San Miguel Tzinacapan, y para llegar es necesario combinar transporte y caminata. En la zona también se encuentran la Gruta Garganta del Diablo y el Cañón Sagrado, espacios de gran valor natural y cultural.
El acceso tiene un costo aproximado de 50 pesos por persona y se recomienda acudir con guía, equipo adecuado y buena condición física debido a las condiciones del terreno.
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Otro destino imperdible es Honey, Puebla, un paraíso natural con alrededor de 10 cascadas y manantiales distribuidos en senderos boscosos. El recorrido inicia al cruzar el puente colgante Miguel Hidalgo, de 60 metros de longitud, que da paso a una experiencia de ecoturismo intensa.
Entre sus cascadas más conocidas se encuentran El Salto, Cascada Arcoíris, El Beso y Fuente de Vida, cada una con características únicas. Además, el sitio ofrece actividades como tirolesa, campismo y observación de fauna silvestre.
Debido a su clima húmedo y presencia de neblina en temporada de lluvias, se recomienda visitar con calzado adecuado e impermeable para disfrutar con seguridad.
Estos cuatro destinos reflejan cómo el verano en Puebla no solo es sinónimo de calor, sino también de paisajes vivos, naturaleza intensa y experiencias turísticas que se potencian con la lluvia y la neblina, convirtiendo a la Sierra Norte en un imperdible de la temporada.