Yorgos Lanthimos está de vuelta. El reconocido director griego, quien saltó al centro de la fama internacional con Alps (2011) y La Langosta (2015), y solidificó su lugar con El Sacrificio de un Ciervo Sagrado (2017), presenta un nuevo filme dentro de su reciente saga colaborativa con Emma Stone.

Desde 2018, Lanthimos y Stone han trabajado juntos en cuatro películas: La Favorita (nominada al Premio Oscar en 9 categorías, incluía Mejor Película), Pobres Criaturas (nominada a 11 premios Oscar y ganadora de 4, incluyendo Mejor Diseño de Producción), Tipos de Gentileza (nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes) y el filme de esta reseña: Bugonia, la cual, a su vez, es un remake de la película coreana ¡Salven al Planeta Verde! (Dir. Jang Joon-Hwan, 2003).

Emma Stone se reúne con Yorgos Lanthimos en su cuarta película juntos desde "La Favorita" (2018). Aquí, Stone entrega un gran trabajo, marcando su presencia en cada escena en que aparece | Foto: Focus Features
Emma Stone se reúne con Yorgos Lanthimos en su cuarta película juntos desde "La Favorita" (2018). Aquí, Stone entrega un gran trabajo, marcando su presencia en cada escena en que aparece | Foto: Focus Features

El filme coreano es una grandiosa de mezcla de ciencia ficción psicológica, con agregados de comedia oscura y, por momentos, absurdista, donde un hombre secuestra a otro bajo la presunción de que es parte de una raza alienígena enviada para destruir el planeta. A partir de esta premisa, el filme crea un espiral de imágenes surrealistas alrededor de ideas conspirativas, debates sobre el propósito y la estabilidad de la vida humana en la Tierra, y un humor ácido con el objetivo de incomodar al espectador.

La filmografía de Lanthimos no es ajena a filmes similares, siendo Pobres Criaturas el ejemplo perfecto para demostrar de qué es capaz el director al momento de rodar historias fuera de lo convencional y con historias que no se apenan de tocar fibras sensibles en cuanto a ideologías y moralidades sociales.

Con este panorama, surgen las preguntas: ¿Qué aporta Lanthimos al filme original? ¿Su visión logra ser propia o cae ante la presión de respetar el material original? ¿Estamos ante un remake cuadro por cuadro o es una propuesta actualizada?

Así llega Bugonia. Dirigida por Yorgos Lanthimos (Pobres Criaturas, Tipos de Gentileza) y protagonizada por Emma Stone (Cruella, Eddington), Jesse Plemons (Los Asesinos de la Luna, Guerra Civil), Alicia Silverstone (El Sacrificio de un Ciervo Sagrado, Reptiles), Stavros Halkias (Sobre Ruedas, Let’s Start a Cult) e introduciendo a Aidan Delbis.

En esta comedia negra de ciencia ficción, seguimos la historia de Teddy (Jesse Plemons), un hombre que cree en la teoría de vida extraterrestre infiltrada entre la humanidad para destruirla. Cuando se decide a secuestrar a la empresaria Michelle Fuller (Emma Stone) para demostrar que ella es un alienígena, Teddy deberá estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para revelar la verdad.

El remake de Lanthimos resulta interesante cuando se le compara con su versión original, lo cual no es el objetivo principal de la reseña, pero debe mencionarse para establecer qué tipo de ángulo decide abordar el director e intentar acercar un por qué al respecto.

La gran diferencia se encuentra en estilo y ejecución. ¡Salven al Planeta Verde! es una película que obedece a su tiempo y a su geografía, con el diseño de producción, y la historia en sí misma, concentrándose más por resaltar la rareza de la historia que la temática en sí misma, con las secuencias surrealistas siendo un festín hacia un giro de trama inesperado que, de cierta manera, funciona como un último chiste hacia una probable discusión sobre la crítica social que merodea el centro del filme.

Lanthimos respeta varios elementos de la película original, "¡Salven al Planeta Verde!" (2003), pero inyecta en la imagen su propio estilo particular | Foto: Focus Features
Lanthimos respeta varios elementos de la película original, "¡Salven al Planeta Verde!" (2003), pero inyecta en la imagen su propio estilo particular | Foto: Focus Features

Por otro lado, Bugonia decide actualizar la historia de acuerdo con el contexto sociopolítico en el que la acción se desarrolla, lo cual, al traspasarla a los Estados Unidos contemporáneos, nos encontramos con una sociedad tecnológicamente dependiente en un mundo agonizante en cuanto al balance de ecosistemas se refiere. En este panorama, Lanthimos se preocupa más por la eventual conversación que la dinámica de la historia creará, razón por la cual podemos inferir que decide apagar los elementos más surrealistas de la historia original, para darles un toque mucho más realista y hasta minimalista. La historia se vuelve un recurso con mucho más enfoque en sus temas.

Lo anterior hace de Bugonia un filme enteramente suyo, donde las escenas más oscuras, extrañas y con gran peso en las conversaciones destacan por un humor ácido que, más allá de estar impregnado en el ADN del filme original, se siente como parte congruente del estilo del director.

La forma en que la película está editada y cómo evolucionan las dinámicas entre personajes hacen que la tensión sea un elemento crucial que no deja ir al espectador en ningún momento, en especial cuando la gran pregunta de la vida extraterrestre pasa de ser una imposibilidad ridícula, a un chiste absurdo, hasta llegar a ser una posibilidad inquietante en tan sólo un par de secuencias, lo cual les da un peso diferente en retrospectiva, haciendo de la audiencia cómplice en los crímenes de los protagonistas y jugando con sus mentes hasta que la historia los lleve a una conclusión por montones divertida y trágica.

Las actuaciones son excelentes. Jesse Plemons y Emma Stone cargan por completo con toda la película, siendo Plemons quien hace una demostración absoluta de sus capacidades actorales, mostrando capa tras capa de desarrollo en cuestión de movimientos, costumbres, palabras, gestos y sonidos. Stone, por su parte, toma un rol mucho más sereno en comparación con su trabajo anterior con Lanthimos, pero no por ello menos poderoso e impactante, en especial hacia el final del filme, donde su tono es tan convincente como engañoso, lo cual vende por completo los últimos minutos de la trama.

Jesse Plemons demuestra su versatilidad al entregar una de las mejores actuaciones de toda su carrera | Foto: Focus Features
Jesse Plemons demuestra su versatilidad al entregar una de las mejores actuaciones de toda su carrera | Foto: Focus Features

Cuando ambos actores están en la misma escena, se puede palpar la excelente dinámica entre ellos, la cual brilla con cada intercambio de diálogos.

En niveles técnicos, la fotografía, iluminación y el bloqueo recuerdan un poco a su contraparte coreana – de hecho, parece tomar prestada la estética del cine coreano en general, al menos en gran parte de sus secuencias más realistas –, lo cual luce excelente con un gran trabajo de colorización, el cual divide al mundo entre el frío exterior de un mundo moribundo, y el interior de un hogar que intenta salvar lo poco que vale la pena en su propia forma retorcida.

El arte – maquillaje, vestuario, diseño de producción – ayuda a complementar cada elemento de los personajes y la historia en sí misma. Cada escenario está repleto de información fundamental, la cual suma a la conclusión del filme.

El filme cuenta con un ritmo preciso. La edición y el guion empujan a la audiencia a un misterio que realmente te hace dudar | Foto: Focus Features
El filme cuenta con un ritmo preciso. La edición y el guion empujan a la audiencia a un misterio que realmente te hace dudar | Foto: Focus Features

Si hablamos de algo negativo, podría ser la forma en la que Lanthimos decide confrontar el tema principal de su versión, con una crítica directa hacia el maltrato del mundo por parte de los manos. Esta información es arrojada sin censura hacia el espectador a través de diálogos explicativos, lo cual podría ser un error de guion básico, pero la forma en la que se entrega, y el momento en el que sucede, hace de la secuencia una dinámica interesante y divertida para la audiencia, y un momento de colapso surrealista para los personajes. Este detalle queda a criterio de cada persona.

Al final, Bugonia es una gran película de Yorgos Lanthimos. Su humor negro, imágenes fascinantes e incómodas, historias que rosan lo macabro, todo está allí para disfrutar de una historia llena de sorpresas con excelentes dinámicas actorales. El nivel técnico eleva a la película hacia una Serie B de grandes ligas, con el centro temático del filme expuesto para empujar una conversación ecologista que, aunque nada nueva, es interesante desde su propio ángulo.

8.8/10

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