Detrás de cada ficha de búsqueda hay una historia distinta, pero en los registros y en la experiencia de quienes integran el aparecen coincidencias: jóvenes en edad productiva, principalmente hombres, que salieron de casa para trabajar, realizar alguna actividad o trasladarse hacia un sitio donde esperaban obtener ingresos.

María Luisa Núñez Barojas, fundadora del Colectivo Voz de los Desaparecidos, señaló que, desde la experiencia de las familias y las fichas que han conocido, el perfil más frecuente corresponde a hombres de entre 18 y 38 años.

“En Puebla, actualmente, los casos en el Colectivo y en los que publica la Fiscalía General del Estado y la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Puebla, la mayoría son hombres entre 18 y 38 años de edad, saludables, que son económicamente productivos y son buena mano de obra”, explicó en entrevista con El Universal Puebla.


Perfil de los jóvenes desaparecidos en Puebla

Para el Colectivo Voz de los Desaparecidos, detrás de las fichas de búsqueda aparecen condiciones sociales y económicas que deben ser consideradas al analizar el fenómeno.

Núñez Barojas mencionó que muchos de los jóvenes identificados por el colectivo se encuentran en condiciones de vulnerabilidad social, cultural y económica. Algunos dejaron de estudiar porque tuvieron que incorporarse al mercado laboral ante las necesidades de sus familias.

El Colectivo Voz de los Desaparecidos señala que en algunos municipios, las desapariciones coinciden con la incursión de grupos criminales I Foto: EsImagen
El Colectivo Voz de los Desaparecidos señala que en algunos municipios, las desapariciones coinciden con la incursión de grupos criminales I Foto: EsImagen

Otros jóvenes enfrentaron una situación todavía más compleja: la desaparición de uno de sus padres. Cuando el padre desaparece, explicó la activista, en algunos casos la madre debe comenzar a trabajar y, al mismo tiempo, buscar a la persona desaparecida y exigir a las autoridades que investiguen. Como consecuencia, los hijos asumen nuevas responsabilidades dentro del hogar, como el hecho de que los mayores se encarguen del sostén de la familia y cuidar a los menores.

Las fichas que conoce el colectivo también muestran casos de jóvenes que fueron vistos por última vez cuando se dirigían a trabajar, realizaban alguna actividad para obtener ingresos o se encontraban en tránsito hacia su empleo.

[Publicidad]

El rango de edad que identifica el colectivo se concentra entre los 18 y 38 años, con una marcada diferencia entre hombres y mujeres: de acuerdo con Núñez Barojas, por cada siete hombres desaparecidos hay una mujer.

Puebla acumula miles de carpetas por desaparición de personas. Las cifras de la muestran que el fenómeno no se concentra en un solo año.

En incidencia delictiva, la desaparición de personas entre enero y diciembre de 2022 se contabilizaron mil 521 carpetas de investigación.

[Publicidad]

En 2023, la cifra aumentó a mil 765, mientras que en 2024 alcanzó mil 931, el registro anual más alto.

En 2025 se contabilizaron mil 762 carpetas, una reducción respecto al año anterior, aunque el número permaneció por encima del registrado en 2022. Los meses con más carpetas fueron marzo, con 177 casos; enero con 172 y octubre, con 175. Agosto tuvo el menor registro, con 122.

En lo que respecta al 2026, en los primeros ocho meses se han contabilizado mil 86 carpetas, un promedio de 136 al mes, es decir, 9 personas desaparecidas cada dos días. Los datos de la FGE de Puebla mostran que mayo registró 160; marzo 147, julio 150 y abril 144.

[Publicidad]

Los datos, por sí solos, muestran variaciones anuales, pero engloban a todos los casos de personas desaparecidas o por desaparición forzada. Tampoco permiten concluir que las desapariciones de jóvenes hayan aumentado o disminuido específicamente, debido a que las cifras de la FGE corresponden al delito de desaparición de personas y no están desagregadas.

Ciudad de Puebla concentra más casos de desaparecidos

Los registros de la FGE también muestran una concentración territorial. De los 217 municipios del estado las carpetas que rebasan los dos dígitos son:

  • Puebla, que encabeza la lista con 467 carpetas.
  • Tehuacán con 61.
  • San Martín Texmelucan con 36.
  • Cuautlancingo con 35.
  • Amozoc, Izúcar de Matamoros y San Pedro Cholula, con 30 cada uno.
  • Atlixco con 28.
  • Huauchinango y San Andrés Cholula, con 22 cada uno.
  • Huejotzingo con 18.
  • Tepeaca con 15.
  • Coronango con 14.
  • Teziutlán con 13.
  • Acatzingo y Tecamachalco, con 11 cada uno.

Núñez Barojas sostiene que en numerosos casos las familias de personas desaparecidas llegan al colectivo después de seis meses o hasta un año para pedir ayuda. Argumentó que algunas personas no denuncian inmediatamente porque desconocen a qué institución acudir o qué procedimiento seguir; otras consideran que las autoridades no investigarán.

[Publicidad]

El Colectivo Voz de los Desaparecidos señala que en algunos municipios, las desapariciones coinciden con la incursión de grupos criminales I Foto: EsImagen
El Colectivo Voz de los Desaparecidos señala que en algunos municipios, las desapariciones coinciden con la incursión de grupos criminales I Foto: EsImagen

El colectivo también identifica, en determinados municipios, momentos en los que las desapariciones de jóvenes coinciden con la llegada de grupos criminales o disputas por el control territorial. Esta interpretación corresponde a la experiencia y observación del colectivo.

Otro de los problemas señalados es la respuesta institucional. Núñez Barojas identificó como principales irregularidades la omisión y la dilación de actos de investigación, particularmente en la Fiscalía General del Estado, institución a la que corresponde investigar las desapariciones.

¿Cuántos jóvenes desaparecieron en Puebla en 2026?

Existe otra cifra que permite dimensionar el problema entre la población joven. De acuerdo con los datos del entre el 1 de enero y el 18 de septiembre de 2026 se registraron 2 mil 619 personas desaparecidas de entre 15 y 30 años de edad en Puebla. Esto significa que, en promedio, diario desaparecen 9 jóvenes en el estado.

[Publicidad]

De ese total, mil 284 corresponden al municipio de Puebla.

Esta cifra dista mucho de los registros de la FGE de Puebla entre enero y agosto de 2026, que corresponde a carpetas de investigación por desaparición de personas.

El riesgo no termina con la desaparición: familias enfrentan extorsiones

[Publicidad]

La desaparición de una persona también puede convertir a sus familiares en blanco de engaños y extorsiones.

Ana Gamboa, académica y responsable del Observatorio Violencia Social y de Género de la explicó a El Universal Puebla que el informe de Amnistía Internacional “Desaparecer otra vez: Violencias y afectaciones que enfrentan las mujeres buscadoras en México” señala que cuatro de cada 10 madres buscadoras, entrevistadas en una investigación nacional, dijeron que sufrieron alguna extorsión durante el proceso de búsqueda de sus hijos.

Las llamadas y mensajes pueden comenzar durante las primeras horas o días posteriores a la difusión de una ficha porque las propias familias publican números telefónicos personales para recibir información y, debido a la urgencia por encontrar a su familiar, pueden convertirse en objetivo de personas que buscan obtener dinero.

Gamboa explicó que los extorsionadores pueden pedir recursos a cambio de una supuesta liberación o de información sobre el paradero de la persona. Estas situaciones generan falsas expectativas y pueden provocar pérdidas económicas. De acuerdo con el informe de Amnistía Internacional, algunas familias han llegado a entregar hasta 300 mil pesos a los extorsionadores.

¿Cómo acompañar a una familia que busca a una persona desaparecida?

Detrás de cada registro existe una familia que enfrenta incertidumbre, miedo y cambios en sus rutinas. Para quienes están cerca de una persona buscadora, acompañar no significa tener respuestas ni solucionar el caso.

Puede comenzar con acciones concretas: compartir una ficha de búsqueda, acudir a una marcha o acto de exigencia, ayudar a organizar información o preguntar directamente qué apoyo necesita la familia.

La escucha también es importante. Las personas pueden experimentar miedo, culpa, desesperación, confusión o una sensación permanente de alerta. Acompañarlas implica escuchar sin juzgar y evitar minimizar aquello que están viviendo.

La maestra Ana Gamboa planteó que acompañar a una familia no debe reducirse a un gesto de solidaridad momentáneo. La desaparición de una persona también interpela a la comunidad y obliga a reconocer que la búsqueda no debería recaer únicamente en quienes tienen un familiar desaparecido.

En Puebla, las cifras de la FGE, los registros nacionales y las fichas de búsqueda muestran dimensiones diferentes de un mismo problema. Pero detrás de cada número hay una historia familiar que continúa abierta mientras una persona no sea localizada.

TEMAS RELACIONADOS

Google News

[Publicidad]