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Clayface

La fórmula de un buen episodio de Batman: La Serie Animada llevada a la pantalla grande de forma aceptable y entretenida

Clayface | Foto: DC Studios

¿Regresó la moda de hacer películas de supervillanos sin sus respectivos superhéroes? A diferencia de , estudio que intentó construir un universo cinematográfico alrededor de personajes relacionados con Spider-Man, pero sin la presencia del arácnido por temas de derechos con Marvel Studios, DC Studios sí tiene acceso a toda su galería de personajes y está autorizado por . para hacer con ellos cualquier tipo de producción posible. Entonces, ¿cómo es que se produce la película de un villano menor en medio de la construcción de un nuevo universo cinematográfico encabezado por Superman?

La respuesta está en uno de los presidentes del estudio: James Gunn. La administración de Gunn tiene una política abierta con respecto a la creatividad de los guiones a producir, lo cual atrajo la atención de Mike Flanagan, cineasta reconocido por su trabajo en series y filmes como Doctor Sueño (2019), Midnight Mass (2021) y The Haunting of Hill House (2018), quien entregó un guion para un filme de horror basado en Feat of Clay, dos episodios de la famosa serie Batman: La Serie Animada (1992), donde el origen del villano Clayface se explora como una tragedia de horror y suspenso.

Tras una serie de propuestas creativas que llamaron la atención de Gunn, DC Studios finalmente aprobó el filme de Flanagan, quien decidió permanecer como guionista y delegar el trabajo de director a James Watkins.

Para sorpresa de los fans del cine de superhéroes, Clayface se volvió una producción prioritaria para DC, convirtiéndola en el tercer filme de su nuevo universo cinematográfico, el cual ya enlista estrenos como Superman (Dir. James Gunn, 2025) y Supergirl (Dir. Craig Gillespie, 2026), las cuales han recibido una respuesta dividida por parte del público, con la primera siendo amada y la segunda casi relegada al olvido.

En medio de una preocupación mediática por una presunta falta de dirección para este nuevo universo, ¿habrá sido buena idea que DC priorice una historia de origen de un villano de Batman, sin Batman?

Así llega Clayface. Dirigida por James Watkins (No Hables con Extraños, La Dama de Negro) y protagonizada por Tom Rhys Harries (Los Caballeros, El Regreso), Naomi Ackie (Star Wars - Episodio IX: El Ascenso de Skywalker, Mickey 17), David Dencik (El Hombre de Nieve, 007: Sin Tiempo para Morir), Max Minghella (Babilonia, El Cuento de la Criada) y Joana Ribeiro (El Hombre que Mató a Don Quijote, Infinito).

"Clayface" adapta "Feat of Clay", dos clásicos episodios de la serie "Batman: La Serie Animada (1992)" | Foto: DC Studios

En este drama de horror, seguimos la historia de Matt Hagen (Tom Rhys Harries), un famoso actor en ascenso que queda desfigurado del rostro tras involucrarse con las personas equivocadas. Cuando un experimento milagroso, implementado por la doctora Caitlyn Corr (Naomi Ackie), le devuelve la vida, Matt comenzará a luchar contra sus demonios internos mientras aumenta su sed de venganza.

A pesar de las dudas de los fans y el público en general, es seguro decir que Clayface es una gran película, tanto dentro del género de superhéroes como en el sentido general del horror y el suspenso.

La clave está en el guion de Mike Flanagan, quien logra adaptar los episodios Feat of Clay de Batman: La Serie Animada hacia una conceptualización moderna que no pierde la fantasía de pertenecer a un mundo donde los héroes y villanos existen, y esto fue logrado a través de una escritura donde los personajes son retratados como humanos y no como piezas en una jugada de ajedrez.

Por lo anterior, nos encontramos con personajes que recorren calles llenas ficción y misterio, como las de Ciudad Gótica, pero sus problemas no están en lidiar con Batman o Superman, sino en la renta, sus trabajos y relaciones, lo cual no solo incrementa el vínculo con la audiencia, sino que libera a la historia de cualquier restricción narrativa para poder concentrarse en los deseos, motivaciones, miedos y errores de los personajes, con cada elección afectándolos de manera directa e íntima en lugar de ser un elemento que decida el futuro del mundo entero.

Esta es la primera película de horror hecha por DC Studios para su universo principal, compartiendo mundo con Superman (2025) | Foto: DC Studios

De esta forma, Clayface logra aterrizar como una historia de horror corporal que lidia con el descenso a la locura de una sola persona que ha sido dañada por su pasado y presente, tanto de forma física como psicológica. Los elementos a su alrededor ayudan a incrementar el suspenso y la atmósfera de desesperación con ayuda de elementos de cine criminal y de venganza, los cuales son sazonados con secuencias de horror que involucran la transformación del personaje principal hacia el monstruo conocido de los cómics.

En términos de personajes y actuación, la película tiene un excelente dúo principal con Tom Rhys Harries y Naomi Ackie. Harries, quien interpreta a Matt Hagen, recibe un excelente arco de personaje, con el filme dedicándole tiempo a sus transformaciones psicológicas y físicas, presentándolo como una persona agradable y carismática, quien es pisoteado hasta ser sometido por algunos de los peores lados del mundo, lo cual lo orilla hacia la desesperación que se rompe en la forma de un asesino vengativo. Harries desborda carisma, lo cual hace que cada una de sus secuencias sean entrañables y resuenen con las audiencias, haciendo de su destino uno mucho más trágico.

Por otro lado, Naomi Ackie, quien interpreta a Caitlyn Corr, destaca por ser un elemento emocional y científico dentro del filme. Si bien se introduce como la responsable detrás de los elementos más fantasiosos del filme, rápidamente destaca por tener su propio arco alrededor de sus ambiciones profesionales y la preocupación hacia su paciente, con quien se crea un vínculo de curiosidad y compasión.

El filme se sostiene gracias a su gran guion y la dinámica entre sus protagonistas, interpretados Tom Rhys Harries y Naomi Ackie | Foto: DC Studios

La película se divide entre ambos puntos de vista, aportando un gran balance en la edición del filme, la cual sabe cuándo es momento de ser rápida y cuándo debe ir lenta para el beneficio de la narrativa.

El resto del elenco, aunque con papeles menores, destaca muy bien al interpretar personajes violentos y sin escrúpulos, con algunos de ellos teniendo momentos emocionales que ayudan mucho a la narrativa. El mejor momento del elenco es cuando tienen que interpretar a una versión suya hecha del mismo Clayface, lo cual les permite ser más abiertos, espontáneos y macabros.

Respecto a los efectos especiales, la película tiene un gran trabajo de CGI y prostéticos al momento de construir al monstruo principal, lo cual destaca mucho en un subgénero cinematográfico conocido por su saturación de efectos digitales. Sin embargo, existen secuencias donde los efectos traicionan a la película, notándose demasiado falsos y restándole impacto a las escenas.

La película destaca por su mezcla de efectos prácticos y CGI para construir a Clayface | Foto: DC Studios

Por otro lado, la cinematografía, iluminación y colorización del filme son bastante buenas, en especial porque se concentran en otorgarle luz y color a una ciudad famosa por ser representada como seria, seca y oscura. Este distintivo hace que el filme destaque de entre todo lo que se ha visto de DC, pues es interesante que su primera película de horror esté tan llena de vida.

Al final, Clayface es una excelente propuesta de DC para revitalizar el subgénero de superhéroes. Con un gran guion, personajes interesantes, arcos llenos de intriga, secuencias de acción memorables, efectos especiales fascinantes y una identidad propia, la película es una gran opción para una tarde en el cine. Se trata de una gran introducción a la nueva Ciudad Gótica del universo DC, en especial porque se prioriza la construcción de personajes como humanos y no como piezas a enfrentarse en un gran plan narrativo. Una excelente opción para una función de Halloween.

8/10

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