Un grupo de farderos fue grabado en un local comercial en Vía San Ángel, en la . Las cámaras del lugar evidenciaron la forma de operar de este grupo de delincuentes que aprovechó la distracción del encargado para sustraer las prendas y esconderlas debajo de su ropa.

Lo que para muchos locatarios es una escena cotidiana, en realidad debe mantenerlos en alerta, ya que farderos ingresan de manera organizada a sus negocios para robarles mercancía o productos.

Los farderos son personas que roban mercancía ocultándola entre su ropa o en bolsas, por eso usan ropa holgada inapropiada para el clima, se muestran nerviosos, evitan el contacto visual, deambulan observando los productos y algunos, portan gorras para evitar ser identificados.

¿Cómo operan los farderos en Puebla?

En esta ocasión, los farderos actuaron en un centro comercial de la zona de Angelópolis donde se hicieron pasar como clientes revisando modelos y tallas de gorras, pero en realidad robaron las prendas de manera organizada.

Todo comenzó con la entrada de una familia: padre, madre y varios jóvenes. Su apariencia no levantó sospechas y se dividieron en tres grupos, caminaron entre los exhibidores, tocaron las gorras, preguntaron por colores y diseños.

Parecían indecisos -como cualquier cliente- pero detrás de esa actuación se escondía una estrategia: con movimientos rápidos, casi imperceptibles, tomaron las gorras y las ocultaron entre su ropa.

Mientras tanto, otra pareja -un hombre y una mujer- cumplía una función clave: distraer. Se acercaban a los empleados, hacían preguntas constantes, pedían ver más productos. El objetivo era claro: desviar la atención del personal mientras, a unos metros, el robo se ejecutaba.

No estaban solos. Poco a poco, otros cómplices ingresaban al local, en lo que se conoce como un esquema “gota a gota”, diseñado para evitar sospechas.

En total, fueron ocho personas las que participaron en este acto. Ocho individuos que, coordinados, lograron sustraer varias gorras cuyo valor podría ascender a los 7 mil pesos. Todo ocurrió en cuestión de minutos, sin que los empleados del local se dieran cuenta de lo ocurrido, hasta que revisaron las cámaras de seguridad.

Pero más allá del monto robado, lo que ha encendido la conversación en redes sociales es otro detalle: la presencia de una menor de edad en el delito. Usuarios han manifestado su rechazo no solo al robo, sino a la decisión de los adultos de involucrar a una adolescente en este tipo de actividades ilícitas.

La escena, captada y difundida en las redes ha generado una ola de críticas y cuestionamientos sobre el entorno familiar y los valores que se transmiten.

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