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El Día de la Revelación

Otra película de aliens de Steven Spielberg que, para bien o para mal, es una cápsula del tiempo de su propia filmografía

El Día de la Revelación | Foto: Universal Studios

Steven Spielberg no necesita presentación. El director estadounidense es una leyenda viviente del séptimo arte hollywoodense, con una filmografía que se extiende desde Amblin’ en 1968 hasta nuestros días, con clásicos de culto que han hecho historia como Tiburón (1975), Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (1977), E.T.: El Extraterrestre (1982), Jurassic Park (1994), Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida (1981), entre muchas más.

Por décadas, el nombre de Spielberg ha sido sinónimo de calidad y pasión por el cine, especialmente dentro del mundo del blockbuster estadounidense. A través de los años, Spielberg consolidó su estilo narrativo y visual, con una gran parte de su filmografía destacando por una visión optimista del mundo y la sociedad, donde personajes comunes – regularmente retratados como una clase media ejemplar – se oponen a las fuerzas totalitarias para abrir paso a una solución parcialmente global y unificadora.

El tiempo pasa y las audiencias cambian, así como la forma en la que se narran las historias de ciencia ficción, en especial cuando, actualmente, el Pentágono libera constantemente supuestos videos de encuentros con OVNIS, los cuales poco o nada de reacción han provocado en la población global.

Por su parte, las audiencias han demostrado estar mucho más hambrientas de propuestas diferentes en tono, narración y concepto, sin importar el género que aborden. Películas como Obsesión y Backrooms ahora son éxitos innegables en crítica y taquilla, desplazando a franquicias como Star Wars en su propia semana de estreno.

En este panorama, Spielberg decidió dar un paso que podría ser visto como cuestionable al anunciar El Día de la Revelación, la cual describió como una secuela espiritual, en tono y tema, de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. ¿Podrá Spielberg recapturar su propia magia, sin repetir su fórmula, para cautivar a las audiencias del mundo en un género que él mismo ayudó a formar?

Así llega El Día de la Revelación. Dirigida por Steven Spielberg (West Side Story, Los Fabelmans) y protagonizada por Emily Blunt (La Máquina, El Diablo Viste a la Moda 2), Josh O’Connor (Desafiantes, Wake Up Dead Man), Colin Firth (La Escalera, Bridget Jones: Loca por Él), Eve Hewson (Flora and Son, Jay Kelly), Colman Domingo (Wicked: Por Siempre, Michael), Wyatt Russell (Thunderbolts: Los Nuevos Vengadores, Monarch: Legado de Monstruos) y Henry Lloyd-Hughes (Los Ilusionistas 2, Killing Eve).

En este filme de ciencia ficción, seguimos la historia de Daniel Kellner (Josh O’Connor) y Margaret Fairchild (Emily Blunt), dos personas que han sido “bendecidas” con dones tras un contacto extraterrestre. Cuando Daniel roba información clasificada del gobierno estadounidense y se dispone a liberarla con ayuda de Margaret, ambos deberán sobrevivir a la cacería de la corporación Wardex, liderada por el misterioso Noah Scaldon (Colin Firth).

El Día de la Revelación es una cápsula del tiempo de la filmografía de Steven Spielberg, y esto no es un cumplido. A nivel de guion y narración, el filme se desarrolla como si hubiera sido pensado para estrenarse hace 30 años, con una estructura que recuerda a los clásicos de Spielberg sobre alienígenas, como E.T. y Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, en amalgama con todo tipo de película de ciencia ficción sobre encuentros extraterrestres que se han estrenado desde entonces hasta 2026.

Spielberg recurre a muchas imágenes y narrativas que ha repetido a lo largo de su filmografía, lo que hace que el "Día de la Revelación" se sienta poco innovadora | Foto: Universal Studios

La narrativa, los personajes, los puntos clave de la trama y los conceptos son completamente familiares para la audiencia, y esto no es por la facilidad de la película para vincularse con los espectadores, sino porque cada uno de estos elementos ya han sido retratados de distintas maneras a lo largo de los años y en distintos formatos. Como resultado, obtenemos una película que no puede evitar la repetición, la cual se siente mucho más cansada porque el propio filme la aborda como si fuera una innovación cinematográfica.

Temáticamente, el filme se siente estancado. Por tres actos, la historia gira alrededor del hipotético escenario de un evento crucial, el cual, cuando llega, no abarca ni una fracción de las preguntas morales, existenciales y teológicas que plantea, las cuales ya habían sido presentadas de manera muy superficial. Por consiguiente, la película no logra llevar a la audiencia hacia una conversación profunda o una conclusión retadora, sino que mantiene a los espectadores en la misma línea narrativa que Spielberg ha manejado durante casi toda su carrera: un final feliz, con implicaciones felices, y sin mucho lugar para pensar.

Debido a lo anterior, el filme está plagado de agujeros. Existen subtramas que no van a ningún lado, arcos de personajes que aparecen y desaparecen sin repercusiones, y conceptos que funcionan de acuerdo a las necesidades del guion.

Respecto al elenco, ninguno parece estar completamente presente durante la película. Emily Blunt, Josh O’Connor y Colin Firth interpretan a sus personajes como un arquetipo clásico de los 80’s, en especial Firth, quien solo personifica a un agente casi gubernamental que está allí como obstáculo. Colman Domingo, por su parte, es desperdiciado totalmente en la historia, mientras que Blunt y O’Connor apenas y cumplen con lo necesario para tener química en pantalla, pero no es creíble su participación en la mayor parte de la película.

A pesar de ser grandes actores, Emily Blunt, Colman Domingo y Josh O'Connor están bastante desaprovechados en el filme | Foto: Universal Studios

En aspectos técnicos, El Día de la Revelación sufre aun más de las tendencias modernas de Spielberg por utilizar una iluminación blanca extremadamente fuerte y presente en todas sus secuencias, ahogando cada cuadro en lens flares que molestan al ojo e impiden que se pueda apreciar la escenografía, el arte y los propios actores. No existen muchos contrastes, lo que deja a la imagen en un aspecto plano y sin profundidad, decolorando muchas secuencias hacia un gris azulado permanente.

Los efectos especiales son, en su mayoría, bastante malos. El CGI es invasivo, en especial con los animales y alienígenas que aparecen, lo cual hace que los momentos finales de la película no sean nada creíbles visualmente.

Los efectos especiales, en su mayoría, son un gran desacierto durante la película. El CGI luce demasiado falso en muchas secuencias | Foto: Universal Studios

Lo mejor de la película son, sin duda, los 15 minutos finales antes de la última escena del filme. Aquí, El Día de la Revelación brilla con conceptos mucho más interesantes y parcialmente frescos, con la posibilidad de implicaciones emocionantes en la perspectiva de la humanidad y su lugar en el universo, o su relación con sus gobiernos y consigo misma como especie, pero todo esto se desvanece llegada la secuencia final.

El final del filme propone las mejores ideas de todo el metraje, pero estas se quedan cortas cuando inician los créditos | Foto: Universal Studios

Al final, El Día de la Revelación es una decepción en la filmografía de Steven Spielberg. A pesar de jugar con ideas, conceptos y preguntas relativamente interesantes, el filme no aborda nada nuevo, ni relevante en el rubro de la ciencia ficción contemporánea, relegándose a una aventura que pudo funcionar mejor si se hubiera estrenado hace 30 años. Con errores muy obvios en el apartado técnico, una cinematografía bastante pobre y actuaciones desaprovechadas, esta es una historia que no vale la pena ver en el cine, a menos de que seas fan de la fórmula eterna de Spielberg.

6.5/10

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