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¿Hay relación entre los terremotos de Venezuela y Colombia? Científicos responden

Especialista de la UNAM explica por qué ocurrieron, qué placas tectónicas estuvieron involucradas y si uno pudo provocar el otro

Científicos explican si existe o no relación entre los terremotos de Venezuela y Colombia I Foto: El Universal/AP
16/08/2026 |14:50
Angeles Bretón
RedactoraVer perfil

En junio de este 2026 tembló en Venezuela en dos ocasiones con magnitudes 7.2 y 7.5 y el 10 de agosto hubo un terremoto de 7.4 que sorprendió a Colombia. Estos fenómenos naturales han generado una pregunta entre quienes siguen la actividad sísmica de Sudamérica: ¿Hay relación entre los terremotos de Venezuela y Colombia?

Carlos Valdés González, investigador del Instituto de Geofísica de la explica por qué tembló en ambos países en poco tiempo de distancia y cuál es la relación entre los movimientos.

¿Por qué tembló en Venezuela y Colombia?

El 24 de junio de 2026, Venezuela registró dos grandes terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, separados apenas por 39 segundos. En el artículo “Sismos en Sudamérica, un recorrido de lo impredecible”, publicado en la Gaceta UNAM, el especialista explicó que se trató de un fenómeno poco común conocido como doblete sísmico, relacionado con la interacción de las placas del Caribe y Sudamericana.

El 10 de agosto de 2026, fue sacudida por un terremoto de magnitud 7.4 y de acuerdo con Valdés González, este movimiento estuvo relacionado con la dinámica entre las placas de Nazca, ubicada hacia el Pacífico, y la Sudamericana, sobre la que se encuentra Colombia.

Por ello, la cercanía geográfica entre Venezuela y Colombia puede llevar a pensar que ambos acontecimientos forman parte de una misma secuencia, pero para el investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica queda descartada esa interpretación.

Valdés González sostiene que no existe un vínculo directo entre los terremotos de Venezuela y Colombia, pues ambos países se encuentran en una región con intensa actividad tectónica y los sismos ocurrieron bajo condiciones geológicas diferentes.

El terremoto de Colombia ocurrió en el contacto entre las placas tectónicas, pero debajo del continente y a una profundidad aproximada de 103 kilómetros. Esta característica también ayuda a explicar por qué sus efectos fueron distintos.

Mientras que los terremotos venezolanos fueron mucho más superficiales, con profundidades cercanas a los 10 kilómetros.

Un sismo profundo puede sentirse en una zona más extensa, aunque generalmente tiene una duración menor y produce menos réplicas; mientras que uno superficial puede generar movimientos más intensos cerca del epicentro.

El experto de la UNAM señala que la profundidad es uno de los factores que determina cómo se percibe un terremoto en la superficie. Por eso, magnitud y profundidad deben analizarse juntas antes de establecer comparaciones.

De manera que los terremotos de Venezuela y Colombia si bien ocurrieron en una región tectónicamente activa, no forman parte de una misma secuencia ni existe un vínculo directo entre ambos, según el análisis del investigador.

En este caso, no hay evidencia científica de que el terremoto de Venezuela haya provocado el de Colombia, pues Valdés González fue contundente al explicar que se trata de eventos independientes, aunque ocurran en una misma región continental.

Esto es importante porque la sucesión de terremotos puede generar la impresión de que existe una cadena de movimientos. Sin embargo, para determinar una relación entre ellos se necesita analizar factores como la ubicación, profundidad, mecanismo de ruptura y las placas involucradas, dice el investigador.

¿Qué pasa en México?

Carlos Valdés González también mencionó que más allá del doblete venezolano y el terremoto en Colombia, una preocupación para México sigue siendo la denominada brecha sísmica de Guerrero, donde desde hace 115 años no se registra un gran terremoto.

Más que intentar predecir el próximo terremoto, el especialista de la UNAM llama a fortalecer la prevención, subrayando que los sismos no pueden anticiparse con precisión en cuanto a fecha, lugar e intensidad, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante construcciones seguras, monitoreo, protección civil y preparación ciudadana.

Además de participar en los simulacros de sismo, recomendó a cada familia establecer un propio plan de actuación, identificar zonas seguras dentro de la vivienda, conocer las rutas de evacuación y tener preparada la mochila de emergencia.

Recuerda que el l será el sábado 19 de septiembre de 2026, a las 12:00 horas (tiempo del centro del país), con una hipótesis de terremoto con epicentro en la región de Tehuacán, Puebla, que a decir de la , se trata de un evento físicamente posible debido a la interacción de la placa de Cocos.