Si buscas una escapada para conectar con la naturaleza, Honey, Puebla, se posiciona como el destino ideal con sus cascadas, neblina y senderos para caminar sin prisa. Este municipio de la Sierra Norte, ubicado a menos de tres horas de la Ciudad de México y la capital poblana, ofrece un paisaje de ensueño donde el bosque de pinos, oyameles y cedros se mezcla con una atmósfera mística que invita a la reflexión y la aventura.
Honey es un santuario para el ecoturismo. De acuerdo con información de México Desconocido, la experiencia principal comienza en el centro recreativo Cascadas Paraíso, donde un imponente puente colgante de 60 metros de largo y 23 metros de altura marca el inicio de un circuito de 10 kilómetros.
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El atractivo estelar es el recorrido de las 10 cascadas y manantiales, un circuito que toma entre 3 y 4 horas completar. Las paradas imperdibles incluyen:
Además del senderismo, los visitantes pueden disfrutar de la tirolesa de 300 metros, zonas para acampar, escalada y cabañas acogedoras para un fin de semana "aesthetic". Según el portal Food and Pleasure, la neblina constante le da un toque misterioso al lugar, creando un escenario digno de película.
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Si te preguntas cómo llegar desde la capital del estado, la ruta desde la ciudad de Puebla hacia Honey tiene un tiempo estimado de 2 horas con 48 minutos.
El trayecto cubre una distancia de 183 kilómetros y la vía más rápida es:
Nota: Este recorrido incluye peajes y los tiempos pueden variar según el tráfico.
Debido a que la Sierra de Puebla se caracteriza por su clima húmedo y lluvias frecuentes, se recomienda visitar las cascadas con zapatos antiderrapantes y un impermeable. El esfuerzo físico es considerable debido a las subidas y bajadas, pero la recompensa es la fauna local; con suerte, podrías avistar conejos silvestres, gavilanes o incluso tigrillos.
Este destino es, sin duda, una invitación a dejar atrás el ajetreo cotidiano y regresar al centro personal mientras se escucha el sonido del viento y la caída del agua.