Viral

Proyecto Fin del Mundo

Una odisea espacial llena de corazón y humanidad, donde el espectáculo visual es algo de otro mundo

Proyecto Fin del Mundo | Foto: Metro-Goldwyn-Meyer

Aunque sus nombres no sean tan conocidos como el de otros directores y productores estadounidenses, Phil Lord y Christopher Miller siguen siendo dos figuras clave para la historia de la animación contemporánea en el hemisferio occidental.

Desde su debut como directores y guionistas en Lluvia de Hamburguesas (2009), Lord y Miller demostraron su interés por la comedia como una herramienta para contar historias que, en su núcleo, fueran íntimas y emocionales tanto para los personajes como para la audiencia.

Con La Gran Aventura Lego (2014), y después tomando el lugar como productores en Lego Batman (2017), Spider-Man: Un Nuevo Universo (2018), Los Mitchell vs. Las Máquinas (2021) y Spider-Man: A través del Spider-Verso (2023), se repite el patrón – filmes que destacan por centrarse en personajes imperfectos que huyen o reniegan de su verdadera identidad hasta que son forzados a atravesar un viaje que los obliga a mirarse en el espejo y notarse no sólo a ellos, sino a todos los que los rodean.

Lord y Miller, además, impulsaron nuevas técnicas de animación en cada uno de estos filmes, lo cual derivó en nominaciones, galardones y la consagración de un nuevo estilo de animación que ahora se asocia con el Spider-Verso, combinando diferentes estilos, sistemas, texturas, técnicas y movimientos de cámara para crear mundos vivos y exagerados.

A pesar de que sus únicas películas live-action fueron la duología de Comando Especial (2012 & 2014), Lord y Miller encontraron en Project Hail Mary, la novela original de Andy Weir, la oportunidad perfecta para regresar a la dirección, pues la historia se ajusta a los temas que han destacado en su filmografía, los cuales, aseguraron, fueron capturados a la perfección en el guion escrito por Drew Goddard, quien ya había adaptado otro de los libros de Weir con gran éxito en The Martian: Misión Rescate (2015).

Así llega Proyecto Fin del Mundo. Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller (Los Mitchel vs. Las Máquinas, Spider-Man: A través del Spider-Verso), y protagonizada por Ryan Gosling (Profesión Peligro, Barbie), James Ortiz (Saint Francis: Monks in Robes, The Woodsman), Sandra Hüller (La Zona de Interés, Anatomía de una Caída), Lionel Boyce (El Oso, Shell), Miliana Vayntrub (This is Us, Las Cazafantasmas) y Ken Leung (Star Wars – Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, Viejos).

En este filme de ciencia ficción, seguimos la historia del doctor Ryland Grace (Ryan Gosling), un profesor de secundaria que es reclutado por la NASA para integrarse al Proyecto Fin del Mundo, donde científicos intentan salvar a la humanidad de una amenaza que devora al Sol. Cuando Grace viaja en el Hail Mary para conocer el origen del problema, se encontrará con Rocky (James Ortiz), un curioso aliado que comparte su misión.

Ryan Gosling interpreta a un carismático profesor en una misión imposible. La actuación de Gosling es uno de los pilares más fuertes del filme | Foto: Metro-Goldwyn-Mayer

Sin lugar a duda, Proyecto Fin del Mundo es una excelente película de aventura y ciencia ficción. El guion de Drew Goddard no solo se apega a la novela original, sino que replica la magia y la esencia que hizo de The Martian: Misión Rescate un filme tan exitoso en su momento, lo cual fue concentrarse en dos pilares fundamentales: concentrarse en el desarrollo del personaje como núcleo de la historia, y abordar la ciencia ficción como un espectáculo visual y narrativo.

En este primer pilar, el personaje de Ryland Grace, interpretado por Ryan Gosling, no es sólo nuestro protagonista, sino que el guion lo aborda como el núcleo absoluto de la narrativa. Es decir, que cada situación y decisión propuesta en el filme está intrínsicamente relacionada con el desarrollo de Grace.

No existe secuencia, diálogo, silencio o decisión artística en el diseño de producción que no nos ayude a descubrir y comprender el pasado, presente y futuro de Grace, tanto de manera explícita con sus experiencias, como en el ámbito psicológico. Este último es un elemento mayúsculo dentro de la historia, ya que Grace lidia con un síndrome del impostor que poco a poco deberá ir superando con la promesa de finalmente reconocerse por lo que es.

La ciencia ficción dentro de la película es emocionante y divertida, diseñada para enganchar al público desde el primer momento hasta sus revelaciones finales | Foto: Metro-Goldwyn-Meyer

Gosling aporta una excelente interpretación llena de carisma y humor. Muy relacionado a su trabajo en Barbie (2023) y Dos Tipos Peligrosos (2016), Gosling aprovecha cada oportunidad para que el humor surja naturalmente desde el personaje, lo que hace de la comedia algo mucho más orgánico, ligero y divertido. Estos momentos brillan aún más debido a que tanto el guion como Gosling saben cómo balancear los momentos más brillantes con situaciones genuinamente dramáticas que no están para nada fuera de lugar.

Por otro lado, la ciencia ficción en Proyecto Fin del Mundo se aborda de manera excelente. Lord y Miller, tras haber trabajado en franquicias que manejan mucha exposición para hacer entender sus conceptos, como en Spider-Man: A través del Spider-Verso, decidieron utilizar el mismo método de la secuela arácnida: hacer de la exposición algo visualmente entendible, impactante y fácilmente memorable, lo cual nos deja con un resultado completamente hermoso – secuencias estelares llenas de vida, color, un manejo de cámara con encuadres amplios para demostrar escalas, e información digerible con respaldos visuales y discursos parcialmente cómicos.

La fotografía es fundamental para la película, la cual se preocupa por ofrecer visuales espectaculares en el espacio | Foto: Metro-Goldwyn-Meyer

Las secuencias en el espacio son verdaderamente increíbles, cortesía del gran trabajo de fotografía por parte de Greg Fraser, ganador del Oscar por su cinematografía en Duna (2021), y de los departamentos de arte y efectos especiales, quienes decidieron hacer del espacio un lugar lleno de color con visuales diferentes a lo que otras películas espaciales nos tiene acostumbrados. Además, Fraser se sintoniza con la edición para aportar encuadres que juegan con la gravedad cero en el espacio, lo cual aporta transiciones muy divertidas en gran parte del filme.

La iluminación, maquillaje, efectos prácticos, diseño de producción en los interiores, vestuario y la colorización trabajan en perfecta sintonía para crear mundos enormes y espacios claustrofóbicos que aportan atmósfera y escala a la perfección.

Lo más importante para el filme es desarrollar la historia con corazón y humanidad, lo cual da frutos con un emotivo final | Foto: Metro-Goldwyn-Meyer

La edición y el ritmo de la película también son otro acierto, pues se decide fragmentar la historia en diferentes tiempos y locaciones, las cuales orbitan al personaje de Gosling con tal de impulsar su desarrollo. De esta forma, el filme jamás decae y mantiene a la audiencia enganchada de inicio a fin.

Al final, Proyecto Fin del Mundo es una excelente oportunidad para ir al cine y disfrutar de una aventura extraordinaria, llena de corazón, visuales extraordinarios, personajes entrañables y una historia que te dejará fascinado por su sinceridad y la forma en la que aborda la ciencia ficción. Con grandes interpretaciones, un guion sólido, cinematografía memorable y efectos especiales dignos de la pantalla grande, este es un filme obligatorio para apreciar en el cine.

9/10

Cargando contenido...