La prevalencia de diabetes tipo 2 en población del ISSSTE se sitúa en un 21.3% y la de hipertensión arterial en un 31.9%, de acuerdo con los avances del proyecto Estado de salud de la población derechohabiente del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio del Estado: 2021-2025, dados a conocer en colaboración con la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la Secretaría de Salud.

En el proyecto el cual representa un esfuerzo sin precedentes por su cobertura y profundidad, resalta que, al reconstruirse la cascada de atención de la diabetes y la hipertensión, se mostraron importantes brechas en el diagnóstico y el control de estas enfermedades, destacando la necesidad de fortalecer las acciones de detección y tratamiento en los derechohabientes.

El objetivo de este estudio es elaborar un análisis basal de las condiciones de salud de niñas, niños, adolescentes y personas adultas adscritas al ISSSTE y se sustenta en la sobremuestra de esta población incorporada a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2025, así como en la armonización de los levantamientos de las rondas 2021 a 2024.

La especialista del Centro de Investigación en Salud Poblacional (CISP), Carolina Pérez Ferrer, señaló que la población del ISSSTE tiene una edad mayor que el promedio nacional (42.3 años frente a los 36 años), con un nivel educativo superior notable (43.1% con licenciatura o grados académicos mayores) y la mayoría de los hogares ubicados en niveles socioeconómicos medio y alto.

Resaltó que la situación de las personas adultas mayores es una preocupación central para el ISSSTE, de ahí la relevancia de identificar y tratar los problemas de salud mental en esta población, ya que el 35.2% presenta síntomas depresivos.

En tanto que la capacidad para funcionar de quienes forman parte de este grupo también fue evaluada, encontrando que un porcentaje importante presenta dificultades para realizar actividades básicas. Al respecto, 43.2% reportó problemas para caminar.

Una proporción alta de personas adultas mayores presentó dificultades para ver, oír y recordar cosas, por lo que dar atención a estas posibles fuentes de discapacidad es también prioritario, indicó.

En la presentación de los avances del estudio, llevada a cabo en Cuernavaca, Morelos, la subsecretaria de Ciencia y Humanidades de la Secihti, Violeta Vázquez-Rojas, destacó la colaboración interinstitucional para generar evidencia científica sólida que permita construir un diagnóstico basal robusto y representativo de derechohabientes del ISSSTE.

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Reconoció que la agenda estratégica se enfocará en la soberanía farmacéutica y el desarrollo biotecnológico, promoviendo el uso de infraestructura científica como el biobanco del INSP para generar análisis epidemiológicos que ayuden a reducir las brechas de conocimiento en la toma de decisiones públicas.

Por su parte, el director general del Instituto Nacional de Salud Pública, Eduardo Lazcano Ponce, destacó que la Ensanut se ha consolidado como un referente institucional tras 35 años de implementación, evolucionando a una estrategia de encuestas continuas que permite generar información “en tiempo real” para una toma de decisiones más expedita ante las necesidades nacionales.

Subrayó que el futuro de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición deberá incluir la incorporación de inteligencia artificial en el resguardo y aprovechamiento de megabases de datos biológicos y epidemiológicos.

Sobre la metodología de la Ensanut-ISSSTE, la directora del Centro de Evaluación y Encuestas del INSP, Teresa Shamah Levy, detalló que los objetivos generales fueron actualizar el panorama de frecuencia y distribución de indicadores relevantes, así como elaborar un análisis basal de las condiciones de salud de niños, adolescentes y adultos derechohabientes entre 2021 y 2025.

Para lograrlo, se realizó una armonización y reponderación de las muestras obtenidas en el periodo de la encuesta continua, lo que permitió caracterizar con precisión a más de dieciséis mil integrantes de hogares afiliados al instituto.

El director médico del ISSSTE, Gustavo Reyes Terán, reconoció que esta encuesta no es solo un ejercicio descriptivo, sino una guía epidemiológica y ética de enorme valor para la toma de decisiones clínicas.

Advirtió que la institución enfrenta un reto mayúsculo dado que su población es marcadamente envejecida, lo que implica una acumulación de riesgos y una mayor carga de enfermedades crónicas que deben ser gestionadas mediante una reorganización de la respuesta institucional.

Señaló las brechas en la cascada de atención de enfermedades como diabetes e hipertensión, por lo que propuso migrar hacia un modelo de riesgo y establecer la meta "80-80-80" para el año 2030, con el objetivo de diagnosticar, tratar y controlar efectivamente al 80% de la población afectada.

El evento fue clausurado por el director de Políticas de Investigación en Salud, Sergio Iván Valdés Ferrer, en representación del subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, Eduardo Clark García Dobarganes.

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