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La Posesión de la Momia

Un interesante intento por reinventar un mito clásico del cine, pero que falla al no definir su identidad

La Posesión de la Momia | Foto: Blumhouse Productions

Desde 1932, la imagen de la momia es uno de los monstruos más famosos, reconocidos y consentidos del imaginario hollywoodense. Gracias al filme original de Karl Freund y al impulso de Universal Studios por construir su propia narrativa interconectada alrededor de las criaturas más famosas del folklore y la literatura internacional de la época, el ente egipcio construyó su propia mitología fantástica alrededor de maldiciones, estéticas definidas, tonos identificables y una iconografía particular que sigue parcialmente intacta hasta nuestros días.

A finales de los 90’s e inicios del 2000, la momia evolucionó del cine de suspenso, horror y serie B, al de acción y aventura gracias a la trilogía de Stephen Sommers y Rob Cohen, protagonizada por Brendan Fraser, la cual acercó el mito a un área mucho más fantasiosa y emocionante para las audiencias, enamorando al público con el encanto de su elenco, la magnitud de la aventura, el desafío del peligro y un horror cómico que sabe cuándo tomarse en serio.

Con el auge del Universo Cinematográfico de Marvel, Universal intentó recrear la misma formula con monstruos, ahora llevándolos a la pantalla como antihéroes, resultado en el fracaso en taquilla y crítica que fue La Momia de 2017, dirigida por Alex Kurtzman y protagonizada por Tom Cruise. Este filme intentó apostar por más fantasía, más acción y un contexto narrativo pensado para expandirse hacia otras franquicias, pero su propia ambición condenó su futuro.

Tras el éxito de El Hombre Invisible (Dir. Leigh Whannell, 2020), Universal, ahora junto a Blumhouse decidió apostar nuevamente por readaptar filmes de sus monstruos clásicos, pero ahora como historias individuales bajo conceptos reinventados, y no como una serie interconectada. El mismo Whannel se encargó de relanzar El Hombre Lobo en 2025, pero el filme falló en conectar con las audiencias tras separarse mucho del mito original, especialmente en el ámbito visual.

Este año, llegó el turno de la momia, la cual cae en las manos de Lee Cronin, quien saltó a la fama tras entregar Evil Dead: El Despertar, una increíble historia individual de la famosa franquicia de los 80’s, la cual combina lo mejor del humor negro de Sam Raimi y el gore del reboot de 2013. La pregunta es, ¿es el hombre correcto para este trabajo?

Así llega La Posesión de la Momia. Dirigida por Lee Cronin (Evil Dead: El Despertar, Bosque Maldito) y protagonizada por Jack Reynor (La Pareja Perfecta, Letras Robadas), Laia Costa (La Rueda del Tiempo, El Maestro que Prometió el Mar), May Calamawy (Moon Knight, Gladiador II), Natalie Grace (1923, Raymar), Shylo Molina (Dos Forajidos, Al Final del Riel de Santa Fe), Billie Roy (Te Veré cuando te Vea, Aguas Turbias), Verónica Falcón (Imaginario, A un Millón de Millas) y Hayat Kamille (Vikingos: Valhalla, Asesinato en el Expreso de Oriente).

En esta historia de horror, seguimos a Charlie (Jack Reynor) y Larissa Cannon (Laia Costa), un matrimonio que debe lidiar con la desaparición de su hija Katie (Natalie Grace) cuando vivían en el Cairo, Egipto. Tras 8 años de búsqueda, Katie es encontrada al interior de un sarcófago, pero su reunión familiar marca el inicio de una pesadilla que Charlie y Larissa deben resolver antes de que sea demasiado tarde.

"La Posesión de la Momia" es el último intento de Hollywood para hacer algo diferente con el monstruo, pues su próximo proyecto es "La Momia 4" con Brendan Fraser | Foto: Blumhouse Productions

El mayor falló de La Posesión de la Momia sucede al intentar definir su propia identidad. Es notable que Lee Cronin tiene la ambición suficiente como para abordar el proyecto como una idea original; sin embargo, falla al momento de identificar qué elementos de la mitología real y hollywoodense mantener y cuales cambiar, en especial cuando la historia orbita un elemento altamente relacionado con el cine de horror contemporáneo y las religiones actuales: la posesión demoniaca.

El resultado es una quimera que se la pasa intercambiando rostros durante todo el filme. Si bien el primer acto involucra muchos elementos egipcios, el segundo y tercer acto se concentran demasiado en desarrollar el tema de la posesión como si la película fuera una más dentro del género de exorcismos, únicamente rescatable gracias al departamento visual, el cual se encarga de encontrar una forma para que la iconografía egipcia se mantenga constantemente presente, a pesar de cómo se desarrolla la historia.

Por lo anterior, es imposible no comparar La Posesión de la Momia con el último trabajo de Cronin, Evil Dead: El Despertar. Ambas parecen hermanas en muchos sentidos, incluso en estética, ritmo, efectos, desarrollo de la historia, contexto de las amenazas sobrenaturales y violencia, con la diferencia siendo que Evil Dead respeta su propia franquicia – reglas, gore y tono, mientras que a La Posesión de la Momia no se le permite llegar a ese territorio debido, en su mayoría, a su clasificación.

Gran parte del filme es comparable con la última entrega de "Evil Dead", lo cual suma al conflicto de identidad de la película | Foto: Blumhouse Productions

Pero no todo es malo, pues Cronin sabe jugar con los límites del horror y aun así logra entregar una satisfactoria entrega para los amantes de los monstruos. El maquillaje, vestuario y diseño de producción colaboran para crear una estética siniestra que logra separar a esta versión de la momia de todo lo que se ha visto antes. Los efectos especiales, con una gran combinación de elementos prácticos y digitales, crean secuencias únicas en una franquicia de casi 100 años, lo cual es admirable.

Respecto al elenco, todos entregan un trabajo aceptable. No existe una interpretación que destaque más allá de la de Natali Grace, quien se encarga de sostener el filme sobre sus hombros al interpretar a la momia titular. Siendo tan joven, es admirable como se desenvuelve en el género del horror, aportando gesticulaciones y gritos que logran su cometido al dejar una gran impresión en la audiencia.

Natali Grace destaca como la gran actuación del filme al interpretar a la momia | Foto: Blumhouse Productions

Al final, La Posesión de la Momia es un intento admirable por reinventar uno de los monstruos clásicos del cine, pero que falla al momento de crear su propia identidad. Este dilema entre mitologías puede llegar a alejar a la audiencia, en especial si consideran que la atmósfera y los efectos no son suficientes para mantener su atención. Lee Cronin demuestra que es un gran director de horror, pero su ambición por hacer de esta película demasiado diferente para dejar su huella en el legado de la momia, finalmente le jugó en contra.

7/10

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