El zócalo de Puebla es un lugar emblemático y el corazón de la ciudad.
Esta plaza es tan antigua como la ciudad misma creada desde 1531.
En épocas virreinales el zócalo tenía otras funciones, puesto que en esta plaza se realizaban sentencias impartidas por la Real Audiencia.
Este emblemático lugar también fue usado para llevar a cabo obras teatrales, bailables, un tianguis y en las celebraciones se instalaba una plaza de toros y juegos de caballería.
Sin embargo, uno de los sucesos más extraños que ocurrieron en esta plaza mayor fue el cortejo fúnebre en honor de un elefante que murió en extrañas condiciones.
Si no sabías de esto, aquí te contamos cómo ocurrió.
De acuerdo con Gustavo Velarde Tritschler fundador y colaborador del grupo de Facebook Puebla Antigua, fue en enero de 1974 cuando uno de los elefantes del Circo Bell llamado "Arqui" murió en su paso por Puebla después de una estresante gira del circo por Centroamérica y sureste de México.
Se dice que Arqui era el único elefante macho en toda América Latina en ese momento y estaba valorado en 20 mil dólares.
Su partida causó conmoción entre los habitantes de la ciudad y representó un duro golpe para el circo, ya que tuvo que cancelar la función de ese día en señal de duelo.
Para rendir homenaje al paquidermo se llevó a cabo un emotivo recorrido de los compañeros elefantes de Arqui junto a su cadáver por las principales calles de Puebla.
Según se aprecia en la imagen, el elefante encabezó el recorrido enganchado de gruesas cuerdas que, de forma segura, estaban atadas a un vehículo de grandes dimensiones.
Aunque no se sabe a ciencia cierta la causa del deceso, varios internautas aseguran que los elefantes de ese circo estaban visiblemente desnutridos.
Los restos de Arqui fueron donados por los dueños del circo a la Universidad de Puebla para su estudio.
Actualmente, los circos no usan animales en sus espectáculos, pero no deja de ser una curiosa anécdota que en la historia de Puebla no se repetirá.
Cabe señalar que un estudio The University of Sussex en 2015, demostró que estos mamíferos tienen la capacidad de recordar el sitio donde fallecieron los miembros de su familia además de que son capaces de realizar rituales funerarios, una característica recientemente estudiada.
Durante la investigación, descubrieron que los elefantes tocan el cadáver de su fallecido, guardan un duelo y hasta trasladan de forma solemne sus restos a un cementerio.
En el caso de Arqui, se les permitió recorrer las calles de Puebla auxiliados con una grúa.