En la popularidad del cine asiático dentro del panorama internacional, existen varios directores que han hecho de Corea del Sur un referente cinematográfico gracias a la mezcla de géneros y la experimentación narrativa que ofrece espectáculo y humor sin perder de vista el comentario social, o filosófico, sobre el cual cada filme se construye. Lee Chang-dong (Burning, Oasis), Kim Ki-duk (Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera, 3-Iron) y Bong Joon-ho (Parásitos, Snowpiercer) son algunos de los exponentes más famosos, y entre ellos también destaca Park Chan-wook.
La filmografía de Chan-wook, famosa por su alabada Trilogía de la Venganza – la cuál está compuesta por El Nombre de la Venganza (2002), Oldboy (2003), y Señora Venganza (2005) – y recién galardonada por La Decisión de Partir (2022), destaca por construir historias alrededor de varios géneros – especialmente el crimen y el thriller – sin soltar un humor negro muy particular que surge desde la identidad de los personajes o el absurdo de las situaciones en las que se involucran.
La manera en la que Chan-wook maneja la fotografía – considerando encuadres, blocking y movimientos – y la edición también es reconocida a nivel global, creando escenas icónicas que más tarde serían referenciadas todo el tiempo en diferentes contextos y países, siendo la más famosa la secuencia de pelea en plano secuencia de Oldboy.
Te interesa: Las Películas más Esperadas de 2026
Tras tres años de trabajo y producción, Chan-wook regresó a la pantalla grande con su nuevo filme, el cual comentó que sería una exploración extremista sobre un dilema moral dentro de los parámetros corporativos y la ansiedad de una mejor vida en los tiempos contemporáneos.
Así llega La Única Opción. Dirigida por Park Chan-wook (La Doncella, La Decisión de Partir), y protagonizada por Lee Byung-hun (Los Siete Magníficos, Las Guerreras K-Pop), Son Ye-jin (La Negociación, Estar Contigo), Park Hee-soon (1987: Cuando el Día Llegue, La Era de las Sombras), Lee Sung-min (El Trato del Diablo, La Luna), Yeom Hye-ran (Si la Vida te da Mandarinas, La Chica Enmascarada), Cha Seung-won (Creyente, Noche en el Paraíso), Yoo Yeon-seok (Oldboy, Desaparición) y Yoon Ga-in (Doctora Cha, Exploradora del Amor).
En esta comedia negra surcoreana, seguimos la historia de Yoo Man-su (Lee Byung-hun), un padre de familia y especialista en la fabricación de papel, que ha sido despedido tras 25 años de carrera. Tras más de un año sin encontrar una oportunidad, Yoo cae en la desesperación, por lo que decide crear un plan radical para construir su propio espacio en la industria moderna.
Sin lugar a duda, el filme se construye a la perfección en su guion, edición y ritmo. Chan-wook, junto a Don McKellar, Lee Kyoung-mi y Lee Ja-hye, abordan la historia como una tragicomedia que inicia como una serie de inconvenientes cómicos derivados de una situación global común: el desempleo. A partir de relacionable experiencia de la desolación del desempleo, la cual aumenta hacia la desesperación producto de variables sistemáticas, sociales y personales, la película crea un descenso hacia un infierno contenido, donde habita el colapso de una sociedad acostumbrada a ser parte de una máquina voraz que mantiene un recuerdo constante sobre todos: nadie es imprescindible.

El filme construye a sus personajes como engranajes de una máquina eterna e indolora, y en este sentido, cada uno de ellos está moldeado para llenar un espacio específico, el cual les ha ofrecido mucho más que estabilidad, sino que les ha forjado uno de los conceptos más sagrados en la vida: un propósito.
Resulta fascinante como la película presenta a su protagonista como un sujeto especial entre la orden obrera. Reconocimientos, aumentos, vestimenta, casa, dinámica familiar, todo crea la imagen perfecta del éxito moderno, sólo para que este modelo sea replicado constantemente como la identidad de cada uno de los otros personajes que intervienen en la odisea del protagonista. De esta manera, Chan-wook presenta el verdadero problema que yace en el epicentro del filme, donde un hombre cree firmemente en el propósito que la máquina – llamémosle capitalismo, industria, familia o incluso masculinidad – le ha dado y decide no cambiar ni crecer para encontrar una nueva versión de sí, sino que se aferra para preservar el orden que le fue enseñado como el correcto.

A partir de lo anterior, Chan-wook crea una narrativa secundaria a partir de la fotografía y la edición, donde la historia está constantemente interrumpida por imágenes de insectos devorando hojas y árboles transformándose en papel, lo cual refuerza la narrativa general de la destrucción del individuo para la creación de un producto, la muerte de la creatividad y su potencial, y la lucha entre obreros por un solo alimento.
Es admirable como cada corte, transición y superposición dentro del filme cuenta con un claro propósito para enfatizar la corrupción del protagonista, a quien observamos cuyo dilema moral resulta lógicamente sencillo, siendo el filme el que propone la desesperación absoluta para entender los límites de una sociedad consumista que se basa en las apariencias y el estatus para sobrevivir.
Este viaje, y sus diferentes facetas representadas en varios personajes, son interpretados de manera correcta por todo el elenco. Lee Byung-hun destaca por su habilidad de llevar al personaje hacia el colapso sin soltar la idea de humor negro que caracteriza a la dirección de Chan-wook, lo cual hace de la historia aún más efectiva por lo siniestro de las decisiones.

Los filmes de Chan-wook están hechos para verse múltiples veces y descubrir algo nuevo en cada revisión. La Única Opción no es la excepción, pues existen varios elementos que crean un subtexto que necesitan un análisis y discusión con mayor profundidad – como la división de funciones por géneros, con las mujeres del filme siendo destinadas al arte como medio de comunicación; le selección de un cello como voz de uno de los personajes; el rol de la iluminación excesiva en el rostro del protagonista cuando existen confrontaciones al sistema, entre otros –. Esto enriquece la experiencia de la película, pues la audiencia lleva a casa una historia que habla dialoga desde distingos ángulos.

Al final, La Única Opción es otro filme imperdible para la temporada de premios 2026. Con una dirección asombrosa y una edición precisa, la película crea una tragicomedia eficiente que se construye como el colapso de aquellos que mueren por preservar un orden que los abandonó, lo cual crea preguntas y conversaciones alrededor de la evolución de los sistemas que nos rigen y si existe algo que nos pueda librar de ese destino. Con actuaciones destacables y un humor negro natural, esta es una película que merece ser vista en la pantalla grande.
9/10

[Publicidad]









